Un coche circula constantemente por el carril exterior de una rotonda a la espera de la víctima propicia: en cuanto puede, provoca una colisión leve con un coche que avanzaba por el carril interior y acababa de indicar con el intermitente su intención de salir de la glorieta. Los conductores implicados bajan de sus turismos. El engaño está en marcha.

Con el reglamento en la mano, el vehículo que circulaba por fuera tiene la razón, así que consigue firmar un parte amistoso de accidentes y se las apaña para obtener en el centro médico un parte de lesiones. Ya puede solicitar una indemnización a la aseguradora.

Se trata de uno de los fraudes más comunes a las compañías de seguros en España, donde el número de mafias organizadas ha crecido un 152% en los últimos cinco años. Según el 4º Barómetro del Fraude en el Seguro de Autos de Línea Directa, 6 de cada 100 accidentes declarados en España son falsos, cifra que multiplica por 3,5 los datos de 2009.

Propietarios de talleres que fingen accidentes, familias enteras dedicadas a la recreación de falsos siniestros… Los profesionales del fraude encuentran argumentos propios de las películas para intentar engañar a las aseguradoras, y son estos los casos que alarman al sector, más allá de los intentos particulares.

“Aunque sea muy reprobable el que un conductor trate de engañar a su aseguradora, el problema que más preocupa a los equipos antifraude de las compañías es, sin duda, el de las mafias organizadas”, reconoce el director de Gobierno Corporativo de Línea Directa, Francisco Valencia.

Hay razones para la preocupación en el sector: se calcula que en España operan unas 400 bandas vinculadas con otros delitos graves, con una estructura muy jerarquizada y centradas en obtener indemnizaciones por daños corporales en el denominado fraude carrusel, en el que se trata de engañar a varias compañías de seguros de forma continuada. Los importes medios de sus estafas multiplican por 10 a los fraudes realizados de forma individual, superando, de media, los 12.000 euros de coste.

DEFRAUDAN MÁS LOS JÓVENES

De forma paralela al barómetro, Línea Directa ha realizado una encuesta para dibujar el perfil del defraudador particular. Los hombres jóvenes de 18 a 24 años desempleados o con trabajos precarios son los más proclives a engañar a sus aseguradoras. Los hombres cometen más fraude que las mujeres (fundamentalmente para tener el coche impoluto), mientras que las mujeres simulan más lesiones que los hombres.

Según los resultados el estudio, el mayor número de engaños a las compañías se produce en Murcia, Almería y Jaén; en el lado opuesto, los índices más bajos se registran en Soria, Teruel y Pontevedra.

El importe medio de las estafas asciende a 1.286 euros, pero la cifra varía mucho en función del engaño de que se trate. En daños materiales, la media es de 309 euros, mientras que en las reclamaciones por falsos daños corporales la cifra crece hasta un promedio de 15.500. En conjunto, el fraude que soporta el sector es de 833 millones de euros anuales.

Entre los engaños relacionados con los daños materiales, la estafa más común consiste en incluir en el parte de accidente daños ajenos al siniestro (80,5% de los casos), muy por delante de los montajes (12%), el falso hurto (2,2%) o los presupuestos inflados (1,9%). En cuanto a las lesiones, el 99% son simulaciones o falsos agravamientos de un daño real. Hay un anecdótico 1% de casos en los que se pretende cobrar por lesiones que ya se sufrían antes del accidente.