Su presencia no es mayoritaria en la carretera, pero sí letal: uno de cada seis conductores fallecidos en 2024 dio positivo por consumo de drogas. En este contexto, la Fundación Mapfre y el Consejo Europeo de Seguridad en el Transporte (ETSC) han presentado en Madrid una hoja de ruta con 23 medidas orientadas a reducir el consumo de sustancias psicoactivas al volante y minimizar su impacto en la siniestralidad.
Entre las propuestas destacan el refuerzo de los controles aleatorios de saliva en carretera, la aplicación de programas obligatorios de rehabilitación para conductores reincidentes y, en definitiva, una idea clave: tolerancia cero con las drogas al volante.
Más información
Las conclusiones se han dado a conocer durante el Seminario Internacional sobre conducción bajo los efectos de las drogas, en el que se ha dibujado un panorama preocupante. Según el último informe del Instituto Nacional de Toxicología y Ciencias Forenses, con datos de 2024, el 16,4% de los conductores fallecidos en siniestros de tráfico dio positivo en sustancias distintas al alcohol, principalmente cocaína y cannabis.
Si se trata de peatones, la presencia de drogas se constató en el 11% de los fallecidos, con el cannabis como sustancia más habitual, detectada en dos de cada tres casos.
En la carretera, nunca antes se habían detectado tantos positivos, pero el incremento se debe a una mayor vigilancia. Solo en 2024 se realizaron en España 122.938 pruebas de detección de drogas, un 20,6% más que el año anterior. Aun así, el problema sigue teniendo un peso desproporcionado en la accidentalidad.
Drogas y seguridad vial
El director de Seguridad Vial, Salud y Prevención de la Fundación Mapfre, Antonio Guzmán, subraya que la conducción bajo los efectos de las drogas continúa siendo “una de las principales preocupaciones en materia de seguridad vial, por su desproporcionado impacto directo en la siniestralidad”.
Guzmán defiende la necesidad de actuar más allá del control policial. “Necesitamos más educación vial, más concienciación social y una forma distinta de entender la responsabilidad al volante y la prevención. Solo así podremos avanzar hacia una movilidad más segura”, afirmó durante su intervención.
Esta visión coincide con la de la Dirección General de Tráfico (DGT). El director del Observatorio Nacional de Seguridad Vial, Álvaro Gómez, explicó que “reducir la siniestralidad vinculada a las drogas exige un enfoque integral que contemple formación, concienciación, vigilancia, promoción de la seguridad vial laboral, investigación e intervención terapéutica en el ámbito sanitario”. A su juicio, este planteamiento sólo será eficaz si existe “una buena coordinación entre administraciones”.
Desde el ámbito europeo, el director ejecutivo del ETSC, Antonio Avenoso, subrayó que “conducir bajo los efectos de las drogas es un factor importante, aunque a menudo subestimado, en las muertes en carretera”.
Controles más estrictos
“Para salvar vidas de manera efectiva, las estrategias nacionales deben ir más allá de la aplicación ocasional de la ley y adoptar un enfoque integral”, añadió Avenoso. En esa línea, defendió una combinación de controles estrictos y rehabilitación obligatoria para atacar la raíz del problema y reducir de forma sostenida el número de víctimas.
El seminario también sirvió para poner el foco en la evolución de las sanciones. Las multas con retirada de puntos por conducir bajo los efectos de las drogas se han multiplicado por 2,5 desde 2016, pasando de 25.608 a 64.250 en 2024. Un incremento muy superior al registrado en las infracciones relacionadas con el alcohol, que en ese mismo periodo crecieron un 19%. La sanción administrativa por conducir con presencia de drogas en el organismo es actualmente de 1.000 euros y la retirada de seis puntos del carnet de conducir.

Si se observan los datos de 2024, uno de cada siete expedientes sancionadores con pérdida de puntos estuvo relacionado con el consumo de alcohol o drogas: un 9,2% por alcohol y un 5% por drogas. Además, se detectaron casi 7.000 conductores reincidentes tanto por alcohol como por drogas, un perfil que preocupa especialmente a los expertos.
Aunque Gómez reconoció que existe “una cierta tendencia decreciente” desde la pandemia, admitió que las cifras son similares a las de hace una década. En los controles preventivos realizados en 2025, un 10,7% de los conductores dio positivo en alguna sustancia, frente al 89,3% que circulaba sin presencia de drogas.
Problemas jurídicos
Otro de los debates del encuentro giró en torno a las dificultades jurídicas. El fiscal adscrito de Seguridad Vial, Álvaro Valverde, explicó que mientras en la vía administrativa basta con acreditar la presencia de drogas, en el ámbito penal es necesario demostrar su “influencia” en la conducción, lo que complica notablemente obtener una condena.
De los más de 47.000 positivos detectados en controles preventivos, solo 82 acabaron en diligencias penales.La hoja de ruta de los organizadores del seminario incluye, entre otras propuestas, incrementar los controles de alta visibilidad a pie de asfalto, derivar a los servicios de salud a las personas conductoras reincidentes y establecer un límite de número de recuperaciones del permiso de conducir.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, X o Instagram
Drogas al volante: cuánto tiempo permanecen en tu organismo y qué pasa si te niegas a hacer el control