Son muchas las ciudades que, desde hace tiempo, ha iniciado una batalla contra la contaminación acústica procedente del tráfico rodado. Lo han hecho instalando radares de ruido: ¿qué revelarían estos dispositivos si estuvieran instalados cerca del Madring?
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El próximo 13 de septiembre, Madrid se estrena en el calendario de la Fórmula 1 con el Gran Premio de España. Esta semana han tenido lugar las pruebas de Fórmula 3 que son imprescindibles para que la Federación Internacional del Automóvil (FIA) pueda homologar el circuito antes de la carrera.
Con ellas, han llegado las quejas de los vecinos que viven cerca del Madring: el ruido se ha escuchado en Valdebebas, Hortaleza, Alameda de Osuna, Barajas… Incluso se coló en el entrenamiento del Real Madrid.
Una media de 102,7 dBA
Las asociaciones vecinales instalaron un sonómetro profesional a unas decenas de metros del circuito. Con cinco coches de Fórmula 3 en la pista, que son menos potentes y ruidosos que los monoplazas de la F1, la media en el periodo de grabación fue de 102,7 dBA con picos máximos de 107,7 y picos absolutos de 109,1.
En zonas residenciales el máximo permitido es de 55 dBA… y en las actuales carreras de Fórmula 1 es fácil alcanzar entre 115 y 120 decibelios a corta distancia y a pleno rendimiento en las rectas.
En la tramitación del circuito se plantearon varias medidas para reducir el impacto del ruido como la instalación de pantallas acústicas. También se contempla la posibilidad de que el Ayuntamiento de Madrid suspenda, temporalmente, los límites de ruido durante el evento. Esta medida figura en la normativa y se puede hacer uso de ella para actividades consideradas de especial trascendencia pública.
Los límites para los coches
¿Qué ocurriría si hubiera radares de sonido en la zona donde se ubica el Madring? En el caso de Españla y con estas cifras supondría un aluvión de sanciones. La normativa establece un límite máximo de 87 dB. Quien supere esta cifra o la que figura en la ficha técnica del vehículo será multado de la siguiente manera:
- Hasta cuatro decibelios por encima: 90 euros.
- Entre cuatro y siete decibelios: entre 91 y 300 euros.
- Más de siete decibelios: entre 300 y 600 euros.
Radares de ruido en España
Lo cierto es que la Dirección General de Tráfico (DGT) no tiene radares de ruido entre sus sistemas de vigilancia. En España, Barcelona fue la pionera cuando colocó estos dispositivos en 11 puntos de la ciudad y, también, en la carretera C-31.

Otras ciudades como Madrid, Málaga, Valencia o Sevilla cuentan con proyectos o iniciativas para incorporar este tipo de controles en el marco de sus políticas de movilidad sostenible. Algunas de ellas, incluso, ya han instalado sensores acústicos o dispositivos para poner coto a la contaminación acústica.
Radares medusa
Los radares de ruido son también conocidos como radares medusa por la forma que tienen. Están equipados con micrófonos para medir el sonido que emite cada vehículo, incluso en condiciones de tráfico denso. También cuentan con cámaras para interceptar la matrícula del vehículo infractor.
Normalmente, están instalados en la parte más elevada de los postes y su radio de acción son las zonas urbanas, donde la velocidad máxima tiene límites bajos de 30-50 km/h.
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