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El Audi R8 cambia de marcha

El Audi R8 cambia de marcha

El Audi R8 nació en 2006 como un superdeportivo de altas prestaciones para rivalizar con Ferrari, Porsche y compañía. A los potentes y enérgicos motores de origen Lamborghini se le sumaban años de evolución de la tracción total Quattro, una combinación de lo más inteligente y efectiva. Pero tenía un pequeño lunar, la brusca caja de cambios R-Tronic, que hacía muy incómodos los pequeños trayectos en ciudad.

Ahora la versión 2013 por fin incorpora una caja de doble embrague de siete velocidades S-Tronic, específica para este modelo, que estará disponible en todas las versiones y que será la única alternativa junto a la caja manual de 6 velocidades. En lo que se refiere a la oferta mecánica, el R8 mantiene los mismos motores V8 (430 CV) y V10 (525 CV), en versiones Coupé y Spyder, y ahora añade la versión V10 Plus (550 CV), solo disponible en coupé.

A simple vista, se diferencia del modelo anterior por pequeños detalles como los nuevos paragolpes, las entradas de aire pintadas en negro que incorporan tres barras transversales o las nuevas salidas de escape, más redondeadas. No obstante, donde más se aprecian los cambios es en los nuevos grupos ópticos, íntegramente realizados con led.






Una tecnología que Audi presentó hace cuatro años y, desde entonces, no ha parado de sumar adeptos. En las luces traseras también presenta otra curiosa novedad, los intermitentes con indicación dinámica. Su luz se desliza como la del coche fantástico de Michael Night, el mítico Kitt, pero siempre hacia el lado exterior, en la dirección en la que el conductor quiere girar. De este modo la indicación de se vuelve más intuitiva.

En esta ocasión la toma de contacto tuvo lugar en Rimini, Italia. Una zona costera bañada por el Mar Adriático, conocida por ser el lugar de nacimiento de Federico Fellini, el gran cineasta que supo plasmar como nadie la elegancia y la sofisticación de la dolce vita. Pero también por allí hay bastante pasión por la velocidad. No muy lejos se encuentran las instalaciones de Ducati y de Lamborghini, y las localidades natales de dos reyes de las dos ruedas, Valentino Rossi (Tavullia) y Marco Simoncceli (Cattolica). Este último perdió la vida hace apenas un año en el circuito de Sepang, pero en el circuito de Misano, uno de los lugares elegidos para realizar la prueba de conducción, no le olvidan, y nada más pasar la puerta de acceso te encuentras con un monumento en su honor.







Para sacarle todo el partido a un R8 hay que probarlo en circuito, pero éramos muchos medios y había varios turnos, por lo que primero hicimos una pequeña ruta de unos 60 kilómetros con el R8 V10 Spyder –un excelente premio de consolación, qué duda cabe–. Nada más recorrer los primeros metros, sentimos la gratificante sensación de que todo fluye, incluso a poca velocidad, en transiciones de primera a segunda marcha… las sacudidas y los tirones han desaparecido por completo de la vida del R8.

En carretera, el dinamismo del coche es sencillamente sobresaliente. Alejados de los carabinieri y en una sinuosa carretera de montaña nos animamos a pulsar el botón Sport, que todavía lo hace más radical. Su sonido se vuelve más ronco y la suspensión más dura. La dirección es precisa y directa, lo que hace que en todo momento sientas que tienes el control de la máquina. Te lo pone muy fácil desde el primer viraje y su torrente de potencia está disponible desde muy abajo, con lo que a la más mínima insinuación del pie derecho sales disparado en busca del próximo vértice. Nuestra pequeña aventura llegaba a su fin en un abrir y cerrar de ojos. En un R8, como cuando te lo pasas realmente bien, el tiempo vuela.

Antes de entrar en circuito tuvimos la oportunidad de conocer el trazado de la mano de Markus Winkelhock, ganador de las pasadas 24 Horas de Nürburgring con un R8 LMS. Una bestia de 560 CV y 1.250 kg valorada en unos 329.900 euros. Su decisión y agresividad al volante solo era comparable a la de los invitados en el palco de honor del Real Madrid a la hora de comer jamón… Atacando cada piano como si fuera a conquistar la vuelta rápida, intentamos memorizar cada viraje. Llegaba nuestro turno.







En Misano probamos exclusivamente el R8 V10 Plus, algo así como un paso previo a la versión de las LeMans Series, con la que comparte la premisa de que ligereza y dinamismo son directamente proporcionales. El Plus llega a los 550 CV y 1.570 kg, por los 525 y 1.620 kg del V10 normal. Para que se hagan una idea, si nosotros llegábamos a 210 km/h a final de recta, el bueno de Markus lo hacia a 280 km/h. Piques aparte, el uso de material plástico reforzado con fibra de carbono (CFRP) ha contribuido considerablemente en la rebaja de peso.

Tanto las carcasas de los retrovisores exteriores como los sideblades –las tomas de aire verticales situadas delante de las ruedas traseras–, el difusor trasero o el revestimiento parcial del vano motor se han construido con dicho material. Al mismo tiempo, se ha ahorrado peso en las llantas de aleación ligera, en los materiales insonorizantes y en los asientos. Los frenos carbonocerámicos (de serie), el tren de rodaje de nuevo desarrollo y el difusor trasero también han ayudado.

El rápido cambio de doble embrague integra la función Launch Control, que proporciona en las salidas una tracción óptima y te permite alcanzar los 100 km/h desde parado en apenas 3,5 segundos. Te pega literalmente al asiento y apenas tienes tiempo para sonreír. No es que queramos competir con Markus, pero lo cierto es que el R8 en seguida te inspira confianza y empiezas a ir de piano en piano, afinando en cada giro. Al respecto se nota y agradece el trabajo de la suspensión, con un reglaje más duro en esta versión. Después de dar cinco vueltas con él nos quedamos con ganas de buscarle las cosquillas, aunque nos dio la sensación de que no se las íbamos a encontrar por muchos kilómetros o vueltas que diésemos.

El R8 Plus es muy ágil y, al mismo tiempo, es muy difícil sacarle de su sitio, por eso cuesta 199.200 euros –el precio es igual para manual y automático–. Aunque le pueda parecer caro, es bastante más barato que el Ferrari 458 Italia (578 CV y 230.562 euros) y similar a un Porsche 911 Turbo S (530 CV y 198.836 euros). Si no te da el presupuesto, la gama R8 arranca en 137.030 euros –el V8 de 430 CV y manual–. Además, puestos a ahorrar, con el nuevo cambio S-Tronic se consume 0,9 litros menos. Nosotros somos de los que vemos el vaso siempre medio lleno…

 

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