El diseño interior de los vehículos modernos esconde secretos minuciosamente planeados para transformar por completo la experiencia a bordo. Lejos de la tecnología multimedia o de los componentes de protección obligatorios como los airbags, existen pequeños detalles cotidianos (como las viseras solares, los huecos portaobjetos o las zonas de descanso para los brazos) concebidos exclusivamente para mitigar el cansancio. Cada uno de ellos guarda una razón de ser muy específica dentro del habitáculo del coche.
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De hecho, la auténtica ergonomía de un coche se mide por la capacidad de sus accesorios para neutralizar el estrés físico del trayecto, garantizando un entorno pacífico y fluido para los ocupantes. Es durante las largas jornadas en carretera cuando estos complementos de bienestar abandonan su papel secundario y se vuelven absolutamente cruciales para prevenir la fatiga al volante.
Sin embargo, hay un accesorio específico que acumula décadas de malentendidos entre los usuarios y que casi nunca se aprovecha de forma correcta. Se trata de las misteriosas agarraderas del coche o manetas de plástico instaladas sobre las ventanillas laterales, unos elementos que no fueron diseñados con la finalidad que la inmensa mayoría de la gente les atribuye.

Más que para sujetarse
Las manijas de plástico que se ubican encima de las ventanillas se emplean principalmente para sujetarse. Con un conductor que circula muy deprisa o en carreteras muy reviradas, los pasajeros se agarran a estos elementos para que el cuerpo se mantenga lo más recto posible. Sin grandes balanceos que impacten contra otros ocupantes.
Otro de los usos que habitualmente se les da a estas agarraderas es el de colgar objetos. En principio, la gran mayoría cuentan con un pequeño gancho para sujetar una percha, pero el interior de un habitáculo en marcha tampoco es el sitio ideal para colgar elementos. Aunque los asideros, en estos casos, cumplen su función, no han sido diseñados para este fin.
Además, en caso de accidente los objetos pueden salir disparados poniendo en peligro a los ocupantes. De hecho, si algún pasajero fuera sujeto a los asideros en el instante de tener un accidente con vuelco, pueden llegar a aplastar los dedos e incluso cortarlos. Así mismo, el airbag lateral o los de cortinilla también pueden generar daños en las manos y brazos al activarse.

Entrar y salir del coche
Las agarraderas, en realidad, han sido diseñadas para ayudar a los pasajeros a entrar y salir del coche con mayor comodidad. En especial a las personas mayores o con movilidad reducida. Entrar y salir de un coche se realiza más fácilmente al usar los asideros, sobre todo en los modelos muy bajos o en los que solo cuentan con tres puertas. Por norma general, en la puerta del conductor no se monta esta accesorio.
Además, también existe una función oculta en las agarraderas. Una funcionalidad que se muestra en este otro vídeo de TikTok y que demuestra que las asas disponen de una pequeña tapa en cada extremo que permite fijar su posición. Al tirar hacia abajo del asidero, deja al descubierto unos topes que bloquean la maneta y la mantienen de forma estable. Es más, incluso al ejercer algo de fuerza, esta no pierde la nueva ubicación.
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