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Los falsos mitos sobre la velocidad que quiere desmentir la DGT

Tráfico niega conceptos como el “afán recaudatorio” y sale al paso de otros comentarios habituales en las conversaciones entre conductores.

velocidad

Las multas por exceso de velocidad son las más frecuentes.

Cuando los automovilistas supieron que la DGT iba a reducir a 90 km/h la velocidad máxima en carreteras convencionales (la medida entró en vigor el 29 de enero), reaparecieron con fuerza las reacciones habituales, dos de ellas por encima de todas: la acusación de “afán recaudatorio” a Tráfico y la idea de que “con los coches actuales es innecesario ir tan despacio”.

La DGT sale al paso de estas y otras afirmaciones en un artículo de la revista Tráfico y Seguridad Vial, en el que se mencionan los falsos mitos más extendidos entre los conductores.

1. “La velocidad no influye en el resultado del accidente, porque los coches actuales son más seguros” Media verdad

El artículo de la revista sostiene, por el contrario, que “a mayor velocidad, mayor riesgo de lesión”. Aunque la DGT reconoce que los nuevos vehículos tienen una capacidad de absorción de impactos muy superior a la los modelos antiguos, también sostiene que esta no resulta suficiente a determinadas velocidades.

En un impacto, la energía que debe disipar un vehículo depende de la energía cinética de los objetos que intervienen en el accidente, y esta varía en función de la velocidad. La que acumula un coche a 100 km/h es un 23% superior a la que almacena a 90 km/h, por lo que la probabilidad de lesiones es mayor.

En todo caso, “la energía cinética a disipar en un choque entre dos vehículos a 90 km/h es de 938 kilojulios […] y se considera que a partir de 700 kJ la energía cinética es superior a la que se puede absorber por los vehículos”.

2. La medida de reducir la velocidad solo tiene afán recaudatorio. Falso

La DGT sostiene que todas las medidas que toma están guiadas únicamente por criterios de seguridad.  En el caso de la reducción a 90 km/h, Tráfico se apoya en informes y estudios científicos, como uno realizado en 2018 por la OCDE y el Forum Internacional del Transporte (Velocidad y Riesgo de Accidente): “Con más altas velocidades de conducción, el número de accidentes y su severidad crecen desproporcionadamente”.

Además, el modelo Nilsson, aceptado académicamente y habitualmente citado por la DGT, asegura que un aumento del 1% en la velocidad eleva un 2% la frecuencia de accidentes con víctimas, un 3% los accidentes graves y un 4% los accidentes mortales.

Tráfico ofrece otro dato para reforzar su postura: España tiene la mitad de cinemómetros móviles (391) que un país de tamaño similar como es Francia (787) y menos del 20% de cinemómetros fijos y un tercio de los radares de tramo. En Reino Unido (sin contar Escocia), hay 7.200 radares frente a los 900 de España.

3. “La DGT manipula las cifras para que parezca que la velocidad influye más”. Falso

Las cifras que se utilizan para analizar la influencia del exceso de velocidad en los accidentes de tráfico proviene de los partes estadísticos oficiales (emitidos por las policías de tráfico, por lo que ningún funcionario de Tráfico interviene en la grabación de datos) y de estudios científicos imparciales.  

4. “Al reducir el límite de velocidad habrá más densidad de tráfico y más peligro en los adelantamientos”. Falso

La respuesta de la DGT se basa en la lógica: como la reducción de la velocidad homogeneiza algunos límites, los adelantamientos serán menos necesarios: los autobuses, por ejemplo, circularán a la misma velocidad que los coches. En cuanto a los camiones, la reducción es también de 10 km/h (de 90 a 80), de modo que los adelantamientos (si todo el mundo respeta los límites) serán los mismos que antes.

5. «Si voy solo y la carretera es recta, no hay riesgo por ir más rápido”. Falso

Los datos salen al paso de esta afirmación. Según las cifras oficiales correspondientes a 2017, el 39% de las personas fallecidas en carreteras convencionales tuvieron un accidente sin que nadie más estuviera implicado; en casi todos los casos (367 de 398), por salidas de la vía. Por otra parte, casi 4 de cada 10 salidas de la vía que acabaron en un accidente con muertos tuvieron lugar en un tramo recto de carretera.

6. “A menor velocidad, más distracciones”. Sin pruebas

Hay quienes aseguran que un ritmo más lento al volante se traduce en aburrimiento y en consecuencia en distracciones y riesgo de accidente. No hay evidencias científicas que justifiquen esta afirmación. Existen estudios que sí indican lo contrario: la velocidad elevada causa fatiga y, debido al efecto túnel, reduce la información percibida por el conductor.

7. “Estoy cansado de recorrer kilómetros en carretera y no he sufrido ningún accidente”. Falsa percepción

Esta idea enfrenta la realidad de las estadísticas con la sensación individual de cada conductor. Todos los automovilistas que nunca han sufrido un accidente tienden a creer que no hay demasiada diferencia entre circular a 100 km/h y hacerlo a 90 km/h, especialmente en un coche nuevo. Sin embargo, cuando se considera el riesgo real de todos los conductores a la vez, las cifras dicen (como aporta un estudio del Departamento de Transporte del Reino Unido, por ejemplo) que el riesgo de morir en accidente a 96 km/h es del 92%, y del 65% a 80 km/h.

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