Conducir

Cinco maneras de evitar las multas de velocidad y una que no deberías usar

Soluciones tecnológicas que ayudan al conductor a respetar los límites mediante controles o advertencias.

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Las multas por exceso de velocidad son las más frecuentes. / Luis Sevillano

La carretera está despejada, apunta firme hacia el horizonte sin complicaciones. Luce el sol y el coche parece deslizarse sobre el asfalto, con el motor ronroneando suavemente. Sin embargo, de repente, casi sin darnos cuenta el velocímetro está por encima de lo que marca la norma. No existe intencionalidad de incumplir los límites, pero las circunstancias son tan favorables que es fácil cometer la infracción… Una situación que puede producirse con frecuencia y que acarrearía las consiguientes multas de velocidad en caso de topar con un radar de control.

Para evitar este riesgo existen soluciones tecnológicas que ayudan al automovilista a mantener la velocidad del vehículo dentro de la legalidad. Por supuesto que lo fundamental es el factor humano, permanecer atentos y adaptar el ritmo a las exigencias normativas, pero siempre es valioso contar con aliados que la industria del automóvil y la electrónica ponen a nuestra disposición:

Control de velocidad de crucero

Son cada día más los vehículos (incluidas algunas motos) que lo montan de serie. El cruise control permite seleccionar mediante mandos la velocidad a la que queremos circular y la electrónica se encarga de mantenerla de forma constante hasta que vuelva a producirse algún tipo de intervención del usuario. Así, es posible fijar el máximo permitido en la carretera (por lo general es más práctico en autovías y autopistas) para garantizarnos que circularemos en ese margen en todo momento, con la comodidad añadida de no tener que pisar el acelerador. Además, los más avanzados mantienen incluso la distancia de seguridad con el vehículo que nos precede, frenando cuando es necesario.

Limitador de velocidad

Una alternativa al control de crucero es el limitador de velocidad. A diferencia de éste, el conductor debe seguir accionando el acelerador para imprimir al vehículo el ritmo deseado en cada momento, sólo que nunca podrá superar el parámetro establecido previamente. Por mucho que se pise el pedal, la velocidad no se incrementará al tener ese tope electrónico. También se activa y desactiva de manera sencilla desde mandos en el volante o en la columna de la dirección.

Imagen tomada desde un radar de helicóptero.

Imagen tomada desde un radar de helicóptero. / El País

Alerta de velocidad

Menos intrusivo que los anteriores, estos dispositivos emiten una advertencia sonora o luminosa en el salpicadero (en ocasiones ambas) cuando se llega a la velocidad que se ha seleccionado previamente. En ese instante el conductor toma la decisión de continuar por encima del límite o frenar para adaptarse a la normativa de la vía. En los modelos más modernos esta funcionalidad disfruta del automatismo de los sistemas de reconocimiento de señales de tráfico: las cámaras las van leyendo y se visualiza el aviso correspondiente en la instrumentación cuando se incumplen los límites.

Avisadores de radares

Disponibles como dispositivos electrónicos específicos o como aplicaciones para móviles, estas soluciones constan de una base de datos con la ubicación exacta de los radares fijos que publica la Dirección General de Tráfico y su posicionamiento mientras circulamos a través de una unidad de GPS. Son completamente legales y emiten una alerta unos metros antes de que el vehículo alcance la coordenada en la que está ubicado el radar identificado en su memoria. Son los mismos que la DGT señaliza en las vías, la ventaja de los localizadores es que nos advierten y evitan así el riesgo de que se nos pasen por alto y nos lleve a recibir multas de velocidad.

Waze es una de las aplicaciones más usadas por los conductores.

Waze es una de las aplicaciones más usadas por los conductores.

Aplicaciones colaborativas

Son varias las aplicaciones de navegación (como SocialDrive, Waze o iCoyote) que permiten a los usuarios aportar información en tiempo real de las diferentes circunstancias que se encuentran en el tráfico: un atasco, un accidente o la ubicación de un control de agentes de la autoridad. De ese modo, si la llevamos activa durante el desplazamiento nos irá avisando de tales incidencias y podremos reaccionar ante ellas con suficiente anticipación. Resultan un tanto polémicas, puesto que anunciar determinados controles (como los de alcohol y drogas) puede restar eficacia a los mismos, pese a lo que son completamente legales.

Lo que nunca debes usar: detectores o inhibidores

Los prohíbe la ley con sanciones de 200 euros y tres puntos de carné. A diferencia de las bases de datos públicas de radares fijos localizados por GPS, los detectores de radar son sofisticados dispositivos electrónicos capaces de identificar la presencia de cualquier tipo de control de velocidad al captar las ondas que emiten, advirtiendo en ese instante al conductor de la presencia de los fijos, móviles o camuflados. Los más efectivos son también muy costosos, aunque su principal inconveniente es que su utilización puede acarrear sanciones superiores incluso a las del propio exceso de velocidad si los agentes de la autoridad lo localizan. Más grave incluso es el uso de los inhibidores, que lanzan una frecuencia que anula el funcionamiento del radar, castigado con hasta 6.000 euros de multa y seis puntos (los talleres instaladores de estos dispositivos pueden llegar a ser sancionados hasta con 30.000 euros).


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