Pruebas

Los SUV de Mercedes se atreven (y pueden) con el barro

La marca alemana sigue ampliando su gama de todocaminos y hemos podido probarla al completo por caminos y pistas de obstáculos.

Los SUV de Mercedes se atreven (y pueden) con el barro

La ya de por si amplia familia de todocaminos de Mercedes no deja de crecer y actualizarse, aprovechando la reciente redenomiación de muchos de sus modelos acudimos a una presentación para conocer de primera mano la actualizada gama y, lo que es mejor, probarla en un ámbito en el que suelen sembrar dudas los SUV: el campo y la pista rota.

Pero ya llegaremos a eso, primero toca la teoría.

Mercedes se ha planteado 2015 como el año para realizar su ofensiva todocamino. Admiten que el proceso comenzó el curso pasado con la llegada del GLA (con el que la marca desembarcó en un nuevo segmento, el de los SUV compactos), pero en el presente han terminado de dar forma a su alineación completa.

La oferta de la marca queda configurada de la siguiente manera: G, GLS, GLE, GLC y GLA. ¿No te suenan los nombres? Normal, porque algunos modelos, al recibir sus correspondientes actualizaciones, también han puesto al día su nomenclatura. Una guía rápida:

– El Clase G sigue siendo el de siempre, un mito inalterable a pesar del paso de los años

– El GLS sustituye al GL

El GLE reemplaza al ML, y además añade la variante GLE Coupé

El GLC toma el relevo del GLK (se trata de un coche totalmente nuevo)

– El GLA es el pequeño de la familia

Una vez organizado todo, hay que centrarse en los modelos más nuevos, GLE y GLC. El GLE mantiene el concepto de su predecesor y la propia Mercedes lo considera enfocado a la “eficiencia y el off-road”, mientras que el GLE Coupé orientado hacia las prestaciones. Dicha diferencia se nota tanto en su equipamiento como en sus gamas de motores.

Así, el GLE presenta cinco opciones mecánicas (dejando a un lado la AMG): dos diésel, el GLE 250 d (también disponible en versión 4MATIC) y el GLE 350 d 4MATIC; dos gasolina, GLE 400 4MATIC y GLE 500 4MATIC; y una variante híbrida enchufable, que llegará al mercado en enero de 2016, el GLE 500 e 4MATIC, con una potencia conjunta de 442 CV y una autonomía en modo eléctrico de 30 km.

Los gasolina irán asociados al cambio automático 7G-TRONIC, mientras que los diésel estrenarán la nueva transmisión 9G-TRONIC. Para ser más capaz fuera del campo (que ya os adelantamos que lo es), está disponible un pack off-road opcional que incluye reductora.

El GLE Coupé, como rival del BMW X6 que es, tiene una apariencia y una idiosincrasia más deportiva. En él no hay sitio para reductoras ni paquetes off-road, su llantas de serie de 20 pulgadas dejan claro que es un animal de asfalto. Aquí podéis echar un vistazo a todos sus detalles.

Y cierra el episodio de las nuevas incorporaciones el GLC, un modelo en el que Mercedes tiene puestas bastantes esperanzas. Admitieron honestamente que el GLK no rindió todo lo bien que hubieran querido, pero piensan que su sustituto puede triunfar allí donde este falló (apuntan a multiplicar por cuatro sus ventas).

¿Y cómo esperan conseguirlo? Para empezar, con una imagen renovada, un diseño más en la línea de los últimos lanzamientos y unas formas algo más redondeadas que suavizan la angulosa silueta de su predecesor. Segundo, haciéndolo crecer 120 mm de largo y 500 mm de alto, por lo que mejora la habitabilidad y la capacidad del maletero, mientras que se rebaja 80 kg el peso total. En tercer lugar, ofreciendo un equipamiento de serie lo bastante completo como para que el cliente no tenga que incluir extras. Por último, ofreciendo un paquete off-road para aquellos que quieran darle “vidilla” a su GLC. Aunque no incluye reductora como en el GLE, si cuenta con control de descenso y una altura sobre elevada 30 mm. Mención aparte para el AIR BODY CONTROL, el sistema de suspensión neumática que se puede ajustar en tres alturas distintas.

En su lanzamiento a finales de este año solo estará disponible con mecánicas diésel (GLC 220 d 4MATIC y GLC 250 d 4MATIC), pero a principios de 2016 se añadirá el GLC 350 e 4MATIC híbrido enchufable, y en junio GLE 450 AMG 4MATIC.

Y bueno, después de conocer a toda la familia, llegó lo divertido: probarlos en un par de circuitos off-road que nos habían preparados. El primero, más ligero, consistía en caminos, algún que otro desnivel, un vadeo por un río y realizar curvas en pendientes. El segundo es donde se encontraba la “chicha”: zanjas con agujeros bastante profundos, zonas con peralte pronunciado y un par de subidas y bajadas con una pendiente bastante superior a los 45 grados.

Manos a la obra y, para bien o para mal, fuimos primero a por el mito: el Clase G. Para bien porque es un TODOTERRENO de los de verdad, que no se despeina le eches lo que le eches y que superó todos los obstáculos sin problema. Y para mal, porque sabíamos que, por muy buena que sea la gama SUV de Mercedes, nada lo podía igualar.

El segundo en pasar por nuestras manos fue el GLC y, personalmente, me pareció el mejor como ejemplo de equilibrio: válido para carreteras y caminos, muy cómodo y, además, muy solvente con la partes difíciles del circuito. De hecho, en algunos desniveles el paso fue hasta más suave que con el Clase G. Un detalle llamativo fue que, bloqueando el coche en una de las bajadas más empinadas, el start/stop entró en funcionamiento y apagó el motor. Nos pareció gracioso, pero si hubiera sido subiendo la cuesta…

Por último el GLA. Y si con los anteriores había cierta certeza de que podrían con las pruebas, el pequeño “Clase A suveizado” si sembraba ciertas dudas. El circuito “light” lo superamos con tranquilidad, de hecho con bastante rapidez en las rectas con baches. Del difícil no pudimos acceder a la zona más complicada, básicamente porque por la profundidad de los hoyos era inviable, pero no hubo problema para atacar las cuestas, ni subiendo, ni bajando.

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