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¿Qué coche me compro: híbrido enchufable o eléctrico? Comparativa, ventajas y desventajas de cada uno

Madrid |

Obtener la etiqueta CERO de la Dirección General de Tráfico en España se puede lograr por dos vías principales.

coches híbridos enchufables o coches eléctricos

En pleno 2026 plantearse la compra de un coche nuevo es un proceso importante, porque el precio de los automóviles ha subido en los últimos años. Esto hace que cada conductor quiera acertar en su decisión y, viendo los derroteros de la legislación española, especialmente con el establecimiento de las Zonas de Bajas Emisiones (ZBE), parece que la opción más interesante es la de hacerse con un coche con etiqueta CERO de la DGT, pero, ¿qué opción es mejor, un híbrido enchufable o un eléctrico?

Ambos permiten acceder al mismo distintivo medioambiental y disfrutan de las ventajas que este otorga, pero son muy diferentes entre sí, cada uno con sus propios puntos fuertes y débiles.

Las ventajas y desventajas de los coches híbridos enchufables

Los coches híbridos enchufables, también conocidos como PHEV, son el eslabón que une los motores de combustión, así como las alternativas híbridas sin enchufe, con los vehículos eléctricos puros.

Combinan rasgos de ambos mundos, algo que ha hecho que muchos los consideren como una tecnología de transición. Esto, que hace unos años se decía en un tono ligeramente despectivo, actualmente ha cambiado y es que, viendo la demanda de eléctricos puros existente, que es menor de lo esperado, muchos fabricantes están dedicando más esfuerzos a desarrollar vehículos de este tipo.

Un PHEV funciona de la siguiente manera. Cuenta con un sistema de propulsión mixto, es decir, que tiene tanto un motor de combustión como uno o varios motores eléctricos, alimentados por una batería que difiere en tamaño. Es un sistema en paralelo, de manera que el coche se puede mover usando solo el apartado térmico, exclusivamente el eléctrico o combinando ambos.

Es lo que les diferencia de los coches eléctricos de autonomía extendida, en los que las ruedas siempre las mueve el motor eléctrico, siendo el de gasolina únicamente un generador.

Esa versatilidad de uso es una de sus principales bazas, porque son capaces de adaptarse a todo tipo de condiciones.

Lo habitual es utilizar la batería y el modo eléctrico para desplazarse en el día, porque cubren con creces los desplazamientos diarios y hay modelos que superan ampliamente los 100 kilómetros de rango en modo cero emisiones. En cambio, cuando hay que realizar desplazamientos largos como en el periodo vacacional, su autonomía combinada es enorme, pudiendo rondar los 1.000 kilómetros, y, como pueden repostar combustible, no tienen que preocuparse por la recarga.

En su contra está que esa versatilidad deriva de una complejidad técnica mayor, que puede ser la fuente de más averías que en el caso de modelos que usen solo una tecnología, como un gasolina puro o un vehículo 100% eléctrico.

Además, para sacarles el mayor partido es necesario recargarlos de manera regular. Un PHEV sin batería a fin de cuentas está tirando de un lastre importante si ayuda, algo que empeora de manera considerable su eficiencia.

Las ventajas y desventajas de los coches eléctricos

Los coches eléctricos puros son la opción más limpia del mercado, ya que no tienen emisiones contaminantes, pero también tienen tanto puntos fuertes como débiles.

Entre sus principales ventajas se puede encontrar la facilidad de uso, porque todos son automáticos, así como la inmediata respuesta de su sistema de propulsión y la suavidad en la conducción. Además, como el precio de la electricidad es muy inferior al del combustible, también salen ganando en el coste de uso.

Mirando los aspectos negativos, están limitados tanto por su autonomía como por la recarga. Aunque hay modelos que tienen autonomías de hasta 700 kilómetros, el grueso tiene rangos más contenidos, que hacen que en viajes largos tengan que programar su recarga para llegar a destino.

No solo eso, la necesidad de disponer de un cargador está presente en el día a día, así que, aunque se puede utilizar estaciones públicas, lo más económico es tener uno propio. Si no se dispone de él, el ahorro que suponen en el uso se ve bastante mermado.

Por último, este tipo de vehículos son los que se pueden acoger a unas ayudas a la compra estatales de mayor valor. Los PHEV también se pueden acoger al Plan Auto+, pero les corresponden unas cuantías inferiores.

Eso sí, es algo que en parte es más necesario porque, a igualdad de segmento y tipo de vehículo, por norma general los modelos de baterías son los más caros del mercado.

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Mario Herráez

Apasionado del motor desde pequeño, primero de las motos y después de los coches, con especial predilección por los modelos nipones. Lleva una década dedicándose al sector, formado primero en Autobild y desde entonces en el Grupo Prisa, probando todo lo que haga ruido... o no.

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