Hay un factor que sigue generando dudas entre los actuales y futuros conductores de coches eléctricos en España: cómo afectan las temperaturas a la autonomía.
En un país como España, donde el clima oscila entre inviernos fríos y veranos extremos dependiendo de la región, esta cuestión cobra especial relevancia. La respuesta es clara: tanto el frío como el calor influyen directamente en el rendimiento de la batería. Y, en algunos casos, la pérdida de autonomía puede ser significativa si no se tienen en cuenta ciertas recomendaciones.
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El gran enemigo de la batería
Durante los meses de invierno, los coches eléctricos pueden ver reducida su autonomía de forma notable. El motivo es técnico. Las baterías de iones de litio funcionan de forma óptima en un rango de temperatura determinado. Cuando el frío es intenso, las reacciones químicas internas se vuelven más lentas, lo que reduce su capacidad de entregar energía.
A esto se suma otro factor clave: el uso de sistemas de calefacción. A diferencia de los coches de combustión, que aprovechan el calor del motor, los eléctricos necesitan generar calor a partir de la propia batería, lo que supone un consumo añadido.
El resultado es que la autonomía puede caer entre un 10% y un 30% en condiciones de frío extremo, dependiendo del modelo y del uso.

El otro extremo también penaliza
Aunque suele hablarse más del frío, el calor también tiene un impacto importante. En verano, las baterías pueden superar su rango ideal de funcionamiento.
Cuando esto ocurre, el sistema de gestión térmica del vehículo entra en acción para proteger la batería. Este proceso consume energía adicional, lo que afecta directamente a la autonomía disponible.
Además, el uso intensivo del aire acondicionado se convierte en otro factor determinante. Mantener el habitáculo a una temperatura confortable en días de calor puede suponer una reducción adicional del alcance. En conjunto, en condiciones de calor extremo, la pérdida puede situarse entre un 5% y un 20%, dependiendo del modelo y del uso.
Consejos para mantener la autonomía en invierno
- Usar la calefacción de forma inteligente: calentar el habitáculo con aire consume entre 3.000 y 5.000 vatios. En cambio, los asientos y el volante calefactados apenas gastan 75 vatios. Son más eficientes y permiten mantener el confort sin disparar el consumo.
- Preacondicionar el coche antes de salir: Si el vehículo está enchufado a la corriente, conviene calentarlo antes de iniciar la marcha. Así se evita gastar batería en climatización y se despeja el vaho de las ventanillas sin penalizar la autonomía.
- Conducir con suavidad y recuperar energía: Es recomendable evitar aceleraciones y frenadas bruscas. Anticipar las maniobras permite que el sistema regenerativo recupere energía y la devuelva a la batería. Además, reduce el consumo global.
- Activar el modo ECO: Este modo limita la potencia del motor y el uso de sistemas de alto consumo, como la calefacción. En invierno, también mejora la seguridad al reducir el riesgo de patinaje sobre hielo.
- Vigilar la presión de los neumáticos: con el frío, la presión baja y aumenta la resistencia a la rodadura, lo que resta kilómetros. Se aconseja revisar la presión cada dos semanas, especialmente en cambios de estación.

Cómo proteger la autonomía en verano
En los meses de calor, el objetivo es similar: reducir el consumo innecesario y evitar temperaturas extremas en la batería:
- Aparcar en sombra o utilizar parasoles: Evitar aparcar el vehículo bajo el sol abrasador puede prevenir el sobrecalentamiento de la batería.
- Cargarlo más despacio y con más frecuencia: Adoptar una conducción preventiva y moderada es beneficioso para la autonomía del coche eléctrico. Por eso se deben evitar frenazos y aceleraciones bruscas, lo que ayudará a mantener la batería en una temperatura adecuada, reduciendo la necesidad de energía extra para refrigerarla.
- Preenfriar el coche: En días calurosos, la temperatura en el interior del vehículo aumenta rápidamente. Por eso se debe enfriar el interior del coche mientras la batería está conectada a la red eléctrica, encendiendo el aire acondicionado. Al preenfriar el vehículo, se reduce la necesidad de usar ese climatizador durante el viaje, lo que protege la batería y aumenta la autonomía.
- El equipaje supone un esfuerzo extra también para la batería: El uso de dispositivos adicionales, como cargar un teléfono móvil a través del puerto USB o el uso intensivo de la iluminación interior, puede afectar negativamente la autonomía del vehículo. Además, transportar peso innecesario también reduce la eficiencia. Por lo tanto, es aconsejable limpiar el maletero regularmente y llevar solo lo necesario.

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