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5 claves para elegir la mejor silla infantil para tu hijo

Con estos consejos, podrás llevar a tus niños en coche cómodos y seguros, como los reyes de la casa que son.

Silla infantil

La seguridad infantil debe ser prioritaria.

Son nuestro tesoro más preciado. Su llegada lo desbarata todo: rutinas, prioridades, horarios… Los niños cambian nuestras vidas de arriba a abajo y modifican incluso el mobiliario de nuestros coches. Ahora todos pensamos en salir pitando de la ciudad, viajando aquí o allá, pero estos consejos son básicos para cualquier época del año, porque la seguridad de los pequeños es algo que siempre se debe tener en cuenta. ¿Cuáles son las claves en las que debemos fijarnos para elegir la mejor silla infantil para nuestros hijos? Tamaño, peso, edad. Son muchos los factores que debemos estudiar, teniendo siempre claro que un sistema de retención es comparable a un salvavidas, con todas las letras. Por eso, qué mejor inversión que la que se hace para proteger nuestro bien más valioso, aunque este nos haga perder la paciencia repitiendo en bucle aquello de “Papá, ¿falta mucho?”.

1. ¿QUÉ ES UN SISTEMA DE RETENCIÓN INFANTIL?

Conviene empezar por lo básico. Un sistema de retención infantil es un elemento que, en caso de colisión, previene lesiones de todo tipo hasta en el 90% de los casos, distribuyendo la energía del impacto. “No hay otro sistema en el tráfico que sea tan efectivo, porque garantiza la seguridad en casi todos los casos de accidentes que se producen”, subraya Jesús Monclús, director del Área de Seguridad Vial de Fundación Mapfre. De todos modos, no sirve únicamente con adquirir un buen producto, sino que hay que saber utilizarlo. Y a eso vamos, a desentrañar todo lo que hay saber para exprimir su capacidad de ‘salvavidas’.

2. ¿QUÉ TIPOS DE SISTEMAS EXISTEN?

Si un adulto se compra un traje, puede utilizarlo hasta que se desgasta, pero con los niños es diferente. Su tamaño y morfología cambia rápidamente, por lo que un par de zapatos le durarán, tan sólo, unos meses. Y lo mismo ocurre con los sistemas de retención. “Debemos diferenciar entre capazos, sillitas, arneses, elevadores o cojines y adaptarlos al peso y al tamaño del niño para garantizar una mayor seguridad”, explica Monclús, que ya adelanta los dos parámetros básicos que debemos atender para decidirnos por un sistema u otro.

Niños

3. EN QUÉ DEBEMOS FIJARNOS PARA ELEGIR

Precisamente, peso y tamaño. Deberemos empezar por los cucos (hasta los 12 meses), pasar después a las sillitas y terminar, cuando los niños pesen más de 15 kilos, utilizando asientos elevadores con respaldo. Otro aspecto fundamental es la colocación del dispositivo: los asientos más seguros son los que se colocan a contra marcha, puesto que protegen el cuello de los pequeños, todavía incapaces de soportar su cabeza en caso de golpe brusco. “Cuanto más tiempo viajen nuestro hijos mirando hacia atrás, mejor, por eso no hay que tener prisa y apostar por estos modelos hasta que sea posible”, argumenta Jesús Monclús. Todos los sistemas cumplen este requisito, al menos, hasta que el niño tiene un año y medio, aunque podemos seguir apostando por ellos hasta que cumplen los tres o cuatro.

Y el otro gran consejo: tomar la decisión con calma. No todos los sistemas son iguales, del mismo modo que no todos los vehículos tienen las mismas garantías de seguridad. Por eso, dedicar el tiempo que sea necesario a estudiar todas las posibilidades, atendiendo a las descripciones de cada producto, para terminar decantándonos por la opción que mejor se adapte a nuestras exigencias, resultará fundamental. Deberemos asegurarnos de que el asiento esté homologado, que haya conseguido buenos resultados en las pruebas y que sea fácil de utilizar.

4. ¿CÓMO LA INSTALAMOS?

“Todas las sillas tienen un manual muy detallado, aunque la experiencia nos dice que 2 de cada 3 se utilizan mal”, comenta Monclús. Por eso, hay que seguir detalladamente los pasos para su colocación, explicados en los manuales de instrucciones. Y aquí aparece el Sistema ISOFIX, un mecanismo de sujeción estandarizado que ya es obligatorio para los vehículos nuevos y que, en lugar de anclar el dispositivo con el cinturón de seguridad, sujeta la silla directamente al chasis del coche a través de dos puntos de anclaje. El manual de nuestro vehículo nos indicará si cuenta o no con este sistema.

Una vez instalada, habiendo repasado al detalle el proceso en las instrucciones, habrá que tener en cuenta la holgura con la que colocamos a nuestro hijo. “La seguridad está directamente relacionada con ello puesto que, a mayor holgura, menor capacidad de protección”, explica Monclús, que añade: “lo niños deben ir perfectamente sujetos; si, por ejemplo, llevan ropa de abrigo, conviene quitársela para que el sistema se adhiera lo más posible al cuerpo, y también habrá que hacer oídos sordos si nos piden ir más sueltos para tener mayor libertad de movimientos”.

5. EL CONSEJO ESTRELLA: PACIENCIA

Los niños van buscando nuestros puntos débiles y, normalmente, saben cómo hacer para salirse con la suya. Pero si ven que damos mal ejemplo o flaqueamos, les estamos enseñando a vivir peligrosamente. Por eso, no hay que ceder cuando quieren desabrocharse y hay que tener paciencia, además de darles buen ejemplo empezando por mirar por nuestra propia seguridad con el cinturón.

¿Que los niños son de goma? Sí, pero en el parque y en los columpios. La cosa cambia en el coche. Como siempre, cualquier medida de seguridad es bienvenida, y si de lo que hablamos es del bienestar de nuestros pequeños, no hay que escatimar. Todo con tal de que el único problema que tengamos con ellos en el coche sea el dolor de cabeza que se nos levantará cuando hayamos escuchado por vigésima vez, como decíamos al principio, la martingala de “Papá, ¿falta mucho?”.

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