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Operación Salida: ¿qué debo revisar del coche antes de viajar?

No te lo pongas más difícil todavía: verifica estos aspectos básicos de tu automóvil para afrontar con garantías tu viaje de vacaciones.

Operación salida

Con revisar unos pocos elementos básicos nos evitaremos problemas que puedan arruinar el viaje.

Se acerca el día clave: el 1 de julio comienzan las vacaciones de muchos españoles y, en consecuencia, llega la temida Operación Salida. Antes de enfrentarse a ella conviene tener a punto el coche y, si bien el vehículo necesita una serie de operaciones de mantenimiento que vienen reguladas por el fabricante y solo se pueden realizar en un taller, hay algunos elementos que podemos comprobar de forma visual nosotros mismos. Solo hacen falta diez minutos para impedir que el viaje se convierta en una pesadilla.

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RUEDAS

Es el elemento que nos une al suelo. El coche puede tener todos los extras y potencia que quiera, pero si las ruedas están mal es posible que no lleguemos a la próxima esquina. Aquí hay que comprobar tres cosas: profundidad del dibujo, presión y estado de la cubierta.

El dibujo debe tener un mínimo de 1,6 mm de profundidad, aunque lo aconsejable es que esté siempre por encima de 2 mm. La manera de comprobarlo es introducir una moneda de un euro en la hendidura, si tapa algo más que el anillo dorado, podemos considerarlas aptas. En caso de que esté por debajo de estos mínimos, más allá de incurrir en una irregularidad de la normativa de circulación, el coche no tendrá buena sujeción en la frenada y en caso de pasar por una superficie mojada podemos perder tracción cayendo en el efecto de acuaplaning y el coche se deslizará sin control.

La presión ha de ser la que recomiendan el fabricante del neumático y el del coche. Lo suelen indicar con una pegatina en el vano de la puerta del conductor. Una variación de estas presiones puede suponer un desgaste irregular de la cubierta, por lo que durará menos, además de que el coche puede acelerar más lentamente o incluso tendrá una distancia de frenado superior.

Finalmente, el estado del neumático debe ser el adecuado. Que la banda lateral no presente ningún abultamiento, lo que representa un peligro de reventón, y la cubierta no debe brillar en exceso. Ante el escaso uso y el paso de los años la rueda pierde propiedades, lo cual hará que su comportamiento en carretera sea irregular y que, aunque cumpla todos los aspectos antes referidos, suponga todos los peligros antes expuestos.

Cuando revisemos las ruedas, no nos olvidemos de la de repuesto, esa gran olvidada.

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ACEITE

De vital importancia para que las partes móviles del motor funcionen como deben. Hay que cambiarlo según indique el fabricante, entre 15.000 y 25.000 kilómetros. Para comprobar que el depósito cuenta con la cantidad oportuna existe una varilla en los alrededores del motor que se puede reconocer porque normalmente cuenta con una anilla. Con el motor en frío hay que sacarla una primera vez, limpiarla, volver a introducirla y volverla a sacar. El nivel debe estar entre las dos muescas, si está por debajo hay que añadir o incluso cambiar el aceite.

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LUCES

Comprobar en el frontal cortas, largas y los intermitentes; y detrás, las luces de encendido, las de freno y la de marcha atrás. Si alguna no enciende hay que cambiarla. También es interesante regular la altura de las luces frontales, para que no estén demasiado altas y deslumbremos a aquellos con los que nos crucemos aunque llevemos las cortas. No hay que olvidar que al introducir peso en el maletero y completando las plazas traseras la suspensión trasera se rebaja y la proyección de la luz será más alta.

AIRE ACONDICIONADO

Es por pura comodidad aunque tiene su importancia. Hay que arrancar el coche y transcurrido uno minuto encender el aire acondicionado y comprobar si nos da aire frío. No olvidemos que aunque no haga excesivo calor en la calle si el sol se proyecta de forma continuada en el vehículo el interior del coche alcanzará temperaturas muy altas, y será aquí cuando agradeceremos su buen funcionamiento.

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ANTICONGELANTE

Por la noche aún refresca, especialmente en algunos puntos de la península. Por eso hay que tener el depósito del anticongelante entre los niveles de máximo y mínimo, y en el color que corresponde. Su función es que algunos elementos no sufran en exceso con el frío. Aunque a veces se puede rellenar el vaso de expansión con una gota de agua destilada, lo idóneo es rellenar del líquido que corresponde con el grado de concentración que utiliza la marca. Esto solo se puede hacer en un taller.

HUMO DEL TUBO DE ESCAPE

Aprovechando que está el coche encendido, es buena oportunidad para mirar el tubo de escape y el tipo de humo que echa. Hay que evitar hacerlo en espacios cerrados para inhalar el humo tóxico lo menos posible. Debe ser traslúcido y no salir en demasiada cantidad, si no algo no está bien. Los motivos pueden ser muchos y variados, desde el filtro del aire hasta el funcionamiento interno del motor, pasando por el estado del aceite.

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LIMPIAPARABRISAS

En cualquier momento podemos encontrarnos una nube traicionera. Hay que revisar los limpiaparabrisas, que los filamentos estén rectos y no tengan hendiduras. La consecuencia será que nos dejarán líneas en la luna durante su funcionamiento. Es importante llevar el depósito del líquido limpiaparabrisas al menos a la mitad del depósito, ya que a veces la lluvia ensucia más que lava el coche.

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BATERÍA

No podemos saber a simple vista la carga o su funcionamiento interno, eso se consigue mediante unos aparatos de diagnosis que tienen los talleres, pero sí podemos mirar si los bornes tienen óxido o algún tipo de líquido adherido. Esto es síntoma de que su estado interno no es el óptimo y habría que cambiarla. También hay que estar atentos en el momento del encendido del motor. Si tarda más de un segundo es que algo no va bien, y uno de los motivos más habituales es por la falta de carga de la batería.

SUSPENSIÓN

A cierta distancia hay que comprobar que el coche está dispuesto sobre sus ruedas de forma regular, es decir que no hay ningún extremo que esté por debajo de los otros tres. También es interesante callejear algo para comprobar que el coche no se hunde en exceso sobre uno de sus costados cuando se gira ni se hunde el morro cuando se frena. La estabilidad debe ser constante sin excesivas derivas.

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FRENOS

Cuando estemos con el coche en movimiento hay que comprobar el estado de los frenos. La respuesta debe ser inmediata y progresiva según la fuerza con la que pisemos. No deberíamos ejercer demasiada presión al pisar, ni deberíamos llevar muy lejos el pedal. No deben silbar, es señal de que han llegado al final de su vida. Y para comprobar si el sistema hidráulico está como corresponde hay que levantar el capó, encontrar el depósito del líquido de frenos y comprobar cómo cuando se presiona el freno el líquido se mantiene a la vista y no desaparece entre los conductos.

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TESTIGOS DEL CUADRO DE INSTRUMENTOS

Detrás del volante y junto a las esferas del velocímetro y el cuentarrevoluciones se encuentran una gran cantidad de símbolos que se encienden cuando se arranca el coche, y que se apagan al instante. Si alguno se mantiene activo es porque el coche sufre un problema.

EXTRA: FILTRO DEL AIRE

No es fácil de ubicar pero normalmente se puede sacar con facilidad de su posición. Su color natural es el blanco pero con el uso va cogiendo un color pardusco. Si no está muy sucio se le puede quitar algo de suciedad soplando con unos pequeños golpes. No es extraño encontrar aquí algún insecto que ha quedado atrapado. Si está demasiado oscuro, hay que sustituirlo.

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