Cuatro situaciones en las que deberías ceder el paso (incluso si no estás obligado)

Aunque el reglamento de circulación te otorgue preferencia, el sentido común indica que el tráfico mejorará si dejas hueco a otros coches.

ceder el paso

Los atascos son una fuente de aprendizaje tanto de lo que no hay que hacer durante la conducción, que hay bastante, como de lo que deberíamos tener en cuenta para prevenir potenciales accidentes. Si se generalizaran las buenas prácticas, además, el tráfico sería seguramente algo más fluido.

Probablemente, bastaría con ser un poco más flexibles y ceder el paso en determinadas situaciones, incluso aunque no hubiera obligación. Las cosas irían un poco mejor en el periplo de cada mañana hacia el colegio, la universidad o el trabajo. Tanto que incluso llegaríamos más contentos y menos estresados para afrontar la jornada. Aquí van 4 situaciones tipo:

Ceder el paso en las incorporaciones

Situación

Tráfico detenido o denso y un carril de incorporación llenos de coches que quieren sumarse al atasco.

Está claro que a muchos conductores les cuesta ceder el paso, quizá porque piensan que si dejan sitio a un coche al final se cuelan dos o tres, pero hay que tener en cuenta que el reglamento de tráfico lo marca claramente: es obligatorio facilitar la incorporación de los vehículos que quieran incorporarse en la vía principal. Es más, al dejar que se vayan incorporando los coches progresivamente disminuye la ansiedad en los otros conductores al ver que pueden lograr su objetivo.

Solución: El mejor remedio, recomendado incluso por la autoridades, es realizar lo que se denomina la cremallera: primero pasaría un vehículo de un lado y después otro de la otra fila, y así todos saben que en cierto momento les va a tocar el turno y se evita ese rato de ansiedad mencionado. Esto es igual de útil ante la presencia de un estrechamiento por obras o accidente.

Ceder el paso al final de un carril en una salida

Situación

Tráfico detenido o denso en un carril de salida con una larga fila de coches y al lado otro carril más despejado donde varios vehículos apuran para incorporarse más cerca de la salida y evitar la cola.

A los conductores que respetan la fila les sienta mal que aparezca un listillo que tira de picaresca automovilística para encontrar el hueco más adelante y evitar la espera. Esta acción supone casi siempre un conflicto y algunos conductores toman la actitud de avanzar lo más pegado posible al coche de delante para que no se cuele ninguno de estos oportunistas.

Pero circular durante cientos de metros acercando el parachoques a escasos centímetros del coche precedente, para que no pase ni el aire, genera una tensión creciente e innecesaria. Algo que puede ocasionar algún disgusto en una mala frenada. Y total ¿para qué? Se puede controlar el hueco de delante, pero no el de atrás, por lo que esta maniobra vengativa no servirá de mucho.

Solución: Relajarse y disfrutar. Si alguien se cuela tampoco hay que darle tanta importancia; la gran mayoría de automovilistas son respetuosos conduciendo. Vale la pena evitar tensiones y no exponerse a un choque. Además, ¿quién sabe? Tal vez es alguien que circula por primera vez en la zona y no ha sabido prever que debía guardar cola.

En los cambios cruzados de carril

Situación

Tráfico detenido o denso y dos o más carriles en la misma dirección donde la tendencia a cambiarse de carril por pensar que va más rápido es habitual.

Posiblemente, una de las acciones más conflictivas. Y es que la cultura del “yo primero” impera en las calles y carreteras. Un caso claro en el que tráfico podría ser más fluido: si se permitiera que los otros conductores cambiaran de carril, el tráfico sería más constante. Si por el contrario se entorpecen este tipo de maniobras, la otra fila no podrá avanzar y se creará un poco más de atasco.

Solución: Solo hay que pensar que a todo el mundo le toca de cambiar de carril en numerosos momentos, y a todos les gusta que le permitan hacerlo. Así que la máxima es fácil: “No hagamos lo que no queremos que nos hagan a nosotros”. Por otra parte, de nuevo impera el deber de facilitar que otros coches se desplacen hacia otros carriles para salir de la vía principal.

En los adelantamientos a camiones

Situación

Carretera de dos carriles y tráfico denso en el carril izquierdo por adelantarse demasiado en el intento de adelantar a un camión o vehículo lento.

El miedo de muchos conductores a quedarse detrás de un camión y no poder adelantar porque el resto de los vehículos se lo impiden es bastante común. Incluso hace que se pongan en el carril de la izquierda cientos de metros antes de llegar al vehículo lento, dejando el carril derecho prácticamente vacío, cuando debería ser justo lo contrario e iniciar la maniobra de adelantamiento solo unos pocos metros antes de alcanzar el camión y guardando el turno.

El problema surge cuando un coche por el carril derecho busca un hueco en la fila para adelantar al camión, y entonces puede parecer que es uno de aquellos listillos mencionados antes. Pero no, ya que se trata de un conductor que simplemente quiere adelantar al camión igual que los demás.

Solución: Cederle el paso. No es lícito que un coche que mantiene una velocidad de acercamiento y distancia de seguridad adecuadas tenga que esperar tras un camión a que una inmensa fila de coches demasiado ansiosos termine de adelantarlo. Por lo tanto, no cuesta nada reducir un poco y abrirle hueco para que no se pase media vida chupando rueda del tráiler. Además el que cumple con su obligación es ese vehículo, ya que la DGT establece que no se puede ocupar el carril izquierdo más que para una corta maniobra de adelantamiento, obligando a circular en todo momento por el carril derecho, siempre que esté desocupado.

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