Para algunos conductores los alerones son un simple elemento estético; para otros, una pieza capaz de mejorar el rendimiento del vehículo a altas velocidades. Sin embargo, antes de instalar uno conviene tener claro que no todos pueden montarse libremente en España.
De hecho, esta modificación puede acabar provocando problemas en la ITV, obligar a realizar una homologación o incluso derivar en una sanción si no cumple la normativa vigente. Por eso, antes de dejarse llevar por la estética, conviene conocer qué dice la legislación.
No todos valen
Sí, se puede instalar un alerón en el coche, pero siempre que cumpla con los requisitos establecidos por la normativa y, cuando sea necesario, se legalice correctamente la modificación.
El problema es que hacer uso de estas piezas supone una reforma de importancia, ya que altera las características originales del vehículo. En esos casos, la modificación debe quedar reflejada en la documentación del automóvil.

Qué requisitos debe cumplir
La normativa establece varias condiciones de seguridad para este tipo de accesorios. Uno de los aspectos más importantes es que el alerón no presente bordes afilados ni elementos que puedan resultar peligrosos en caso de impacto. Además, debe estar firmemente sujeto y fabricado con materiales adecuados.
También existen limitaciones relacionadas con las dimensiones. El alerón no puede sobresalir de la carrocería ni sobrepasar las medidas de 5 centímetros de altura y 10 centímetros de longitud.
Otro aspecto fundamental afecta a la visibilidad. Si el alerón tapa total o parcialmente la tercera luz de freno, será necesario modificar la instalación para que siga siendo visible.

La ITV tiene mucho que decir
Muchos conductores descubren el problema cuando llega el momento de pasar la Inspección Técnica de Vehículos.
Un alerón que no figure correctamente legalizado puede provocar un resultado desfavorable en la inspección. En ese caso, el propietario deberá regularizar la situación o desmontar la pieza antes de volver a presentar el vehículo. La ITV comprobará aspectos como:
- La correcta fijación del alerón.
- Sus dimensiones.
- La ausencia de elementos peligrosos.
- La compatibilidad con la iluminación.
- La documentación de la reforma.
La homologación
En muchos casos es necesario aportar un certificado del taller, un informe de conformidad y la documentación técnica correspondiente para que la modificación quede reflejada en la ficha técnica del coche.
Algunos proyectos pueden requerir documentación adicional elaborada por un ingeniero, especialmente cuando la modificación afecta de forma significativa a las características originales del vehículo.
No requiere de homologación solo cuando el alerón venía instalado de fábrica en el modelo y, por tanto, si se sustituye ese alerón de serie dañado por otro.

Las consecuencias de llevar uno ilegal
Circular con una modificación no legalizada puede traer más problemas de los que muchos imaginan.
Además de una ITV desfavorable, el conductor se expone a sanciones de entre 400 y 4.000 euros si las autoridades consideran que el vehículo incumple las condiciones técnicas necesarias para circular. A eso se añade otro posible inconveniente: en caso de accidente, determinadas modificaciones no declaradas pueden complicar la relación con la aseguradora.
La realidad
Aunque los alerones nacieron con una clara función aerodinámica en competición, la realidad es que los vehículos de calle apenas obtienen beneficios prácticos de estas piezas en una conducción normal. Por eso, básicamente, su instalación responde principalmente a gustos personales estéticos del conductor.
No obstante, por pequeño que sea el accesorio, la normativa sigue siendo la misma. Y eso significa que antes de montarlo conviene comprobar si requiere homologación, si cumple las medidas exigidas y si podrá superar la ITV sin inconvenientes.
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