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Cómo hacer que un coche viejo deje de pagar impuestos

Los vehículos antiguos suponen gastos elevados y no siempre resultan prácticos, pero hay soluciones para ahorrar algo de dinero.

vehículo histórico

Un modelo de la primera generación del Ford Fiesta.

Puede que sea el venerable coche del abuelo, con el que viajabas a Gandía en tu infancia, cubierto ya de polvo en algún ignoto cobertizo. O el primer vehículo que te compraste, que aún conservas en cierto garaje por razones sentimentales. O un viejo dinosaurio de ocho cilindros sediento de gasolina, una locura en forma de capricho que cometiste un día y que hoy duerme el sueño de los justos.

Da igual el caso. Son vehículos que tienen en común un mantenimiento demasiado caro para su escasísima circulación y nulo rendimiento práctico. Y ahora que algunos ayuntamientos se han puesto serios con la circulación de vehículos antiguos, puede ser un buen momento para ahorrarse algunos euros, si el objetivo es conservarlos para circular por capricho algunos fines de semana.

La matriculación de un vehículo como histórico puede ser una buena opción para aliviar el bolsillo del sufrido propietario de un vehículo así. Pero ojo, tal vez no para todos. Quien no use un viejo coche, pero tampoco quiera desprenderse de él, siempre tendrá la posibilidad de darlo de baja temporalmente en espera de mejores tiempos. Una solución rápida y eficaz.

Basta con ir a la Jefatura de Tráfico, rellenar un impreso, presentar la documentación del vehículo (ficha técnica, DNI, etc) y, previo pago de unos módicos 8,30 euros, el vehículo será dado de baja temporalmente. Con ello, el propietario se ahorra la póliza de seguros, el impuesto de circulación, el pago de la ITV y las voraces raciones de combustible si es que alguna vez le daba por rodar con el coche.

Eso sí, el periodo que el vehículo permanezca de baja temporal no podrá pisar la calle. Si, con el paso del tiempo, las cosas cambian, siempre se puede volver a Tráfico, dar de alta de nuevo el viejo cacharro y rescatarlo del limbo en el que ha permanecido.

Para los usuarios de un vehículo antiguo usado con cierta frecuencia, y no como simple objeto de exposición, la matriculación como vehículo histórico puede ser un pequeño (o gran) salvavidas económico a medio o largo plazo. Los beneficios de una matrícula histórica son importantes. Primero, la exención del pago del impuesto de circulación en muchas ciudades de España. Si tu coche tiene muchos caballos, empieza a pensarlo como una buena opción.

En segundo lugar, importantes descuentos en pólizas de seguros para el vehículo en un ramillete de compañías. En tercer lugar, y no menos importante, olvidarnos del quebradero de cabeza de la ITV anual. Por último, se podrá circular con el coche eximido del cumplimiento de cierta normativa sobre ruidos, control de gases, etc. Porque para eso es un clásico.

El proceso de matriculación histórica es largo, algo más complicado y supone de entrada un desembolso económico elevado. Alrededor de 600 euros entre informes y tasas. Por eso conviene meditarlo bien en función del uso del vehículo. En primer lugar, el Reglamento de Vehículos Históricos indica en su artículo 1 que podrán solicitar matrícula histórica los coches con una antigüedad mínima de 25 años.

Si el coche cumple en edad, está al corriente de la ITV y no lo has modificado técnicamente (tuneado salvajemente, para entendernos), el segundo paso es acudir a uno de los laboratorios oficiales que evalúan este tipo de vehículos, según la comunidad autónoma de residencia. Hay un listado oficial y es fácil hallarlo. Allí, los técnicos elaboran una ficha con las características del vehículo que especificará cada cuánto tiene que pasar la ITV. Será de dos años en adelante. Puede que cuatro. Y eso ya es dinero ahorrado a medio plazo.

Este laboratorio tarda una media de dos semanas en redactar el informe del vehículo, con un coste superior a los 350 euros. Con este papel en la mano, el segundo paso es acudir a un club de coches clásicos de tu marca para que, en un escrito, razonen por qué tu coche es ya un histórico con esos 25 años de vida. El importe de este informe varía entre 30 y 50 euros. Acto seguido, hay que solicitar en consejería de Industria de la comunidad autónoma la inscripción del coche como vehículo histórico. Las tasas aquí son variables en función de cada comunidad.

Es habitual que sea el laboratorio quien se encargue de contactar con Industria para remitir el informe. Lo más difícil ya ha pasado. Ya queda menos. El penúltimo paso es llevarlo a la ITV, al término de la cual te darán una tarjeta de inspección técnica. Finalmente, con toda la documentación del coche (mejor que sobre que no que falte), habrá que acudir a la Jefatura de Tráfico, previa cita, para cumplimentar la matriculación como vehículo histórico.

Este trámite en Tráfico cuesta algo menos de 100 euros. Por último, tienes que decidir qué matricula física vas a usar. Puedes conservar la antigua (nada más bello que seis venerables números en una placa si el vehículo los tiene), pero tendrás que poner un indicador a su lado con las siglas VH. Si optas por matrícula nueva, te darán una encabezada con la H, que seguramente te habrá llamado la atención alguna vez. Con H mayúscula de Histórico.

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