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Los 9 tipos de radares que vigilan las carreteras en España

Fijos, móviles, de tramo, en cascada… Así controlan a los conductores la DGT y la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil.

Radares DGT

Los radares fijos están todos señalizados. / Carlos Rosillo

A la espera de que sean los propios coches (y no los conductores) los que decidan su ritmo de marcha –como ya intentó sin éxito la UE– la única manera que tienen las autoridades para controlar la velocidad en la carretera son los radares. Utilizados en mayor o menor medida en un gran número de países, sirven no solo para vigilar cuándo se superan los límites, sino también para detectar a los automovilistas que usan el móvil al volante o que circulan sin cinturón de seguridad.

Estos son los nueve tipos de radares que operan en España, manejados por la DGT, la Guardia Civil, los Ayuntamientos y, por otra parte, por los responsables de tráfico de Cataluña y el País Vasco, con las competencias en esta materia transferidas.

Están situados en un punto fijo de la carretera. Habitualmente están colocados en los pórticos de información (sobre la calzada) o en una cabina en el lateral de la vía, a la derecha según el sentido de la marcha. De este modo, captan la parte trasera del vehículo, una vez que este ha sobrepasado el radar. La DGT siempre informa de su presencia.

Radares móviles

Los conductores pueden toparse con ellos de dos maneras diferentes, ambas de difícil localización: en un coche camuflado de la Guardia Civil (en marcha o detenido en el arcén) o en un trípode junto a la vía.

Radares de tramo

No son los más habituales, pero sí (probablemente) los más justos. No controlan la velocidad en un punto exacto, sino el ritmo medio en un tramo de cierta distancia. Un dispositivo toma la matrícula en la entrada del tramo y otro hace lo propio a la salida, de modo que se puede calcular el promedio de velocidad al que se ha circulado en esos kilómetros. Si un conductor viaja por debajo del 50% de la velocidad permitida, también será multado.

Radar Velolaser

Los radares portátiles son la adquisición más reciente de la DGT. La Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil dispone de un equipo en cada provincia y lo colocan en diferentes puntos de la red viaria. Utilizan tecnología láser, son inalámbricos y de pequeño tamaño: se transportan con facilidad y se detectan con dificultad, ya que pueden ubicarse en el guardarraíl, en un trípode, en un vehículo… Actúan tanto de noche como de día y en ambos sentidos de la vía al mismo tiempo.

MÁS DE 1.300 PUNTOS DE CONTROL

La Dirección General de Tráfico cuenta en las carreteras españolas con 724 radares fijos y otros 62 de tramo para controlar la velocidad, todos ellos convenientemente anunciados. A esto se añaden 557 radares móviles, 10 helicópteros Pegasus y 8 drones que se encargan de inspeccionar las carreteras. En total son 1.361 puntos de control (aunque los drones todavía no multan) a los que hay que sumar los que utilizan en Cataluña, en el País Vasco y en los Ayuntamientos. Por otra parte, según recuerda el RACE, los agentes de la Agrupación de Tráfico disponen en cada provincia de una patrulla integral para hacer controles más dinámicos con los dispositivos portátiles Velolaser

Helicóptero Pegasus

Los 10 helicópteros de la DGT vigilan la circulación desde la altura y detectan a los conductores que sobrepasan el límite de velocidad, que hablan por teléfono, que escriben mientras conducen, que van sin cinturón, que lleva a su mascota sin atar… Sus cámaras de alta definición son capaces de detectar a gran distancia casi cualquier infracción.

Radar de semáforo

Dispositivos exclusivos de los entornos urbanos, se encargan de detectar a los conductores que se saltan los semáforos en rojo. Cuando empezaron a usarse, hubo protestas porque estaban programados para tomar fotos en cuanto el semáforo se ponía en ámbar. Están anunciados unos metros antes.

Radar en cascada

La Policía Foral navarra estrenó durante la pasada Semana Santa un método curioso para captar a aquellos conductores que superan los límites de velocidad: los radares en cascada. Esta técnica consiste en ubicar un radar móvil algunos metros más allá de un radar fijo, de modo que caigan en la trampa quienes desaceleran cuando van a pasar por el puesto de control anunciado y aumentan la velocidad inmediatamente después.

Radares Mesta Fusion

Dentro de unas torres de unos cuatro metros de altura, varias cámaras y radares toman imágenes en alta definición y envían datos en tiempo real para controlar bastantes aspectos más que la velocidad de los vehículos.

Estos nuevos radares detectan infracciones de todo tipo: distancia de seguridad, velocidad máxima según el tipo de vehículo, uso del cinturón de seguridad, uso del móvil, respeto de semáforos… Los Mesta Fusion incluso están preparados para comprobar si el conductor utiliza el intermitente al cambiar de carril, y también leen las matrículas para determinar (en días de restricciones al tráfico) si el vehículo en cuestión puede circular.

Radar de cinturón

Estas cámaras controlan a los ocupantes de los vehículos que no usan el cinturón de seguridad. Funcionan 216 en toda España, tanto en vías convencionales (60%) como en las de alta capacidad, y cuya localización se puede consultar en la DGT. La multa se procesa como en los casos de exceso de velocidad, es decir, notificación por escrito y fotografía a modo de prueba. La sanción, tipificada como grave, se traduce en 200 euros y, en el caso de los conductores, en la retirada de tres puntos del carnet.

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