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Cómo elegir las mejores cadenas para la nieve (y ponerlas correctamente)

La ley no obliga llevarlas, pero pueden ponerte 200 euros de multa si circulas sin ellas en una zona en la que el uso sí sea imperativo.

Cadenas de nieve

Con un poco de práctica, poner las cadenas no es tan difícil.

En muchísimos rincones de España hay momentos en que las cadenas para la nieve resultan imprescindibles, pero muchos conductores no tienen ni idea de qué hacer con ellas. El 67% de los automovilistas, según datos del RACE, desconoce cómo colocar las cadenas en su vehículo.

La ley no obliga a llevarlas en el maletero, pero sí a detener el coche si nos encontramos ante alguna señal o indicación de que su uso es obligatorio. Y, por supuesto, pueden multarnos si no lo hacemos, nada menos que con 200 euros. Aunque lo peor no es eso, sino la falta de seguridad que supone atravesar una carretera nevada sin llevar cadenas.

Solo los vehículos equipados con neumáticos de invierno con identificación M+S están exentos de llevar las cadenas para la nieve. El resto, ante la indicación pertinente, deberá instalar las cadenas para la nieve en las ruedas motrices del coche, antes de que la nieve esté demasiado alta, pero siempre esperando a que el asfalto se haya teñido de blanco. Hacerlo antes degrada las cadenas y puede dañar el neumático y las suspensiones.

Antes de instalar las cadenas para la nieve resulta imprescindible acertar también en otra cosa: su compra. Existen varios tipos de modelos claramente diferenciados, que conviene conocer antes de cargar con ellos un buen puñado de inviernos. Hay por lo menos 4 tipos que varían en precio y en prestaciones.

Metálicas

Son las cadenas para la nieve de toda la vida, las que dan nombre al invento porque, literalmente, son unas cadenas que envuelven la rueda del coche. Son las más difíciles de montar, y ese es su principal inconveniente. Conviene practicar en seco para tener práctica cuando llegue el temporal, y siempre con guantes para proteger las manos del frío.

Tras comprobar que las cadenas no están enredadas, el primer paso es desabrochar el aro rígido y, a continuación, introducir un extremo por detrás de la rueda. Después, coge los dos extremos y comprueba que la cadena no ha quedado aprisionada por la rueda. Seguidamente, cierra el aro interior por encima de la rueda y asegúrate de que queda centrado por detrás del neumático. Para terminar, cierra el anillo exterior, centra el conjunto de la cadena sobre la zona de rodadura y los flancos del neumático y aprieta bien el tensor. Por último, engancha el sobrante de la cadena para que no quede colgando.

A pesar del engorro de la colocación de este tipo de cadenas, la parte positiva es que son las más seguras y también las más duraderas. Suele haber dos diseños, transversales y de rombos, y su precio es asequible, entre 20 y 30 euros la pareja.

Semiautomáticas

También conocidas como spikes-spider, se componen de una parte fija que va siempre anclada a la llanta y de una parte desmontable que se ajusta con un simple clic. Su gran ventaja es la facilidad de montaje, pero tiene dos cosas en contra: el mucho espacio que ocupan en el maletero y sobre todo el precio. Entre 200 y 450 euros, casi diez veces más que cualquier otro modelo. Se suelen utilizar en lugares donde la nieve es muy frecuente y su uso es poco menos que diario.

De tela

Son quizás las cadenas para la nieve más populares, pues ocupan poco espacio, son fáciles de montar y no excesivamente caras. En su contra tienen que nos están pensadas para distancias muy largas y que se deterioran con más facilidad que las metálicas. Se deben lavar después de cada uso y acertar con la talla exacta. Apenas interfieren en la conducción y se pueden encontrar a partir de 30 euros.

En esprái

Son las más económicas cadenas para la nieve y menos fiables. Sirven para sacarnos de un apuro si el temporal es débil y nos pilla cerca de casa, pero no evitarían la multa si topamos con un agente concienzudo. Y es que las también llamadas ‘cadenas líquidas’ consisten en un esprái que se rocía sobre las ruedas motrices y se deja actuar unos minutos. Nos permite circular unos kilómetros mientras el líquido aplicado se mantiene en el neumático, pero luego hay que volver a recargarlo. Es sólo una solución puntual para casos muy apurados. Su precio ronda los siete euros.

Una vez elegido el modelo conviene practicar su montaje, con el objetivo de que la primera vez no sea en un temporal de frío y nieve. Montar las cadenas no es difícil, pero sale mejor si se tiene un poco de práctica.

A la hora de la verdad, habrá que buscar un lugar apartado en la carretera, poner los triángulos de emergencia y colocarlas, ayudados con guantes y (muy recomendable) una manta para apoyar las rodillas en el suelo.

Una vez en marcha, se recomienda no circular a más de 50 km/h, sin frenazos y acelerones, con la marcha más larga posible y a un nivel bajo de revoluciones. Al fin y al cabo, se trata de salir del apuro, llegar a casa cuanto antes y olvidar el temporal.


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