Hennessey es un fabricante de coches extremos que se jacta de hacer las cosas a su manera, algo que ha demostrado una vez más con su nueva creación. El Hennessey Blackbird un deportivo radical, como es habitual en la compañía, pero que además es, en esta era tecnológica y electrificada, una oda a los coches analógicos.
Su nombre se lo debe al Lockheed SR-71, un avión de reconocimiento estratégico que tenía ese mote, y en el que está claramente inspirado, como deja claro su diseño.
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Tiene una silueta extremadamente baja y ancha, el afilado frontal luce un paragolpes que es prácticamente una enorme entrada de aire, los grupos ópticos de orientación vertical están estructurados en cuatro esferas, tras los pasos de rueda delanteros hay unas toberas que conducen el aire hacia el motor, función que también cumplen las entradas de aire frente a los traseros y la ubicada en el techo.
Pero si la parte delantera llama la atención, la trasera es todavía más espectacular. La línea de cintura se eleva suavemente hasta acabar en un alerón integrado que en el centro está rematado por unas aletas dorsales gemelas, entre ellas se encuentra una salida de escape cuádruple en forma de rombo y en la parte inferior el difusor es muy prominente.

Una vez en el interior, lo llamativo es que no hay ni una sola pantalla. Si el usuario quiere disponer de sistema multimedia, tendrá que utilizar su teléfono móvil. La idea tras esto es conseguir la experiencia más analógica posible y centrada en la conducción, así que solo hay tres relojes en el cuadro de instrumentos, salidas de ventilación, controles físicos y la palanca de cambios en una posición bastante elevada.
Hasta 850 CV de potencia
La misma filosofía está presente en su apartado mecánico, que es de la vieja escuela. Su motor es un bloque 6.2 V8 de aspiración natural desarrollado específicamente para este vehículo, que será capaz de desarrollar una potencia de entre 800 y 850 CV, todavía no se ha dado la cifra exacta.
Mandará toda esa fuerza al eje trasero a través de una caja de cambios manual de seis velocidades, lo que permitirá llevar sus menos de 1.360 kilos de peso de 0 a 100 km/h en unos 2,5 segundos, así como hasta una velocidad máxima de 354 km/h.
A pesar de su rendimiento, Hennessey señala que no es un coche tan extremo como las distintas variantes del Venom, si no que ha sido diseñado para ofrecer también una experiencia de conducción cómoda, para que pueda conducirse durante más de 1.200 kilómetros en un día sin que ello pase factura a sus ocupantes.
John Hennessey, fundador y director ejecutivo de la compañía, ha declarado: “Blackbird no es solo el siguiente capítulo en la historia de Hennessey, representa el comienzo de un nuevo libro. Nuestro tercer hiperdeportivo, el Blackbird, desafía las expectativas por diseño, pero es exactamente lo que yo quería crear y lo que nuestros clientes venían pidiendo. Desafiar las expectativas siempre ha formado parte de nuestro ADN”.
“Desde el principio, el Blackbird se guio por una idea sencilla: ofrecer una experiencia analógica donde la belleza y la espectacularidad definan cada instante. No es un coche definido por las cifras. Nos propusimos crear una experiencia emocional inigualable, desde el momento en que lo ves por primera vez hasta aquel en que te pones al volante y sientes la conexión entre conductor y máquina”, añade.
Como cabría esperar de un vehículo de estas características, su producción va a ser muy limitada y únicamente se van a fabricar 71 ejemplares. Su precio base es de 2,5 millones de dólares antes de impuestos, unos 2,17 millones de euros, y la empresa afirma que dos tercios de la tirada ya tienen dueño.
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