Se dio a conocer en forma de prototipo hace años y durante los últimos meses se ha ido lanzando adelanto tras adelanto, pero ya ha terminado la espera: así es el Lamborghini Urus, el primer SUV de la marca italiana, a cuyos genes deportivos hace honor estrenándose directamente con el título de SUV más rápido del mundo.

La hoja de ruta del fabricante era sencilla: mantener la impecable estética que tanto gustó en el prototipo y trabajar duro en un apartado mecánico que estuviera a la altura de sus mejores deportivos. Y parece que han conseguido ambos objetivos.

El diseño es puro ‘Lambo’, con un conjunto lleno de aristas, ángulos y líneas afiladas. Una enorme entrada de aire reina en el frontal, una protección  de aluminio (bastante recatada) protege los bajos, dos nervios parten hacia el capó  los grupos ópticos se alargan hasta los pasos de rueda. En la vista lateral se aprecia con facilidad la clara línea ascendente de la cintura, que da la sensación de que el coche está al ataque, y los poligonales pasos de rueda (de nuevo con una protección de plástico negro de tamaño mínimo) alojan unas llantas que pueden ser de 21, 22 o 23 pulgadas. En la zaga lo más destacado es un voluminoso difusor flanqueado por dos salidas de escape dobles.

El habitáculo sorprende por conjugar de manera equilibrada deportividad y lujo. Las formas angulosas, con predominio de los hexágonos, están presentes por todo el interior, la disposición del salpicadero es horizontal y combina un cuadro de instrumentos digital, con una enorme pantalla en la consola central y una superficie táctil bajo ésta con los controles de la ventilación; el volante es específico y tiene tres radios, los asientos están tapizados en cuero y tiene 12 niveles de ajuste, y  hay numerosas piezas de aluminio y carbono.

Así, el Urus parece un Lamborghini, pero también se comporta como uno de ellos. Monta un motor V8 de cuatro litros con doble turbo que entrega 650 CV y 850 Nm de par máximo, los digiere una caja de cambios automática de ocho relaciones y los manda a las cuatro ruedas. Con tal rendimiento, acelera de 0 a 100 km/h en 3,6 segundos, hasta los 200 km/h en 12,8 segundos y y marca como velocidad máxima 305 km/h, cuatro más que el Bentley Bentayga W12, lo que le corona como el SUV más rápido del mundo.

Pero no todo es motor, todo su apartado mecánico ha recibido mucho mimo. Tiene un reparto de par 40/60 entre ambos ejes que según la demanda puede enviar hasta el 70% al delantero o hasta el 87% al trasero, cuenta con seis modos de conducción (Carretera, Sport, Carrera, Nieve, Tierra y Arena) que varían diversos parámetros para rendir mejor fuera de pista o sobre asfalto, el eje trasero direccional mejora su maniobrabilidad y estabilidad, pesa 2.200 kilos y utiliza frenos carbocerámicos de 17 pulgadas mordidos por pinzas de 10 pistones.

No hay duda de que, como ya ocurriera con Porsche y su Cayenne, el Lamborghini Urus supondrá una importante subida de ventas para la marca italiana. Tiene un precio de partida en Europa de 171.429 euros y las primeras entregas tendrán lugar en primavera de 2018. Además, ya están trabajando en una versión híbrida enchufable.