El nuevo taller tiene menos grasa y más ordenadores

Los nuevos vehículos, más automáticos y conectados, cambian la forma de repararlos.

El nuevo taller tiene menos grasa y más ordenadores

El modo de trabajar en los talleres ha cambiado significativamente. / Getty

Quizá a algunos de nosotros aún nos venga a la cabeza aquello de la grasa, los monos azules, el foso (ya prohibido) cuando pensamos en un taller de coches, pero lo cierto es que esa fotografía se ha quedado anticuada. La actual es más brillante y tecnológica, con cada vez más ordenadores que sustituyen a las herramientas. “La gran transformación vino con la entrada de la electrónica a los vehículos, a finales del XX”, data Nuria Álvarez, responsable de relaciones institucionales y comunicación de la Federación Española de Empresarios de Automoción (Conepa).

Pero, sobre todo, con la toma de conciencia de que los talleres son empresas de servicios en un sector muy competitivo que, además de incorporar un equipamiento mucho más moderno, han de saber comunicarlo, según añade. Hacer marketing. Captar clientes. Darles un servicio de calidad. Fidelizarlos. Generar confianza, como dice Miguel Aguilar, director de Motortec: “El taller de confianza es el mejor, siempre que se convierta en lo que en fitness se llama personal trainer, que cuide nuestro coche y no lo trate de cualquier manera”.

Hay marcas del ramo que hoy nos resultan conocidas, algo impensable hace unos años. Midas, EuroTaller, Bosch Car Service. “El taller ha evolucionado en línea con los vehículos, que se han convertido casi en ordenadores con ruedas, y con sus conductores, más exigentes porque tienen más posibilidades de informarse y comparar”, tercia Miguel Ángel Gavilanes, responsable de conceptos de taller de Robert Bosch para España y Portugal, que también incide en la idea de la profesionalización del sector. “Antes los mecánicos solo miraban el coche; ahora miran al cliente, ofreciéndole servicios de valor añadido”, acota.

Pero aún más, es que el mecánico, hace 20 años, era también gerente, contable y recepcionista, mientras que actualmente el trabajo está mucho más diversificado, como sabe muy bien Rogelio Cuesta, miembro del comité ejecutivo y responsable de formación de la Confederación Española de Talleres de Reparación de Automóviles y Afines (CETRAA) y propietario desde 1985 de Talleres y Carrocerías TAR (Riaño, Asturias), dentro de la red de EuroTaller.

Incrementado la competitividad

“Empezamos tres personas y ahora somos 18”, recuerda Cuesta, que ofrece sala de espera, un vehículo de cortesía mientras dura la reparación y entrega los coches limpios. “Hoy ser competitivo no es tener un precio por hora más bajo, sino dar servicio, calidad y seriedad”, insiste. Asegura que el hecho de que cada vez haya más mujeres clientas (del 10% o 15% de hace 20 años al 40% o 50% actual, según sus datos) ha ayudado a cambiar el chip.

Álvarez subraya lo complicado que resulta a un sector tan atomizado –43.000 empresas, el 82% con menos de cuatro trabajadores, con 46.000 puntos de servicio–, con “la rentabilidad cayendo en picado”, hacer frente a un montón de desafíos: tecnológico, medioambiental, en la relación con el consumidor, formación y adquisición de nuevo material. Talleres y Carrocerías TAR realiza una inversión cada año: la última, de 14.000 euros, para un alineador por láser de direcciones; la próxima será una máquina de calibración. “Con las nuevas tecnologías, cada vez que alineas hay que calibrar radares, sensores, cámaras… El coche autónomo es el futuro y hay que calibrarlo todo”. Está convencido de que si no invirtiera, “sobre todo en formación”, seguirían siendo tres o cuatro, como mucho.

Mientras medios y expertos hablan del coche híbrido, del eléctrico, del autónomo, de conectividad y talleres 4.0, la realidad a pie de calle es que el 57% de los vehículos que circulan en España tienen más de una década, según datos del experto en siniestros Audatex. Para 2021, el 63% tendrá más de 11 años. “Entre 2017 y 2018 habrá en torno a tres millones de coches que de golpe y porrazo cumplirán 10 años. Son el último reducto del boom previo a la crisis, un momento en el que las matriculaciones estaban disparadas”, describe José Luis Gata, responsable de Mercado Posventa, multinacional experta en el desarrollo de soluciones digitales para la posventa del automóvil.

El envejecimiento del parque automovilístico es la gran bestia negra, por su poca rentabilidad: los más antiguos solo acuden a boxes cuando no les queda más remedio, y siempre que la avería no sea muy cara. ¿La edad óptima de un vehículo para los talleres independientes? De 6 a 10 años.

averías

Un mantenimiento adecuado ayuda a evitar problemas graves.

La transformación digital

Capear el presente con la vista puesta en el futuro. “El parque se irá rejuveneciendo y, en mayor o menor medida, la tecnología ya está aquí”, sentencia Gavilanes. “Tras la introducción de los sistemas de diagnosis, los mayores cambios vienen con la conectividad y la electrificación; y conviene empezar a mirar el coche autónomo. Es fácil quedarse descolgado”, alerta. “Vamos hacia una posventa darwiniana y esa selección natural vendrá determinada por la tecnología”, asegura Audatex, que avisa: “Apenas 2 de cada 10 talleres en España están subidos al carro digital”.

A la eterna pregunta de si el sector está sobredimensionado, Cuesta cree que sí –“Sobramos casi un 30%”–, mientras que Gavilanes opina que lo estará y que caerán “los que no se hayan adaptado técnicamente al vehículo que nos viene”. Conepa anima a hacer las cosas sin prisas pero sin pausa: “Solo un señor que se jubile en cinco años y no le vaya a dejar el taller a sus hijos o a sus empleados se puede permitir pensar que los nuevos coches no van a representar un porcentaje cada vez mayor”.

La importancia de prevenir

“Vamos al taller menos de lo que deberíamos”, sentencia Nuria Álvarez, de la federación de empresarios de automoción (Conepa). No estamos lo suficientemente concienciados sobre visita periódica, el chequeo preventivo (sobre todo antes de un viaje largo) como medida de seguridad.

La crisis también empuja hacia los talleres ilegales, que “se llevan un 10% del negocio y son un peligro, tendrían que cerrar”, dice Carlos Javier Cuenca, director de marketing de la distribuidora de neumáticos NEX. Los coches más antiguos son también los que cambian con más frecuencia de gomas, porque las ruedas suelen estar más desequilibradas, lo que aumenta el desgaste. Pero si antes de la crisis dominaban el sector las marcas premium, ahora ganan terreno las budget, las baratas, con las chinas a la cabeza. “El cambio de neumático viene por rachas, en Semana Santa, verano, Navidad y cuando llueve, porque la gente hace aquaplaning y se asusta”, describe Cuenca. “Según la DGT, un 60% de los accidentes derivan de un mal cuidado de los neumáticos; hay quien ni siquiera revisa las presiones antes de un viaje, algo fundamental”, lamenta.