Aunque esté de moda ‘camperizar’ furgonetas, hace décadas que algunas marcas ya ofrecen ese tratamiento en sus modelos de fábrica. Uno de los iconos del sector es la Mercedes Marco Polo, basada en la Clase V, y que acaba de recibir la segunda puesta al día de su actual generación.
En esta ocasión no hay cambios estéticos y la marca alemana ha centrado todos sus esfuerzos en introducir novedades que mejoren la vida a bordo.
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El puesto de conducción se mantiene intacto, pero ahora cuenta con el sistema Mercedes-Benz Advanced Control que permite operar de manera más sencilla los aspectos relacionados con la vida camper.
El habitáculo dispone de nuevas coberturas magnéticas para poner en las ventanillas y conseguir una mayor privacidad, los asientos delanteros se pueden girar para formar un salón y en la parte trasera, en el lateral izquierdo, se encuentra una cocina con dos fogones, un fregadero, nevera, varios cajones y una mesa desplegable para crear un comedor.
La fila de asientos posterior se puede plegar para formar una cama, pero la principal se encuentra en el techo, que se ha rediseñado. Adopta un formato tipo ‘pop-up’, es decir, desplegable, con una carcasa de aluminio y con un asilamiento acústico y térmico mejorado. Cuando se abre, crea una altura considerable para que hasta dos personas puedan dormir en la cama, que tiene 2,05 metros de largo por 1,13 metros de ancho.
Solo diésel
En lo que no hay cambio alguno es en su apartado mecánico, ya que la Mercedes sigue estando disponible únicamente con una mecánica diésel. Monta un motor 2.0 turbo que se ofrece en tres niveles de potencia diferentes: 163 CV para la versión de acceso, 190 CV para la intermedia y 237 CV para la superior.
En todos los casos se combina con una caja de cambios automática 9G-TRONIC de nueve velocidades, pero según la variante se asocia a un sistema de tracción trasera o a uno de tracción integral.
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Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Lleva una década dedicándose al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... o no.
