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    Años 50

    Su expresión más básica, un aro desde el que girar las ruedas. De material rígido hasta el punto de llegar a ser incómodo, solo modelos con aspiraciones superiores, caso del Seat 1400, tenían algún añadido como el logotipo o un botón para mandar ráfagas de luces.

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    Años 60

    La década del despegue del automóvil en España, en la que hubo que educar a una generación para aprender a convivir con los coches. Por ello, el elemento indispensable que se incorpora al volante es el claxon, que ayuda a avisar a los peatones.

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    Años 70

    Los fabricantes empiezan a pensar en la comodidad y acolchan los volantes con materiales sintéticos. También comienzan a usarse como elemento diferenciador entre coches generalistas y deportivos o lujosos, utilizando estos últimos elementos como el metal para ser más distinguidos.

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    Años 80 y 90

    El volante encuentra en la dirección asistida su mayor aliado: al no tener que girar 'a pulso', se puede reducir su tamaño, dando lugar a diámetros más contenidos. Ya a principios de los 90 se añade el airbag y entrados en la década, los controles de la radio.

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    A partir del 2000

    El volante es el centro de control del vehículo: audio, calefactables, navegación, control de velocidad, ordenador de viaje… Además, asiste en la conducción gracias a tecnologías como el mantenimiento del carril o el asistente de aparcamiento.

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    En el futuro

    Quien quiera seguirá al volante, pero la tecnología semiautónoma hará que cada vez sea menos necesario. Y cuando lleguen los coches 100% autónomos, lo más normal sería que desaparecieran por completo.

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