El recrudecimiento del conflicto en Oriente Medio y la amenaza sobre el estrecho de Ormuz han encendido las alarmas en el sector energético. Aunque España cuenta con un colchón de seguridad, la logística de las gasolineras es mucho más frágil que los depósitos estatales.
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Si bien es cierto que, por el momento, España afronta con tranquilidad el recrudecimiento del conflicto en Irán. Y es que el cierre parcial del estrecho arábigo amenaza el flujo global de crudo. Sin embargo, las reservas estratégicas de combustible ofrecen un colchón temporal.

Así funcionan las reservas en España
España no produce petróleo, pero tiene un plan de contingencia robusto coordinado por la Corporación de Reservas Estratégicas de Productos Petrolíferos (CORES) que está obliga por legislación actual a que haya reservas para (mínimo) 42 días. A día de hoy, el país cuenta con una autonomía de 93 días de consumo garantizado.
Este sistema de seguridad se divide en dos bloques.
- Reservas de CORES: 43 días de existencias bajo control estatal.
- Reservas operativas: 50 días adicionales que las petroleras están obligadas por ley a mantener.
Estas existencias almacenadas no son solo crudo; incluyen productos ya refinados listos para el consumo: gasóleo (54%), gasolina (11%) y queroseno. En situaciones críticas, como ya ocurrió en abril de 2025, el Gobierno tiene la potestad de liberar estos lotes para estabilizar el mercado.

¿Por qué las gasolineras podrían secarse antes?
Aunque el Estado tenga reservas para tres meses, la realidad a pie de calle es distinta. Existe una diferencia abismal entre el almacenamiento estratégico y las existencias diarias de una estación de servicio.
- Inventarios mínimos: las gasolineras suelen operar con existencias para una o dos semanas.
- Efecto llamada: ante la amenaza de desabastecimiento, el comportamiento de los conductores suele ser el de “llenar por si acaso”. Un pico repentino de demanda podría vaciar los surtidores en cuestión de 48-72 horas, mucho antes de que el crudo de reserva llegue a las refinerías.
- Logística en tensión: si el Estrecho de Ormuz (por donde pasa el 20% del crudo mundial) se bloquea, las refinerías españolas sentirían el impacto en días, obligando a racionar el suministro.

¿Quiénes serían los primeros en sufrir restricciones?
Si la crisis se prolonga y las reservas comienzan a bajar del umbral de seguridad, el Ministerio para la Transición Ecológica (MITECO) activaría protocolos de prioridad. En este escenario, el suministro se garantizaría para:
- Transporte esencial y logística de alimentos.
- Servicios de emergencia y hospitales.
- Aviación y transporte público.
El conductor particular sería el último en la lista de prioridades, enfrentándose no solo a posibles cuotas de carga, sino a una escalada de precios inmediata. Actualmente, los carburantes ya reflejan alzas del 2,6% debido a la tensión geopolítica.

La paradoja del parque móvil español
A pesar de la apuesta por la electrificación, España sigue siendo un país altamente dependiente de los combustibles fósiles. Aunque el diésel solo representa el 5% de las matriculaciones de coches nuevos, sigue siendo el motor de la flota de camiones y del transporte de mercancías.
Cabe mencionar, como dato clave, que el consumo de gasolina creció un 7,8% en 2025, lo que demuestra que la movilidad privada sigue ligada al surtidor tradicional.
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