Las olas de calor que están marcando el verano en España coinciden con uno de los periodos de mayor movilidad por carretera del año. En este contexto, los expertos de la asociación AECA-ITV (Asociación Española de Entidades Colaboradoras de la Administración en la Inspección Técnica de Vehículos) advierten de que las altas temperaturas no solo afectan al conductor, sino que también incrementan la exigencia mecánica de numerosos sistemas del vehículo, elevando el riesgo de averías e incidencias durante los desplazamientos vacacionales.
Más información
La advertencia llega en un momento en el que millones de conductores se preparan para realizar viajes de larga distancia. El calor acelera el desgaste de distintos componentes esenciales para la seguridad vial, una situación que puede agravarse cuando el vehículo no ha recibido el mantenimiento adecuado o cuando afronta trayectos prolongados con elevada carga y sobre asfaltos sometidos a temperaturas extremas. Por ello, revisar el estado general del automóvil antes de emprender un viaje se convierte en una medida clave para reducir riesgos y evitar incidencias en carretera.
Los neumáticos
Entre los elementos más sensibles a las altas temperaturas destacan los neumáticos. El incremento de la temperatura del asfalto provoca una mayor presión interna y acelera el envejecimiento de los compuestos de goma. Como consecuencia, pueden aparecer grietas, deformaciones o incluso reventones, especialmente cuando existe un desgaste previo o algún defecto que comprometa su funcionamiento.
La comprobación de la presión antes de un desplazamiento sigue siendo una de las revisiones más sencillas y eficaces para mejorar la seguridad. Asimismo, resulta fundamental verificar el estado de la banda de rodadura y detectar posibles desgastes irregulares que puedan comprometer el comportamiento del vehículo durante trayectos largos.
La batería
Aunque las averías relacionadas con la batería suelen asociarse al invierno, el calor extremo también puede afectar seriamente a este componente. Las temperaturas muy altas favorecen la evaporación del electrolito y aceleran el deterioro interno de la batería, reduciendo su vida útil y aumentando la probabilidad de sufrir fallos eléctricos.
#ElTiempoHoy La nueva #oladecalor deja hoy máximas de 40ºC en el interior sureste peninsular, en el Guadalquivir y el interior de Mallorca, sin descartar los 42ºC. Más de 37-39ºC en el Ebro, depresiones del nordeste y valles de Pirineos. Calima y tormentas en el este por la… pic.twitter.com/riBEIAq037
— Eltiempo.es (@ElTiempoes) July 21, 2026
La situación cobra todavía más relevancia en un parque automovilístico cada vez más dependiente de sistemas electrónicos. Elementos como los asistentes a la conducción, los sistemas multimedia o las funciones de conectividad incrementan las necesidades energéticas del vehículo y hacen que cualquier degradación de la batería tenga un impacto mayor sobre su funcionamiento.
Frenos y refrigeración
El sistema de frenado es otro de los grandes afectados por las condiciones extremas del verano. Las temperaturas elevadas pueden reducir la eficacia del líquido de frenos, especialmente en descensos prolongados de montaña o en viajes con una carga elevada, circunstancias habituales durante el periodo vacacional.
Por este motivo, los especialistas recomiendan comprobar el nivel y el estado del líquido de frenos, así como revisar el desgaste de discos, pastillas y otros componentes fundamentales del sistema de frenado antes de iniciar trayectos de larga distancia.

A ello se suma la importancia del sistema de refrigeración del motor. Manguitos deteriorados, niveles insuficientes de refrigerante o un termostato defectuoso pueden provocar sobrecalentamientos y derivar en averías graves. El riesgo es especialmente elevado en vehículos que permanecen largos periodos sin uso y vuelven a circular coincidiendo con las vacaciones de verano.
Sobrecarga
Otro de los factores que incrementan los riesgos durante los desplazamientos estivales es la sobrecarga. Un maletero lleno hasta el límite o un exceso de peso obliga a trabajar con mayor intensidad a neumáticos, suspensión y frenos. Además, puede afectar directamente a la estabilidad del coche y aumentar la distancia necesaria para detenerse en caso de emergencia.
Una correcta distribución de la carga resulta tan importante como respetar los límites establecidos por el fabricante. Colocar los objetos más pesados en la parte inferior del maletero y evitar transportar carga innecesaria son medidas que contribuyen a mejorar el comportamiento dinámico del vehículo y la seguridad durante el viaje.
Mayor movilidad
El aumento de los desplazamientos por carretera durante julio y agosto coincide con una mayor exposición a averías y problemas mecánicos. Las altas temperaturas, los recorridos de larga distancia y el uso más intensivo del vehículo forman una combinación especialmente exigente para los sistemas mecánicos.
Por ello, realizar una revisión preventiva antes de iniciar las vacaciones adquiere una relevancia especial. Comprobar neumáticos, frenos, batería y sistema de refrigeración puede evitar averías que, además de arruinar el viaje, pueden comprometer la seguridad de los ocupantes y del resto de usuarios de la vía.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, X o Instagram
La lista que todo conductor debería revisar este verano: lo que debes llevar en el coche si hay una ola de calor
El truco que hará que no gastes más en aire acondicionado de tu coche: es muy útil en verano y este vídeo lo demuestra