Supercoches

Hispano Suiza, la cigüeña vuelve a volar

La mítica marca española, que disputaba a Rolls-Royce el liderazgo mundial del automóvil a principios del siglo pasado, levanta el vuelo de nuevo.

Hispano Suiza

Los nuevos Hispano Suiza Carmen (color plata) y Carmen Boulogne (negro). Son dos superdeportivos eléctricos de más de 1.000 CV.

Desde el trabajo artesanal y el culto al detalle hasta las mecánicas eléctricas de más de 1.000 CV, las prestaciones siderales y las tecnologías de frontera. Pero manteniendo siempre la fidelidad al ADN original que convirtió a Hispano Suiza en una marca de automóviles de referencia y el gran rival de Rolls-Royce a principios del siglo XX.

Son los códigos sobre los que el fabricante español de leyenda quiere edificar su renacimiento en el siglo XXI. Y es el desafío titánico que afronta un pequeño equipo de apenas 40 profesionales bajo la presidencia de Miguel Suqué Mateu, biznieto de uno de los fundadores.

“Somos la start-up más antigua del mundo, hemos renacido más de un siglo después de la fundación y tenemos recursos limitados. Pero este proyecto refleja el espíritu emprendedor de mi familia y la ilusión por una marca que fue líder mundial del automóvil a principios del siglo pasado. Y somos un ejemplo de la cultura del esfuerzo y la lucha contra las adversidades, porque superamos una guerra civil, dos guerras mundiales, una república y una dictadura”.

Así resume Miguel Suqué la leyenda de Hispano Suiza, la marca que fundaron en 1904 su bisabuelo Damián Mateu, el empresario Francisco Seix Zaya y el ingeniero suizo Marc ­Birkigt, que completa la segunda nacionalidad que da nombre a la compañía.

Han tenido que pasar 75 años y cuatro generaciones para que la cigüeña alada del emblema de Hispano Suiza vuelva a lucir sobre un nuevo automóvil anunciando su retorno en busca del esplendor perdido. Ese ha sido el tiempo transcurrido desde la nacionalización de 1946, que supuso su paso al Instituto Nacional de Industria (INI) en plena autarquía franquista, y el cese de la producción. Y vuelve reinterpretando el ADN original, un compendio de “elegancia, exclusividad, deportividad e innovación”, según su presidente.

“La familia mantuvo la marca desde 1946 pensando siempre cómo relanzarla. Y en esa búsqueda del mejor socio tecnológico se sentaron en 2017 con nosotros y la empresa de ingeniería QEV, que venía de ganar la Fórmula E (fórmula 1 eléctrica), y nos dijeron que querían lanzar un coche. Así que hicimos el plan de negocio y definimos el tipo de modelo que había que hacer, un coche único en edición limitada, porque la estrategia de empresa era un proyecto a cinco años en función de las ventas. Y lo presentamos en el Salón de Ginebra de marzo de 2019”, señala Sergio Martínez Campos, consejero delegado de Hispano Suiza.

Puesto de conducción del Hispano Suiza Carmen Boulogne.

“El objetivo del primer año ha sido consolidar la marca y posicionarla donde estaba entre 1904 y 1946, cuando era el automóvil europeo por excelencia, en competencia con Rolls-Royce, que representaba al coche inglés. Los Hispano Suiza los tenían Alfonso XIII, Picasso y Chanel, entre otros” añade.

Diseño ‘retromoderno’

El acuerdo fue el pistoletazo de salida para ir formando un pequeño equipo de especialistas, muchos procedentes de la competición, que han gestado el Carmen, una joya de orfebrería tecnológica. Se trata de un superdeportivo biplaza con estructura de fibra de carbono, puertas tipo alas de gaviota y mecánica 100% eléctrica.

“El diseño del Carmen nos planteó el reto de salirnos de la norma de los superdeportivos actuales para aplicar otros valores y adjetivos. Tenemos claro que en nuestro ADN están el lujo, la fiabilidad y la deportividad, pero queremos recuperar ese estilo del pasado y mantener su lenguaje más romántico basado en el clasicismo de formas de los antiguos Hispano Suiza.

Nos hemos basado en el Xenia Dubonnet porque era un vínculo muy bueno con el presente, por arquitectura y concepto de carrocería, que están más próximos al concepto actual. Y el Carmen es el primer paso para identificar la marca y evolucionar ese concepto del clasicismo”, asegura Francesc Arenas, director de diseño.

La actualización retromoderna del lenguaje del diseño exterior se ha trasladado también al interior, pero sin renunciar a la elaboración artesanal de los modelos originales, que sigue distinguiendo a los automóviles actuales más excelsos y exclusivos. “El objetivo es combinar los materiales nobles y la alta tecnología trabajando los conceptos de lo que tiene que ser el lujo. Pero vinculado a la sostenibilidad para aplicar los materiales más ecológicos posibles.

También queremos tener proveedores de proximidad para transmitir el ADN de una marca muy localizada, como hacen italianos, ingleses y alemanes, y replicar ese modelo de éxito en Barcelona y en España”, destaca el diseñador.

