Lynk & Co fue una de las primeras marcas de coches chinos en llegar a España. Debutó con un único modelo y, durante años, ha visto como sus compatriotas le adelantaban en variedad de gama. Recientemente ha completado la suya con un SUV eléctrico pequeño y uno híbrido enchufable grande, pero lo que ha presentado en el Salón de Pekín 2026 rompe con lo que ha hecho hasta ahora: el Lynk & Co GT Time to Shine.
La firma lo ha presentado como prototipo, pero en el estado en el que está ya podría pasar por un modelo de producción, así que es bastante probable que acabe ocurriendo. De ser así, supondría que la marca se adentre en un segmento muy alejado del de los todocaminos en el que milita normalmente. Sería su primer coche deportivo, un vehículo que muchos ya tachan de ser el anti Porsche 911 chino.
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Ha sido concebido como un gran turismo, lo que se traduce en unas proporciones muy atléticas. Mide 4,78 metros de largo, dos metros de ancho, 1,33 metros de alto y tiene una distancia entre ejes de 2,75 metros.
El habitáculo es donde más se nota que es un prototipo, ya que presenta un diseño algo más futurista y con elementos que es más complicado que lleguen a la versión de producción.

Tiene una configuración de 2+2 plazas, aunque las traseras son más testimoniales que otra cosa. La tapicería White Digital Shimmer envuelve todo el interior, mientras que detrás de los asientos hay fibra de carbono Textreme 360 insertada a mano.
Lo más interesante está en el puesto de conducción, con un volante en forma de U partido en la parte superior, una abertura que también se repite en el cuadro de instrumentos, con dos pantallas independientes. El formato se replica en parte en el centro del salpicadero, en el que en lugar de una pantalla grande hay tres pequeños displays que pueden personalizar la información que muestran (batería restante, la hora, la temperatura, etc.).
El botón mágico del Lynk & Co GT Time to Shine
Por llamativo que sea su diseño, lo que realmente le distingue de otros deportivos similares es que cuenta con un botón que le permite transformarse y cambiar de tamaño.
En la consola central tiene un botón físico que luce el símbolo + y es de color Spark Yellow. Puede parecer una tecla más, pero pulsarlo sirve para que el coche cambie de modo de conducción y entre en el modo performance. Esto puede no parecer muy novedoso, ya que son muchos los vehículos que tienen algo similar para elegir su perfil más deportivo, pero lo innovador aquí está en que al pulsarlo el coche cambia físicamente.

Para empezar, la suspensión baja y reduce la altura del vehículo en 1,5 centímetros, algo que también es más o menos común entre los deportivos. Lo que se sale de lo normal es que tanto el paragolpes delantero como el trasero se extienden, aumentando la longitud del coche en 10 centímetros, para conseguir una mayor carga aerodinámica, a lo que también ayuda el despliegue del alerón trasero.
Los cambios que provoca no se limitan al exterior: en el habitáculo el cuadro de instrumentos y las tres pantallas digitales se repliegan, para “eliminar información innecesaria y permitiendo al conductor concentrarse plenamente en la carretera”.
Respecto a su apartado mecánico la marca no se ha prodigado en detalles, señalando únicamente que es un coche 100 % eléctrico que emplea un sistema de propulsión de tracción trasera. No hay datos sobre su potencia, pero sí se sabe que es capaz de acelerar de 0 a 100 km/h en dos segundos.
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