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Los datos confirman que seguimos sin hacer bien las rotondas

La evolución de la siniestralidad en las intersecciones giratorias no es especialmente esperanzadora.

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Los accidentes mortales en rotondas han crecido en los últimos años. / GETTY IMAGES

Se trata de un invento de comienzos del siglo pasado y, aunque a España no llegaron hasta mediados de los años setenta, las rotondas siguen presentando más complicaciones de las deseables para muchos conductores. Se crearon para aumentar la fluidez en las intersecciones frente al modelo clásico del cruce en ángulo, lo que es posible si quienes las utilizan lo hacen de forma correcta. Una maniobra que a menudo se comprueba no tienen aprendida todos los automovilistas y que, más allá de percepciones personales, los datos se encargan de refrendar.

Automovilistas Europeos Asociados (AEA) viene realizando un estudio sobre la siniestralidad en las rotondas en las calles y carreteras del país cuya evolución no invita demasiado al optimismo. El cierre de datos disponibles por esta entidad dedicada a la defensa de los intereses de los automovilistas se refiere al quinquenio 2014-108, con el resultado del incremento de las víctimas mortales de nada menos que un 77%, pasando de 35 a 62.

Las estadísticas que maneja AEA se refieren siempre a los accidentes registrados con daños personales, es decir, no recoge los que se reducen a golpes sin lesiones, los típicos de chapa que serían por supuesto muchos más. El total de ellos asciende en los cinco años auditados a 43.264, sumando 302 muertos y 56.622 heridos. El incremento de accidentes en rotondas interurbanas ha sido, en el mismo periodo, del 10,2%, mientras que en la ciudad se queda en el 7,5%.

Por tanto, resulta muy preocupante la gravedad de los accidentes ocurridos en las rotondas, con un crecimiento significativo de fallecidos tanto en carretera (77,7%) como en ciudad (76,4%). Una realidad que lleva a AEA a plantearse si el tipo de rotonda instalado en cada intersección (pequeñas glorietas, rotondas dobles, rotondas partidas, rotondas controladas por semáforos o turboglorietas) es el más adecuado en función de las circunstancias cambiantes del tráfico.

Aunque los especialistas de la asociación de automovilistas consideran que las rotondas giratorias son adecuadas para para regular el tráfico en las intersecciones, así como para reducir la velocidad en las mismas, también defienden que una implantación de modelos inapropiados pueden traducirse, como así confirman los datos, en un incremento de la siniestralidad. Por ello, AEA propone auditorías técnicas externas que verifiquen la idoneidad de cada intersección giratoria.

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En cualquier caso, hay que resalta que la accidentalidad en las intersecciones de cualquier tipo (en ángulo o rotonda) ha crecido ocho décimas porcentuales en el periodo correspondiente al análisis de AEA. Dentro del contexto general de la siniestralidad en las carreteras nacionales, los accidentes producidos en las rotondas durante 2018 fueron el 38%, un punto más que los registrado cinco años antes.

Lo que debemos recordar

Conviene, por tanto, recordar los principios básicos de circulación en las rotondas, cuya aplicación debería propiciar un cambio en la tendencia de siniestralidad en las mismas:

  • El conductor que circula por el carril exterior siempre tiene la prioridad en este carril, por encima de aquellos que se incorporen a la rotonda, o aquellos que circulen por el carril interior
  • El carril de entrada. No hay una regla estricta, pero sí recomendaciones. Por ejemplo, cuando vayamos a coger la salida de la derecha o a seguir recto en la glorieta, sería mejor que entráramos por el carril externo. Por el contrario, si vamos a girar a la izquierda o a cambiar de sentido, tendríamos que entrar utilizando el interno.
  • Tráfico deja claro que, de manera general, hemos de utilizar el carril exterior. Así cruzaremos menos carriles y las maniobras serán más seguras.
  • Carril izquierdo. Existe la creencia de que debes usarlo para girar a la izquierda o tomar la última salida, pero no es una obligación. Tampoco es verdad que no se pueda circular por él: se puede ocupar cuando el exterior está congestionado, por ejemplo.
  • La salida, por la derecha. Una regla sencilla y esencial: al abandonar una rotonda deberemos hacerlo siempre desde el derecho (y cambiarnos a él con antelación suficiente).
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