Desde 1,5 millones de euros

El plan de negocio pasa por fabricar 15 unidades del Hispano Suiza Carmen hasta 2025 con un precio de salida de 1,5 millones de euros sin impuestos. Y cuatro más de su versión deportiva, el Carmen Boulogne, que cuesta 1,8 millones, con un enfoque más de competición.

La cigüeña en vuelo, el emblema original de Hispano Suiza.

Pero las tarifas son orientativas, porque podrán incluir personalizaciones casi infinitas que elevarán la factura final. “Tenemos ya cerradas tres unidades del Carmen y una del Boulogne, en EE UU, México y Oriente Próximo. Y la primera, con entrega en junio, está ya en producción. Pero la historia no acaba ahí, el plan es ir posicionándonos en el segmento superexclusivo, quizá con más unidades y precios algo más asequibles para llegar a más público. Y seguir creando esa marca aspiracional y reanudar la historia en la competición.

Además, pensamos que España cuenta con un talento profesional que se ha dejado escapar estos años, desde ingenieros hasta diseñadores y pilotos, y se tiene que quedar aquí porque somos un país automovilístico y es un valor incalculable. Hispano Suiza ha podido salir adelante porque había ya mucho talento profesional, pero sin él habría sido muy complicado”, resalta Martínez Campos.

Tecnologías de frontera

Potencias superlativas de más de 1.000 CV, pero con mecánicas 100% eléctricas. Y con todo el lujo y la exclusividad de una de las marcas de automóviles más legendarias. Son los aspectos más llamativos de los renacidos Hispano Suiza Carmen y Carmen Boulogne, su versión más deportiva, y también los precios: desde 1,5 millones de euros sin impuestos en España.

La tarjeta de presentación esconde un detalle clave que fue la gran obsesión de otro personaje de leyenda. Se trata del peso, “el gran enemigo de los deportivos”, según Enzo Ferrari. Pero Hispano Suiza lo ataca de raíz.
“Cuando empezamos este proyecto veíamos claro que no íbamos a presentar una maqueta para ver luego si se podía hacer. Así que tenemos la mejor plataforma (chasis) para vehículos eléctricos del mundo, con más de 1.000 CV. Te puedes subir, conducir [en circuito] y llevarte el coche después a casa”, destaca Joan Orús, director técnico de Hispano Suiza. El concepto se denomina From track to road en inglés, algo así como ‘del circuito a la carretera’.

Los nuevos HS Carmen (izquierda) y Carmen Boulogne, en circuito.

Esta es la base que ha inspirado el diseño y producción de estos dos espectaculares biplazas con puertas tipo alas de gaviota. Y reinterpretan el ADN estético del Hispano Suiza HBC Dubonnet Xenia o H6, un deportivo vanguardista de 1937 con soluciones muy avanzadas para su época.

Pero ahora aplican las últimas tecnologías de frontera, la mayoría procedentes de la competición. “El equipo de ingenieros que desarrolla los Hispano Suiza viene de la Fórmula E (Fórmula 1 eléctrica), donde ganaron el primer campeonato con Nelsinho Piquet. Y la tecnología está muy vinculada a ese certamen, porque se ha involucrado en el proyecto a algunos proveedores que proceden también de allí”, señala Orús.

Tanto el Carmen como el Carmen Boulogne comparten un chasis de fibra de carbono que es la clave de muchas de sus virtudes, y en particular de la ligereza. Pero la lucha contra la báscula se extiende a todos los detalles: suspensiones de dural (aluminio serie 7.000 de uso aeronáutico), frenos cerámicos de carbono y otras sofisticaciones.

Bajo el piso del chasis de carbono va integrado un módulo de baterías de 80 kWh: “Es un bloque que se pone y se quita en 20 minutos, y según vayan llegando mejoras en la densidad energética de las pilas, se podrán incluir sin tener que cambiar nada. La previsión es llegar a 105 kWh y ofrecer 400 kilómetros de autonomía.

La parte motriz está formada por cuatro motores eléctricos, dos en cada rueda posterior, que proporcionan propulsión trasera. Así, el Carmen rinde 1.020 CV y pesa solo 1.690 kilos. Y el Boulogne sube a 1.114 CV, pero con 60 kilos menos, solo 1.630. Y ofrece prestaciones de vértigo: 2,6 segundos de 0 a 100 km/h y 290 km/h de velocidad máxima.

El emblema de la nueva Hispano Suiza.

“Lo que más sorprende de los Hispano Suiza es la estabilidad en curva, porque son muy rápidos y ágiles”, señala Luis Pérez-Sala, expiloto de F1 y ­responsable de la validación y puesta a punto en pista. “La posición de las baterías aporta un centro de gravedad muy bajo y centrado, y como son muy ligeros y van muy pegados al suelo, giran muy planos y ofrecen una velocidad de paso por curva espectacular, sin inercias ni balanceos.

Además, la potencia es instantánea, aunque se puede dosificar con la electrónica la forma en que responde el acelerador para garantizar la seguridad al circular por la calle”, señala el expiloto de F1. La idea es que los 1.000 CV estén disponibles solo en el programa Launch de aceleración y que en uso normal entregue unos 750 CV.

Hispano Suiza vuelve a volar.

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