Viajar en coche por Europa exige algo más que adaptarse a otros límites de velocidad o a una señalización diferente. Existen normas locales que pasan completamente desapercibidas hasta que aparece una multa en el parabrisas. Una de ellas tiene que ver con un pequeño objeto inexistente en España, pero obligatorio en determinadas zonas de estacionamiento de otros países.
La situación salió a la luz tras conocerse el caso de una conductora multada en Alemania pese a haber aparcado correctamente. No había superado el tiempo permitido ni incumplido ninguna indicación visible. Aun así, recibió una sanción por el uso incorrecto de ese elemento desconocido para la mayoría de los conductores españoles.
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Qué es ese disco que no existe en España
En varios países del centro y norte de Europa, el control del estacionamiento en zonas sin parquímetro se basa en el uso de un disco de aparcamiento. Este debe colocarse dentro del vehículo, a la vista desde el exterior, e indicar la hora exacta de llegada para que los agentes puedan verificar cuánto tiempo lleva detenido.
Para quien no está familiarizado con este sistema, su uso resulta poco intuitivo. El conductor debe girar el disco hasta marcar la hora redondeada al siguiente cuarto de hora y dejarlo bien visible tras el parabrisas. No hacerlo, o hacerlo mal, implica sanción.

Cuando cumplir la norma no basta
Lo más llamativo del caso alemán es que el disco estaba correctamente configurado. El problema residía en otro aspecto, el modelo empleado no era válido según la normativa. Aunque cumplía su función básica, no respetaba las especificaciones oficiales exigidas por la legislación local.
El disco utilizado era de color rosa. En Alemania, este elemento está considerado oficialmente una señal de tráfico y su diseño está regulado con precisión. La normativa establece no solo el formato y el tamaño, sino también el color exacto, que debe ser azul con inscripciones blancas y números negros. Cualquier variación estética lo invalida automáticamente.

Un detalle que sorprende a los conductores extranjeros
Este tipo de exigencias suele pillar desprevenidos a los conductores procedentes de países donde el sistema no se utiliza, como España. En gasolineras y tiendas de carretera se venden discos de aparcamiento de todo tipo, incluidos modelos decorativos o de colores llamativos que no siempre cumplen la normativa, algo que rara vez se especifica con claridad.
El resultado puede ser una sanción de 20 euros por un motivo difícil de anticipar, especialmente para quienes alquilan un coche, cruzan la frontera por carretera o conducen sin conocer en detalle las reglas locales de estacionamiento.
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