El BMW M3 CS Touring es uno de esos coches que rompe moldes. Visualmente, mantiene la silueta práctica del familiar del Serie 3, pero cada panel de la carrocería deja claro que estamos ante algo muy serio y exclusivo.
El frontal con la parrilla M específica, el uso extensivo de fibra de carbono (capó, splitter, carcasas de retrovisores) y las llantas forjadas de 19 pulgadas delante y 20 detrás, completan una estampa tan agresiva como elegante. Sus 4,80 metros de longitud no impiden que resulte bajo, ancho y muy plantado, con una presencia que impresiona ya incluso desde parado.
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A bordo de un coche de carreras
Dentro, el ambiente es inequívocamente Motorsport. Los asientos baquet M en carbono, con un ajuste excelente y una sujeción sobresaliente, te abrazan desde que te sientas, algo de lo que te darás más cuenta cuando intentes salir.

Frente al conductor, el conjunto de pantallas curvas combina un cuadro digital de 12,3 pulgadas con una pantalla central de 14,9 pulgadas, con una visibilidad nítida y un manejo muy rápido e intuitivo a pesar de los interminables menús y posibilidades que muestran, sobre todo la de infoentretenimiento.

A pesar del enfoque radical de esta versión CS, el M3 Touring no renuncia a la practicidad: las plazas traseras siguen siendo utilizables y el maletero mantiene una capacidad más que razonable (de 500 a 1.510 litros) para un coche de este calibre, algo que lo diferencia claramente de muchos deportivos puros.
Mecánica brutal
Bajo el capó late el conocido seis cilindros en línea biturbo de 3.0 litros, aquí llevado hasta los 551 CV, acompañado por el sistema xDrive M y un cambio automático de ocho relaciones.

Las cifras hablan por sí solas: 0 a 100 km/h en apenas 3,5 segundos y una velocidad máxima limitada a 300 km/h. El consumo homologado WLTP se sitúa alrededor de los 10,5 l/100 km, aunque en la práctica, como uno se puede imaginar, no estamos ante un coche ‘Eco’ precisamente: durante la prueba es fácil moverse entre 12 y 13 l/100 km, pero ya si nos da por sacarle solo algo de su potencial deportivo, el consumo se elevará proporcionalmente.

¡Nos vamos de carreras!
En marcha, el M3 CS Touring es simple y llanamente descomunal. La capacidad de tracción es sobresaliente, con un eje delantero preciso y un trasero que, en los modos más deportivos, permite jugar con el gas con una facilidad pasmosa para un coche de este tamaño.
En esa eficacia brutal al acelerar tiene un papel clave el diferencial activo M, uno de los grandes protagonistas silenciosos del M3 CS Touring. En conducción deportiva se percibe claramente cómo gestiona el par entre las ruedas traseras: a la salida de las curvas, incluso abriendo gas con decisión, el coche no se descompone ni pierde tracción, sino que empuja hacia delante con una sensación de control casi quirúrgico.

Técnicamente, el sistema reparte el par de forma variable para maximizar el agarre, pero al volante se traduce en algo muy claro: puedes acelerar antes, con más confianza y con mayor precisión. En los modos más radicales, permite incluso insinuar el coche con el acelerador, redondeando la trayectoria sin brusquedades, siempre con ese punto de tensión racing que recuerda que estás conduciendo una máquina diseñada para ir muy, muy rápido… pero también para que el conductor la entienda y la disfrute. Eso sí, a mayor experiencia, mayor disfrute. Algo inherente a este tipo de máquinas tan avanzadas en todos los sentidos.
La dirección es rápida, directa y muy comunicativa, mientras que la suspensión adaptativa M consigue un equilibrio sorprendente entre firmeza extrema en conducción deportiva y una cierta tolerancia en uso cotidiano. No es cómodo en el sentido clásico, pero sí más utilizable de lo que cabría esperar en un coche de este nivel.

Donde realmente marca la diferencia es en carreteras rápidas y tramos de curvas amplias, donde el M3 CS Touring transmite una confianza absoluta. La sensación de aplomo es total, los frenos cerámicos soportan un uso intensivo sin desfallecer y el motor empuja con una contundencia que no decae hasta la zona alta del cuentavueltas. Es un coche que exige respeto, pero que recompensa al conductor con una experiencia de conducción intensa y muy pura, incluso llevando a la familia y el equipaje a bordo.

El BMW M3 CS Touring no es, ni pretende ser, un coche racional en el sentido tradicional del término. Es una declaración de intenciones, una pieza casi de colección que combina prestaciones de superdeportivo, tecnología de primer nivel y una versatilidad poco común en este nivel de potencia.

Todo ello tiene un precio acorde a su exclusividad: 197.000 euros, según tarifa oficial, una cifra elevada pero que encaja con su producción limitada, su nivel técnico y su posicionamiento como uno de los familiares más extremos y sofisticados jamás fabricados. Un coche pensado para quienes no quieren elegir entre deportividad y practicidad… y, desde luego, puedan permitirse no hacerlo
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Aunque a muchos les duela, el futuro del BMW M3 también es eléctrico