La mecánica de un automóvil eléctrico difiere sustancialmente de la utilizada por otro convencional, dotado de un motor de explosión o incluso con apoyo híbrido. Se prescinden, lógicamente, de muchos componentes del propulsor de gasolina o gasóleo, con lo que el mantenimiento de un vehículo 100% eléctrico es también diferente. Pero eso no significa que no exista, las marcas que comercializan este tipo de coches planifican un programa de intervenciones que garanticen su correcto funcionamiento con el uso y el paso del tiempo.

Es el caso de Tesla, una de las empresas de referencia en este segmento de los eléctricos, que asegura que gracias a las actualizaciones automáticas remotas se reduce al mínimo la necesidad de visitar un centro de servicio físico (en España de momentos son sólo dos: uno en Barcelona y otro provisional en Madrid hasta que se inaugure el definitivo). Incluso el diagnóstico de probables incidencias se diagnostican a distancia y el propio vehículo es capaz de alertar sobre sus necesidades y guiar al usuario en los pasos necesarios para su resolución. La marca afirma que el 80% de las reparaciones se realizan sin acudir a un servicio técnico, mientras que cuando es necesario hacerlo por cuestiones puntales el diagnóstico remoto también permite recepcionar el vehículo en menos de un minuto y que las piezas necesarias para la reparación estén disponibles incluso antes de la llegada del cliente (pese a que en algunos foros de usuarios de la marca existen testimonios que contradicen este funcionamiento ideal).

Tesla Model S

Tesla Model S. / Tesla

Sin embargo, todo esto no significa que los Tesla estén exentos de revisiones periódicas similares a las de cualquier otro vehículo. Cuentan con sus particularidades porque son coches que no precisan de cambios de aceite, sustitución de bujías o filtros y otros componentes con desgaste mecánico. Por el contrario, las comprobaciones del Model S y Model X (a la espera de la llegada del nuevo Model 3) se refieren a tareas como la comprobación de la alineación de las ruedas, el estado de los neumáticos, el estado de la pila del mando a distancia, el cambio de las escobillas de los limpiaparabrisas y la instalación de la última versión del software disponible.

La recomendación de Tesla para sus dos modelos disponibles (con las variantes de tracción trasera o total del Model S) apunta a los 20.000 kilómetros recorridos o un año de uso, lo que antes suceda. El coste de las intervenciones (como se puede apreciar con detalle en el cuadro adjunto) oscila entre un mínimo de 500 euros para la primera revisión de un Model S de tracción trasera a los 1.050 euros de la correspondiente al cuarto año (80.000 kilómetros) de un Model X.

 

Al margen de estas tarifas, la marca prevé para España planes de mantenimiento agrupados para tres o cuatro años que representan un cierto ahorro para sus clientes. Por ejemplo, en el caso de un Model S de tracción total se puede contratar cuatro años de servicio por 2.600 euros frente a los 2.800 euros que supondría el abono individual de cada una de las revisiones de ese periodo.

Las revisiones planificadas por Tesla son recomendadas para mantener el vehículo en perfectas condiciones de utilización y seguridad, pero no obligatorias. En caso de no seguir este programa de mantenimiento, la garantía limitada que la marca concede a sus vehículos nuevos o seminuevos no se verá afectada (ocho años con kilometraje ilimitado para la batería y cuatro años u 80.000 kilómetros para el resto del vehículo). Lo contrario sucede si el cliente decide realizar cualquier intervención en el coche fuera de un servicio oficial Tesla: en el supuesto de surgir cualquier inconveniente la cobertura de la garantía podría quedar suspendida.