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Triplicaba la tasa de alcoholemia al volante, pero le han absuelto por una razón que parece incomprensible

Madrid |

La conductora provocó un accidente que dejó dos heridos, pero padece el Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF).

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La conductora habría ingerido alcohol sin saberlo.

Beber alcohol cuando se va a conducir nunca es una buena idea, porque se pierden capacidades y se pone en peligro a todos los que te rodean. Es por eso que es una infracción que se persigue de manera constante, con campañas de vigilancia y controles de alcoholemia. Precisamente por eso resulta llamativo el caso de esta conductora, que dio positivo y provocó un accidente, pero a la que se ha absuelto porque ella no quería beber alcohol.

Los hechos tuvieron lugar en Capdepera, Mallorca, en agosto de 2023, pero la resolución final no se ha conocido hasta ahora.

La conductora en cuestión protagonizó un accidente de los más aparatoso: conduciendo de noche, perdió el control del coche, se salió de la carretera por el margen derecho, impactó contra una farola, rebotó hasta chocar contra el lateral de otro vehículo y acabó estampándose contra un muro.

La secuencia fue impresionante y tuvo consecuencias: resultaron heridos un varón de 46 años y una mujer de 38 años, con lesiones cervicales y que a día de hoy siguen padeciendo secuelas. No solo eso, su coche experimentó daños graves y fue declarado siniestro total.

Cuando los agentes de seguridad se personaron en el lugar, vieron que claramente estaba ebria, así que procedieron a someter a la infractora a un control de alcoholemia y para su sorpresa comprobaron que triplicaba la tasa permitida: el dispositivo arrojó un resultado de 0,78 miligramos de alcohol por litro de aire espirado.

En consecuencia, la mujer fue imputada por un delito contra la seguridad vial y la fiscal pidió una multa de 7.200 euros y la retirada del carné durante tres años y medio. Sin embargo, en el juicio las cosas no sucedieron como cabría esperar.

El Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF)

La acusada expuso que todo había ocurrido cuando salió de trabajar y fue a tomar algo con sus compañeros. Que ella pidió cerveza sin alcohol y se tomó tres, pero que aparentemente se la sirvieron con alcohol. Es algo que ella no supo identificar porque no bebe nunca, algo que se debe a que padece el Trastorno del Espectro Alcohólico Fetal (TEAF).

Así se denomina a un conjunto de afecciones físicas, mentales, conductuales y de aprendizaje permanentes que sufren quienes han estado expuestos al alcohol durante el embarazo. En su caso, hace que el alcohol le afecte de una manera mucho más acusada de lo que le sucedería a cualquier otra persona.

La conductora aseguró que se encontraba bien al salir del bar y que por eso cogió el coche, pero que en un momento dado perdió el conocimiento y fue entonces cuando tuvo lugar el accidente.

En el juicio un perito presentó un informe neuropsicológico que confirmaba que la mujer sufre un síndrome que “acarrea una hipersensibilidad en la absorción y asimilación del alcohol, que le puede provocar un impacto grave en su funcionamiento cerebral”.

Fue prueba suficiente como para que la jueza considerara que “no podemos descartar que actuara en la convicción de que las cervezas que estaba tomando eran sin alcohol”, así que “no consta probada la concurrencia del dolo ni directo ni eventual en la conducta”. Es decir, que no tenía voluntad ni intención de emborracharse, por lo que el veredicto final es que no tiene responsabilidad penal sobre lo ocurrido.

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Mario Herráez

Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Lleva una década dedicándose al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... o no.

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