La cultura maker se identifica con el Hágalo usted mismo, movimiento cultural que se popularizó en los años cincuenta en Estados Unidos. Una filosofía basada en una idea: si te hace falta algo, no lo compres: fabrícalo.

Hoy el entorno digital ha devuelto a este fenómeno su popularidad, y en él es conocido también como DIY (‘Hazlo tú mismo’, de sus siglas en inglés Do It Yourself).

Internet está lleno de buenas (y malas) ideas, tutoriales e instrucciones para que podamos formar parte del fenómeno cultural maker, pero en nuestro caso basándonos en el entorno del automóvil.

CUTRE PERO ÚTIL
En esto del DIY hay cosas sorprendentes y en YouTube puedes alucinar con la imaginación que tiene la gente. Por ejemplo, para instalar un sensor de aparcamiento con una placa Arduino.

O también para montar un navegador hecho con un viejo móvil o un soporte de coche para el smartphone con un ambientador.

Lo malo es la parte, digamos, menos estética de la cultura maker. Sin ir más lejos, hay quien instala un dispositivo de aire acondicionado totalmente casero. Sin complejos.

Y existen cabezas capaces de idear la creación de una barbacoa mecanizada con un viejo automóvil.
El vídeo no tiene desperdicio.

De todas formas, si se trata de ver chapuzas, en este vídeo hay un extenso catálogo de varias de ellas. Hay que ver hasta dónde llega la mente humana.

Claro que hay algunos aspectos que derivan del ‘Hágalo usted mismo’ que podrían parecer cutres, pero que en realidad son una proeza de ingenio y nos pueden venir muy bien en un momento dado para el cuidado del coche, además de ahorrarnos unos euros. Tal es el caso de la reparación de plásticos y embellecedores. Con un poco de maña y un coste mínimo, podemos arreglarlos.

Otro ejemplo es este, que nos propone dejar los faros como recién salidos de fábrica con tan solo usar pasta de dientes.

Puede parecer cutre fabricarse un asiento o una mesa con un neumático usado, pero si miras el resultado queda muy claro que no lo es.

Y si quieres otras ideas con ruedas, aquí hay muchas más. Macetas, mesas, balancines… Se puede hacer prácticamente de todo.

SOFISTICADO Y MODERNO
El reciclaje da mucho de sí: entre los elementos del coche convertidos en muebles podemos encontrar verdaderas piezas de diseño. El artista alemán Martin Schlund transforma antiguos vehículos, destinados a chatarra, en mobiliario exclusivo: un sofá, un mueble-bar, una mesa y cualquier cosa que ronde por su imaginación.

En este vídeo vemos cómo transforma el morro de un Trabant en un banco.

Arte también es lo que hace el escultor australiano James Corbett, que reutiliza piezas y repuestos de automóvil para darles vida a través de sus esculturas. Sus magníficos trabajos, llenos de movimiento, convierten la cultura maker en un nuevo fenómeno de expresión plástica.

Hágalo usted mismo

EL TÉRMINO MEDIO
Por supuesto, en esto del DIY y la cultura del aprovechamiento también hay un término medio, cosas que no son cutres ni demasiado artísticas, pero que son eficaces y útiles. Como ejemplo tenemos una casa entera construida con ruedas de repuesto y que bien podría formar parte de un proyecto de arquitectura renovable.

También puedes probar a construir tu propio coche eléctrico, tal y como demostraron hace tiempo en el programa Top Gear de la BBC. Al final, con un poco de paciencia, maña e imaginación, todo es posible.