El consumo de alcohol y drogas al volante continúa siendo uno de los principales factores de riesgo en las carreteras españolas. A pesar de las numerosas campañas de concienciación y del endurecimiento de las sanciones, muchos siniestros graves e incluso mortales siguen estando relacionados con este tipo de conductas.
De manera periódica, la Guardia Civil realiza controles preventivos en distintos puntos, especialmente en zonas estratégicas como peajes. Estos dispositivos no solo se centran en el consumo de alcohol y drogas, sino también en el exceso de velocidad y la documentación. El objetivo es garantizar la seguridad y evitar conductas que pongan en peligro tanto a los conductores como al resto de usuarios de la vía.
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Muchos de estos controles quedan reflejados en las redes sociales de los cuerpos de seguridad con el objetivo de concienciar también a los ciudadanos. El último de ellos ha tenido lugar en Navarra, donde la Agrupación de Tráfico de la Guardia Civil de esta comunidad autónoma llevó a cabo un dispositivo preventivo en el peaje Imarcoain de la AP‑15.
Los agentes detectaron a un conductor que dio positivo en las pruebas de alcoholemia, llegando a quintuplicar la tasa máxima permitida. En este caso, el conductor arrojó un resultado en torno a 1,20 mg/l, un nivel que ya se considera delito contra la seguridad vial.
Por este motivo, la Guardia Civil de Navarra procedió a investigarle como presunto autor de este delito. La intervención fue compartida posteriormente por los agentes en un vídeo publicado en X en el que mostraron cómo inmovilizaron el vehículo del infractor.
¿Me pueden ‘bloquear’ el vehículo?
Según recoge el artículo 25 de la Ley de Tráfico, los agentes pueden proceder a la inmovilización inmediata del vehículo en caso de resultado positivo en alcohol o drogas, siempre que ninguna otra persona debidamente habilitada pueda hacerse cargo del mismo. Tal y como recuerda el Real Automóvil Club de España (RACE), este tipo de actuaciones forman parte de los protocolos habituales de seguridad vial.

Esta medida también se aplica cuando el conductor se niega a someterse a las pruebas. Además, dar positivo conlleva una sanción económica que oscila entre los 500 y los 1.000 euros, junto con la pérdida de entre cuatro y seis puntos del carnet de conducir en función de la tasa detectada; en el caso de las drogas, la multa asciende a 1.000 euros y seis puntos.
Así se procede a la inmovilización del vehículo
A la hora de inmovilizar el vehículo, los agentes pueden optar por distintas soluciones en función del lugar en el que se realice el control. El vehículo puede acabar siendo trasladado a un depósito municipal si su permanencia en el lugar donde se ha practicado la prueba supone un obstáculo para la circulación de vehículos o peatones. En cualquier caso, no podrá volver a ponerse en marcha hasta que desaparezcan las causas que motivaron su inmovilización.

Si otro ocupante del coche se encuentra dentro de las tasas permitidas, puede hacerse cargo del mismo sin problema. También es posible llamar a otra persona para que lo recoja, siempre que no esté obstaculizando el tráfico. En ausencia de estas opciones, el vehículo será trasladado al depósito, y su retirada correrá a cargo del conductor.
En esta intervención, los agentes optaron por inmovilizar el vehículo utilizando un dispositivo de seguridad instalado en el interior. Tal y como se aprecia en el vídeo difundido por la Guardia Civil, el sistema, similar a un cepo, bloquea tanto el volante como los pedales, impidiendo cualquier maniobra y asegurando que el coche no pueda volver a circular hasta que se resuelva la situación.
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