¿Cuál ha sido el derrape más largo de la historia? Duró mucho más de lo que podría imaginarse

Lo protagonizó un BMW M5, tuvo lugar hace ya ocho años y nadie lo ha superado porque es bastante complicado.

Derrape más largo
Hubo que repostar en movimiento.

Derrapar es una técnica de conducción muy vistosa, pero que cuesta dominar. Eso sí, una vez se consigue, es un auténtico espectáculo que, además, es bastante proclive a conseguir récords con ella. El más llamativo es el del derrape más largo de la historia. Podría pensarse que el mejor registro en este aspecto ha sido de cientos de metros o de uno o dos kilómetros, pero nada más lejos de la realidad.

La hazaña se consiguió en 2018 y el hecho de que desde entonces no se haya superado debería ser una pista de lo complicado que es llegar hasta donde se llegó en aquel momento.

El protagonista fue un BMW M5, pero no la actual generación del modelo, que todavía no había salido al mercado, si no la previa. Y lo justo sería decir que compartió protagonismo, al menos de manera parcial y durante un rato, con un hermano, que tuvo que entrar en acción para la consecución del récord. Parece extraño, pero tiene todo el sentido del mundo.

BMW inscribió su nombre en el Libro Guinness de los Récords consiguiendo algo que todavía nadie ha superado: derrapar de manera continua durante 374,2 kilómetros. La cifra parece una locura, porque cómo va a ser posible mantener un ‘drift’ durante tantos metros, ya que no hay ninguna carretera que a priori lo permita. El truco está en hacer el derrape en forma de círculos, lo que constituye una pista infinita.

Es algo habitual en este tipo de récords, porque se necesita una curva, aunque sea virtual, eterna, ya que un cambio de lado, como sería necesario en una carretera de montaña, significaría interrumpir el derrape original. Por eso se prepara una superficie de asfalto, con un tamaño suficiente para que el vehículo en cuestión pueda estar derrapando sin obstáculos durante el tiempo que sea necesario.

Los dos problemas clave del récord

Ahora bien, se plantean dos problemas logísticos para estar tanto tiempo y durante tanta distancia derrapando: los neumáticos y el combustible.

Cuando un coche derrapa, dado que no tracciona de manera normal, si no que va de lado, los neumáticos se desgastan de una manera mucho más prematura que llevando a cabo una circulación normal. Hacerlo durante más de 350 kilómetros sería impensable a no ser que el suelo ayudase de alguna manera, así que para el récord se contó con la asistencia del agua.

Al estar el pavimento mojado, el coche desliza mejor, lo que permite iniciar de manera más sencilla el derrape, pero también hace que la abrasión sea menor, pudiendo completar la hazaña sin que el coche se quede sin gomas.

Respecto al combustible, aunque el depósito del BMW M5 da para hacer un kilometraje mayor que eso, el coche gasta mucho más derrapando, así que fue necesario repostar en movimiento. Para ello, una segunda unidad del vehículo se puso a derrapar a su lado, con un operario asomando por la ventanilla del coche, con una manguera en mano, que se acopló para rellenar el combustible.

“Aunque practicamos el repostaje varias veces antes del intento de récord mundial Guinness, el margen de error era mínimo. Estamos muy contentos de haber contribuido a que Johan y BMW recuperaran este récord”, declaró Matt Butts, piloto a los mandos del M5, en su día.

Lo curioso es que, aprovechando que tenía que ‘driftar’ junto al coche para repostar, la otra berlina estuvo una hora acompañándole en su prueba, lo que permitió conseguir un segundo Récord Guinness ese día, el del derrape conjunto más largo, con una distancia total de 79,3 kilómetros.

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