El caos circulatorio de Roma es sobradamente conocido por cualquiera que haya visitado la ciudad, pero la Navidad añade un ingrediente de presión extra que, a veces, desborda la lógica mecánica y la paciencia humana. En el sector norte de la Ciudad Eterna, una conductora se ha convertido en la protagonista absoluta de las redes sociales tras recurrir a una estrategia tan rudimentaria como cargada de fe: el espíritu navideño contra el cuaderno de denuncias.
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Averiado en zona azul
La escena, captada y difundida por la popular página social The Roman Post, muestra un folio en blanco pegado al cristal de un vehículo. En él, unas palabras escritas apresuradamente a mano condensan el drama de miles de automovilistas: “Coche averiado. No me pongan multa, es Navidad”. La propietaria, cuyo vehículo sufrió una avería mecánica que lo dejó inmovilizado en una zona de estacionamiento regulado, se vio ante la tesitura de abandonar su coche para acudir al trabajo sabiendo que, técnicamente, estaba cometiendo una infracción.
Aparcar en Roma es, habitualmente, una odisea que requiere paciencia. Mucha paciencia y temple, ya que no hay sitio para todos los automóviles que circundan la ciudad de Rómulo y Remo. Sin embargo, cuando el motor decide apagarse en el peor momento posible, la búsqueda de un lugar legal para realizar el aparcamiento se convierte en una misión imposible. En esta ocasión, la conductora no buscaba picaresca, sino “clemenza” (clemencia) ante una situación de fuerza mayor que cualquier usuario de la vía podría sufrir.

¿Solidaridad ciudadana o rigor administrativo?
El debate no ha tardado en encender las secciones de comentarios. Mientras que muchos ciudadanos romanos han mostrado una solidaridad total con la mujer —apelando a esa máxima de que “en Navidad todos somos mejores”—, otros recuerdan precedentes menos afortunados. Cabe recordar otro caso que se hizo viral en la ciudad de las siete colinas el pasado mes de junio, cuando un estudiante de bachillerato dejó una nota similar para poder realizar su examen de selectividad. Al regresar, su esperanza se había transformado en una multa de tráfico sobre el parabrisas.
Desde un punto de vista técnico y legal, la normativa es clara: un vehículo averiado debe ser retirado por una grúa en el menor tiempo posible para no obstaculizar ni ocupar plazas de rotación. No obstante, el componente humano de esta historia es lo que ha permitido que el algoritmo de las redes sociales la impulse hasta convertirla en un símbolo de la lucha diaria contra la burocracia urbana.

Un desenlace que depende del agente
Este suceso pone de relieve la tensión constante entre la normativa vial y las circunstancias personales imprevisibles. ¿Hará la policía local de Roma la vista gorda ante un motor que se rinde en plenas fiestas? La respuesta queda en manos de la discrecionalidad de los agentes. Lo que es innegable es que, en una ciudad donde el tráfico es casi una religión, un simple trozo de papel ha logrado humanizar por unos instantes a los ciudadanos romanos.
Aunque lo cierto es que estas situaciones no suelen acabar bien. En otros casos similares en España, el conductor se encontró la multa al ir a recoger el coche con la grúa. Lo cierto es que las ordenanzas municipales son muy claras al respecto. Por ejemplo, en la ciudad de Madrid, aparcando en zona azul y si el ticket ha caducado, la multa es de 80 euros (40 euros con pronto pago), pero se puede anular por 4 euros si no han pasado más de 60 minutos. En caso de no haber sacado ticket, la sanción sube a 90 euros (45 euros con reducción) y no existe posibilidad de anulación.
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