Los fabricantes de automóviles parecen tener claro que siempre se puede ir a más y crear coches todavía más grandes. Audi lo reafirma con el Audi Q9, su nuevo buque insignia, un SUV de enorme tamaño, con siete plazas (opcionalmente hay disponible una configuración de seis asientos individuales), cargado de tecnología y, por el momento, con un único motor.
Tiene unas dimensiones considerables, alcanzando los 5,31 metros de largo, los 2,21 metros de anchura y 1,81 metros de altura; con una distancia entre ejes de 3,14 metros.
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Su diseño evoluciona el lenguaje visto en lanzamientos previos de Audi, optando por una gran parrilla octogonal surcada por lamas verticales, que en sus extremos superiores aloja unos delgados grupos ópticos. Calza llantas de hasta 23 pulgadas y en la parte trasera los faros OLED cuentan con una llamativa función: al activar el intermitente proyectan un indicador luminoso en el suelo.
El interior ofrece todo lo que cabría esperar de un vehículo con este posicionamiento, empezando por un MMI panoramic display que integra un cuadro de instrumentos digital de 11,9 pulgadas, una pantalla central de 14,5 pulgadas y otra de 12,3 pulgadas para el acompañante. El sistema multimedia usa Android Automotive OS, tiene Audi assistant y ChatGPT.
El techo solar panorámico tiene una superficie de 1,5 metros cuadrados, opcionalmente puede ser electrónico y alternar entre 30 colores distintos, puede montar un sistema de sonido con 22 altavoces, utiliza materiales premium en la tapicería, dispone de un cargador inalámbrico doble, etc.
Solo un motor, pero electrificado
Resulta llamativo que Audi haya puesto de largo el modelo anunciado una gama mecánica que, al menos de inicio, estará formada únicamente por una motorización.
Se trata de un motor diésel 3.0 V6 que cuenta con asistencia de un sistema de hibridación ligera. Desarrolla una potencia de 299 CV y un par máximo de 630 Nm, aunque el apoyo eléctrico puede sumar 24 CV y 370 Nm adicionales cuando sea necesario. También integra el compresor eléctrico que suma 7,5 kW y desarrolla hasta 3,6 bares de presión en 1,2 segundos. Eso sí, la marca alemana no ha anunciado ni sus prestaciones ni sus cifras de consumo y emisiones.
En un vehículo de su segmento y enfoque, la puesta a punto busca mejorar la dinámica, pero, sobre todo, el confort de marcha. Es algo que queda patente en la presencia de sistemas como la suspensión neumática adaptativa, que es de serie y permite variar la altura en 90 milímetros; o la dirección a las cuatro ruedas, con el eje trasero pudiendo girar hasta cinco grados para facilitar las maniobras.
Gernot Döllner, CEO de Audi, ha declarado: “En el futuro, el concepto ‘Vorsprung durch Technik’ (Avanzar mediante la tecnología) se definirá cada vez más por la experiencia a bordo, ya que los automóviles son mucho más que un simple medio de transporte. Para muchos de nuestros clientes, se están convirtiendo en espacios vitales móviles”.
“Eso es precisamente lo que representa el Audi Q9 como nuevo buque insignia de nuestra gama. Los materiales de alta calidad, los asientos eléctricos individuales en la segunda fila y las puertas automáticas subrayan nuestro compromiso con la excelencia en el habitáculo. Si a esto sumamos los sistemas de asistencia al conductor más avanzados y una experiencia de usuario integral, queda claro hacia dónde estamos llevando a la marca Audi”, sentencia.
Por el momento no se ha anunciado cuál será su precio, pero parece que la tarifa de acceso rondará los 120.000 o 130.000 euros. Su producción se llevará a cabo en Bratislava (Eslovaquia) y está previsto que las primeras entregas tengan lugar en el mes de noviembre.
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Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Lleva una década dedicándose al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... o no.
