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La enseñanza sobre el tráfico de la crisis del coronavirus

Los niveles de congestión metropolitana cayeron casi un 70% en Madrid, Barcelona y Sevilla durante las semanas de confinamiento.

Atasco

La movilidad como hoy la entendemos está en entredicho. / Samuel Sánchez

Calles sin ruido, carreteras vacías y rutas fluidas. Sin necesidad de que la vida se paralice de nuevo, el teletrabajo y las semanas de confinamiento han demostrado que las condiciones del tráfico –y la salud mental y física de las ciudades, en consecuencia– pueden mejorar. La solución la aporta el análisis de datos y cabe en 12 letras: flexibilidad. Una remedio para los atascos y el estrés que generan a diario.

Según los expertos en tráfico, la crisis del coronavirus ha certificado que un ajuste de una hora en las entradas y salidas del trabajo, minuto arriba o abajo, bastaría para repartir las horas punta de circulación y aliviar la congestión habitual cuando las circunstancias permitan regresar por completo a la normalidad. 

Así lo asegura TomTom tras analizar la influencia del estado de alarma en diferentes ciudades de España, y de este modo concluye que en Barcelona, por ejemplo, con un reajuste adecuado de los ritmos y horarios los conductores se ahorrarían 68 horas al año de atascos.

La compañía especializada en navegadores ha estudiado los datos de sus dispositivos y aplicaciones para comprobar la evolución del tráfico en estos meses. Las cifras provienen de más de 600 millones de puntos conectados alrededor todo el mundo, con una tasa de actualización de 30 segundos, información que alimenta constantemente el TomTom Traffic Index. Esta herramienta ofrece datos sobre movilidad, atascos y niveles de congestión de más de 400 ciudades de todo el mundo, y sirve para entender cómo el coronavirus ha influido en el tráfico durante el periodo de confinamiento. 

Respecto a la intensidad metropolitana, las cifras reflejan reducciones de la congestión del 66% en Madrid, del 65% en Barcelona y del 67% en Sevilla, lo que significa que el tráfico fue más fluido y que los conductores no sufrieron un aumento del tiempo en sus desplazamientos por culpa de los atascos. 

En el caso de las ciudades en las que las fases de desescalada se abordaron antes, se aprecia un descenso menor de estas cifras, como Zaragoza, con un 52% de descenso en su congestión, pero es atribuible a que sus desplazamientos volvieron antes a la normalidad que las grandes urbes, más afectadas por la crisis sanitaria.

En 2019, un conductor de Barcelona tardaba de media 33 minutos adicionales en trayectos de media hora de desplazamiento –en comparación con la ruta en condiciones de tráfico fluido–. En 2020, durante las fechas del confinamiento, ese mismo automovilista (u otro en su nombre) asumió un exceso medio de siete minutos, lo que implica un ahorro de tiempo del 78%. En Madrid, esta diferencia de tiempo fue también de 26 minutos, pero supuso un ahorro del 86% de tiempo; en Granada, un 82%; en Murcia, un 79%; en Valencia, 71%; y en Santander, un 50%.

A medida que las diferentes regiones avanzaban en la desescalada, estas reducciones se fueron haciendo más pequeñas, pero a fecha del 8 de junio todavía seguían siendo significativas, con cerca de un 50% en Barcelona, un 60% en Sevilla y cerca de un 40% en Alicante. Según concluye TomTom, el tráfico todavía no ha llegado a los niveles que se veían en los meses anteriores a la crisis sanitaria ni tampoco a los niveles vistos en 2019.

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