Las olas de calor obligan a tomar precauciones también al volante. Revisar el aire acondicionado sigue siendo importante, pero llevar determinados objetos en el coche puede marcar la diferencia cuando las temperaturas se disparan.
Una avería, un atasco o un viaje más largo de lo previsto pueden convertir un desplazamiento normal en un problema si no se va preparado. Contar con algunos elementos básicos ayuda a afrontar estos imprevistos con mayor seguridad y comodidad.
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Agua
Llevar agua suficiente es una de las principales recomendaciones durante una ola de calor. Mantener una correcta hidratación resulta esencial cuando se realizan trayectos largos o existe la posibilidad de quedar detenido durante un tiempo prolongado por un accidente, una avería o un atasco.
Lo más recomendable es transportar varias botellas, especialmente si viajan varios ocupantes, y renovarlas con frecuencia. En verano, las necesidades de hidratación aumentan y disponer de agua puede marcar la diferencia mientras llega la asistencia o se restablece la circulación.

La crema solar
La mayoría de los conductores asocia la crema solar con la playa o la piscina, pero también puede resultar muy útil en carretera. Si el vehículo sufre una avería o es necesario esperar durante un largo periodo al aire libre, la exposición continuada al sol puede provocar quemaduras en pocos minutos.
Aplicar protección solar ayuda a reducir los efectos de la radiación ultravioleta, especialmente durante las horas centrales del día. También conviene llevarla en desplazamientos de montaña o excursiones donde el tiempo al aire libre puede alargarse más de lo previsto.

Las gafas de sol
Conducir con el sol de frente supone una de las situaciones más incómodas del verano. Unas gafas de sol homologadas reducen el deslumbramiento, mejoran el contraste y permiten mantener una visión más clara de la carretera.
Su uso resulta especialmente recomendable durante las primeras horas de la mañana y al atardecer, cuando el sol se encuentra más bajo y puede dificultar considerablemente la visibilidad, aumentando el riesgo de accidente.

Parasol
Entre los accesorios más sencillos y eficaces destaca el parasol para el parabrisas. Su utilización ayuda a limitar la acumulación de calor en el interior del vehículo y protege elementos como el volante, el salpicadero o los asientos de la radiación directa.
Aunque no evita que el coche se caliente por completo, sí consigue reducir varios grados la temperatura interior y hace mucho más llevadero el momento de volver a ponerse al volante después de varias horas estacionado.

El móvil y una batería externa
Disponer de un teléfono móvil con batería suficiente es imprescindible para solicitar asistencia en carretera, consultar incidencias del tráfico o contactar con los servicios de emergencia si fuera necesario.
Junto al teléfono, una batería externa completamente cargada puede convertirse en un aliado muy útil cuando el viaje se prolonga más de lo esperado o si el vehículo permanece inmovilizado durante varias horas.

Una gorra o una toalla
En los desplazamientos estivales también conviene llevar una gorra, una toalla ligera o una prenda de recambio. Estos elementos apenas ocupan espacio y ayudan a protegerse del sol si es necesario abandonar el vehículo durante un tiempo.
Además, una toalla puede servir para cubrir los asientos cuando han permanecido muchas horas expuestos al sol o para secarse después de una parada en la playa o la piscina antes de continuar el viaje.

Qué objetos conviene sacar del coche
Llevar determinados artículos durante una ola de calor puede resultar de gran ayuda, pero no es recomendable dejarlos dentro del vehículo cuando este vaya a permanecer varias horas estacionado.
El interior de un coche cerrado puede superar fácilmente los 60 grados, una temperatura capaz de deteriorar numerosos productos de uso cotidiano.
Entre ellos se encuentra la crema solar, cuyos filtros pueden perder eficacia por efecto del calor. Si además se presenta en formato spray, la precaución debe ser mayor, ya que al tratarse de un envase presurizado la presión interna aumenta con la temperatura.
Lo mismo ocurre con otros cosméticos, como perfumes, maquillaje o cremas hidratantes, que pueden alterar su composición y perder parte de sus propiedades.
Tampoco conviene dejar en el habitáculo teléfonos móviles, baterías externas, tabletas o cámaras, ya que el calor acelera el desgaste de sus baterías de litio y puede afectar a su funcionamiento. Los aerosoles, como desodorantes o ambientadores, también requieren especial atención porque la elevada temperatura incrementa la presión del envase.
Incluso las botellas de agua de plástico es preferible retirarlas cuando el coche vaya a permanecer muchas horas al sol, ya que el calor deteriora el envase y, en determinadas circunstancias, pueden llegar a concentrar los rayos solares sobre alguna superficie del interior del vehículo.
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