Los servicios de suscripción mensual o anual se están consolidando: Spotify, en su variante Premium, lleva años triunfando en el mundo de la música; Netflix es el paradigma del sector en cuanto a contenido audiovisual; y ahora es Porsche quien quiere aplicar el novedoso concepto a un sector al que nadie se habría imaginado que llegaría, el de los coches. La marca alemana acaba de estrenar el servicio Porsche Passport, que ya está funcionando en Estados Unidos con una cuota mínima de 2.000 dólares al mes (unos 1.700 euros, al cambio actual).

Y por esa cantidad, ¿qué adquiere el cliente? El derecho a conducir, bajo demanda, hasta ocho versiones de cuatro modelos diferentes de la gama del fabricante, entre ellos algunos tan interesantes como los 718 Boxster y 718 Cayman (los otros dos son los SUV de la familia, Cayenne y Macan). También están incluidos en el precio los seguros, las tasas y el mantenimiento.

El funcionamiento del sistema es de lo más sencillo: mediante una aplicación para dispositivos móviles, el cliente elige el modelo que desea, el lugar donde quiere recibirlo y el día y la hora en que lo necesita; Porsche se encarga de entregarlo directamente según se haya especificado. La principal ventaja es que no hay límite de kilometraje ni de cambios: se puede pasar de un modelo a otro tantas veces como se quiera, siempre dependiendo de la disponibilidad.

Además, la marca ofrece un nivel de servicio superior. Por 1.000 dólares adicionales (845 euros), amplía la flota disponible hasta un total de 22 versiones, incluyendo modelos como el Porsche 911, el Panamera y variantes híbridas.

Klaus Zellmer, consejero delegado de Porsche Cars North America, detalla que el objetivo de la estrategia 2025 Vision es convertirse en “la marca más aspiracional de esta nueva era de la movilidad y de las expectativas del consumidor. Permitir al cliente disfrutar de deportivos como los Porsche forma parte del núcleo de esa estrategia”.