Lo enseñan en las autoescuelas y el Reglamento General de Circulación lo deja bien claro en su Sección 2ª, pero muchos son los conductores que lo olvidan de forma persistente. La atención y el cuidado en la carga de objetos en el exterior de los vehículos, al igual que en su interior, deberían ser prioritarios para los automovilistas aunque vídeos como el que acompaña estas líneas demuestran que no siempre es así.

El coche que circula por una carretera en Campbelltown (Australia) arrastra una tienda de campaña montada sobre un remolque ligero, una solución muy habitual entre los aficionados a la acampada. La tapa que lo cubre no estaba bien cerrada y sale despedida en plena autopista, provocando una situación de evidente peligro para el resto de los vehículos que circulan a continuación, como graba la cámara interior de uno de ellos. Por suerte, el incidente se saldó sin mayores consecuencias ya que los demás conductores pudieron esquivar los restos esparcidos por la calzada.

La normativa al respecto es bien clara. La carga y los accesorios que se transporten deben estar sujetos de forma que no puedan arrastrar, caer o desplazarse de manera peligrosa; comprometer la estabilidad del vehículo, producir ruido, polvo u otras molestias; y ocultar elementos de alumbrado o señalización, como placas de matrícula e incluso las advertencias manuales de sus conductores.

Del mismo modo, exceptuando los vehículos destinados al transporte, la carga sólo podrá sobresalir por la parte posterior del mismo hasta un 10% de su longitud y si fuera indivisible, hasta un 15%. Además, deberá ser señalizada mediante una placa V-20 homologada (dimensiones cuadradas y con rayas diagonales rojas sobre fondo blanco).

Al margen de lo recogido por el Reglamento General de Circulacion, y cuyo incumplimiento puede acarrear las sanciones correspondientes, el conductor debe ser responsable de la carga de su vehículo desde la base más simple del sentido común y la seguridad. Nunca se deben transportar objetos demasiado voluminosos o pesados, siempre se debe hacer con el sistema de sujeción adecuado y tomando las mayores precauciones posibles para su fijación. En caso de la más mínima duda sobre la conveniencia del transporte de esa carga, debe evitarse buscando una alternativa acorde a las características de la misma, pero nunca comprometer seguridad vial por negligencias perfectamente evitables.