La recarga de un coche eléctrico es uno de sus aspectos más controvertidos. Aunque cada vez soportan cargas más rápidas, siguen teniendo el hándicap de ser más lentos que el repostaje de un automóvil de gasolina o diésel. Sin embargo, si no hay prisa, tienen una ventaja considerable: se puede ahorrar mucho dinero en el proceso de recarga.
Como titular principal se puede decir que circular usando electricidad es más barato que hacerlo con combustible. A pesar de ello, no es algo absoluto, porque, por ejemplo, cargar en una estación pública de alta potencia iguala e incluso puede superar el coste de la gasolina o el gasóleo.
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Es en la recarga doméstica, más lenta, donde el coste se abarata de manera considerable, pero, incluso dentro de esta, se puede afinar todavía más para conseguir kilómetros de autonomía de la manera que menos afecte al bolsillo: las tarifas nocturnas y las horas valle.
El coste de la electricidad no es siempre el mismo, aumentando en las horas en las que hay una mayor demanda, que suelen ser las de la tarde y principios de la noche, pero desplomándose en la madrugada, cuando la mayoría de la gente está durmiendo, no hay electrodomésticos funcionando, las luces no están encendidas, etc.

Es por eso que resulta interesante contratar un plan, con la distribuidora eléctrica que se tenga, que discrimine por horas normales y horas valle. Combinando eso con la programación de la recarga del coche, que normalmente se va a hacer a lo largo de la noche, se puede rellenar la batería por un coste muy inferior a hacerlo en una estación pública o que si fuera un coche de combustión.
Ahora bien, aplicándolo, ¿cuánto se puede ahorrar en la carga de un coche eléctrico?
El ahorro que supone cargar un coche eléctrico en las horas valle
No se puede dar una cifra concreta, porque es algo que depende de múltiples factores. Hay que tener en cuenta el coste de la electricidad en casa, la tarifa que se tenga contratada, el coste de la recarga en un punto rápido, la capacidad de la batería del coche, el kilometraje que se suela hacer con él, etc.
Por eso, lo que se puede hacer es calcular medias. Muchas compañías ofrecen ejemplos en sus páginas web, una de ellas es Repsol.
La empresa hace una estimación de lo que costaría la recarga completa de una batería de 50 kWh, que es un tamaño bastante promedio dentro del panorama actual.

Utilizando una tarifa de discriminación horaria, la recarga en periodo de horas valle sería de unos cinco euros. Llevarla a cabo en casa, pero en horas punta supondría casi unos 8,5 euros. Y, comparándolo con un punto público, calculando un coste medio de 0,48 €/kWh, la factura subiría a 24 euros.
Incluso pone un ejemplo de lo que supondría a lo largo de un año. Calculando un promedio de 15.000 km anuales, que está incluso por encima de lo que conduce de media un español, y para un vehículo con un consumo medio de 17 kWh/100 km, harían falta 2.550 kWh de energía al año.
El coste anual cargando en casa con una tarifa de discriminación horaria y en periodos valle, a un coste de 0,099900 €/kWh, supondría un total de 254,745 euros al año. Si se recargase esa energía en puntos públicos a 0,48 €/kWh, el precio a pagar sería de 1.224 euros. Así, el ahorro total sería de 960 euros, unos 80 euros al mes.
Hay marcas de coches que hacen algo similar. En el caso de BYD, pone algunos ejemplos con modelos de su gama.
Un BYD Atto 3 con batería de 60 kWh en carga doméstica necesitaría ocho horas y el coste sería de 8 euros, logrando un coste por kilómetro es de 5,7 céntimos/km. Un BYD Dolphin de 44,9 kWh necesitaría seis horas, supondría gastar 6,5 euros y tendría un coste por kilómetro de 5,6 céntimos/km. Un BYD SEAL con una batería más grande, de 83 kW, necesitaría 11 horas para la carga completa, costaría 9 euros y el coste por kilómetro sería de 5,7 céntimos/km.
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