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Combustibles verdes o ‘efuels’: para qué sirven y cómo se hacen

El proceso es complejo, pero ahorra hasta un 85% de emisiones de CO2 frente a la gasolina tradicional, producida con petróleo.

Combustibles verdes o ‘efuels’: para qué sirven y cómo se hacen

Esta fábrica de 'efuels' en Punta Arenas, Chile, producirá 550 millones de litros en 2026.

Los combustibles verdes, sintéticos o ‘efuels’ pueden cobrar gran protagonismo durante la próxima década. La electricidad y el hidrógeno se postulan como las soluciones para la movilidad limpia del futuro y seguirán creciendo en el parque móvil mundial.

Pero en los siguientes 10 o 15 años, estos coches sin emisiones solo supondrán alrededor del 20% del total planetario (según las previsiones más optimistas), y los vehículos de combustión seguirán siendo mayoritarios. Y los efluels, en este contexto, son la alternativa más prometedora para reducir al mínimo su polución asociada.

El proceso de obtención de un combustible sintético es complejo, pero merece la pena, porque permite recortar las emisiones de CO2 hasta un 85% frente a la gasolina tradicional. El ahorro se refiere al ciclo completo, lo que se conoce como del pozo a la rueda, es decir, desde que se extrae y produce el carburante hasta que se distribuye y consume en los vehículos.

Y ya es real, porque tras años de pruebas piloto a pequeña escala, se acaba de inaugurar la primera fábrica de efuels de gran capacidad. Está en Punta Arenas, en el sur de Chile, y es el resultado de un proyecto denominado Haru Oni que envuelve a varias compañías: desde fabricantes como Porsche y petroleras como ExxonMobil, a empresas energéticas como Enel y tecnológicas como Siemens.

Los cuatro pasos del ‘efuel’

  1. Electricidad limpia: se obtiene con molinos de viento y placas solares, de forma sostenible. El emplazamiento de la planta resulta vital, porque se sitúa en una zona con alta radiación solar y vientos frecuentes.
  2. Hidrógeno. La electricidad limpia se utiliza para extraer hidrógeno del agua, por electrolisis, y obtener lo que se conoce como hidrógeno verde, el más ecológico. El agua, por su parte, proviene de un estanque de tormentas.
  3. Captar CO2 del aire. El dióxido de carbono, capturado de la atmósfera, se combina con el hidrógeno para producir metanol, en una de las fases más llamativas del proceso. Se crea la base del carburante sintético y se mejora al mismo tiempo la calidad del aire.
  4. Gasolina sintética. Y, a partir de metanol, se produce finalmente el carburante sostenible, que tiene base alcohólica y resulta mucho más limpio, tanto en su producción como en el uso final en los vehículos. La planta inaugurada producirá 130.000 litros en 2022, 55 millones en 2024 y hasta 550 millones en 2026.

Dudas frecuentes

¿Los efuels son más caros? Sí, aunque todavía no hay un precio final por litro. Pero, según se gane volumen de producción, irá bajando el coste de cada unidad fabricada. Y se espera alcanzar tarifas competitivas frente a la gasolina actual en unos pocos años, de dos a cinco.

¿Valen para cualquier motor? Sí, de gasolina y diésel. Y esta es otra ventaja, porque el combustible sintético, a diferencia del metanol previo, no exige modificaciones mecánicas. En el caso concreto de la planta chilena, producirá gasolina sintética, no gasóleo.

¿Qué cambia para el conductor? Nada. Salvo que al acudir a repostar en una estación de servicio tendrá una manguera adicional. Después, al conducir, el coche mantendrá la misma potencia y prestaciones.

¿Cuándo estará disponible? Los efuels ya están disponibles en algunos países europeos, como Alemania, aunque los de última generación, como los de la planta chilena citada, empezarán a llegar a Europa en 2022. Varios otros fabricantes y empresas ultiman proyectos similares, y se espera una rápida expansión durante los próximos años.

¿Y por qué no usar el hidrógeno directamente? Porque el objetivo es ofrecer una solución para reducir al mínimo posible la polución asociada a los cientos de millones de vehículos de combustión que seguirán circulando. Así, se logran mayores beneficios ecológicos globales que alimentando a unos pocos coches de hidrógeno. Además, el efuel se puede verter en la misma red de distribución ya existente, y tampoco exige cambios en las estaciones de repostaje.

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