Siete historias excepcionales de superación en el deporte del motor

Cuando dedicación y gasolina se encuentran, surgen leyendas cuyos protagonistas superaron barreras que parecían infranqueables. Ese es también el espíritu del nuevo Hyundai i30.

Alex Zanardi.
Alex Zanardi, al volante de un monoplaza.

Hay personas que parecen estar hechas de otra pasta, seres humanos que se enfrentan a las dificultades de la vida y de la competición con una enorme ventaja sobre los demás: que nunca dan su brazo a torcer, ni siquiera en las circunstancias más adversas. La historia de los deportes de motor está salpicada por ejemplos que han alimentado aún más la pasión de millones de aficionados. Esa inspiración es también una de las razones de ser del Nuevo Hyundai i30, un modelo de éxito que ha sabido superarse paso a paso desde su debut en los concesionarios, hace ya diez años.

Te acercamos siete historias increíbles de superación, que nos invitan a descubrir las razones por las que el Nuevo Hyundai i30 no es un modelo más. Todo lo contrario: lo que da sentido a su existencia es su capacidad para emocionar a través de la conducción, algo en lo que tienen mucha responsabilidad sus nuevos motores de gasolina turboalimentados, que, junto con la transmisión automática con embrague doble de siete velocidades, permiten una conducción ágil y dinámica.

La nueva generación del Hyundai i30.

Un diseño acertado, atractivo y atemporal, junto con un sinfín de soluciones inteligentes en cuanto a conectividad o asistencia al conductor, son otros atractivos a tener en cuenta en el Nuevo Hyundai i30. Como la tranquilidad de contar con Hyundai Active Safety Pack, el mejor equipamiento de seguridad activa de su categoría, o cinco años de garantía sin límite de kilómetros más asistencia en carretera incluidas. Además, si decides financiarlo, tendrás cinco años de mantenimiento gratis, e incluso puedes devolver el vehículo a los tres, cuatro o cinco años.

Alex Zanardi, el gladiador

Pocas veces medio siglo de vida ha dado tanto de sí como los que cumplió recientemente el italiano Alex Zanardi. Su existencia ha estado ligada a la competición automovilística desde que tiene uso de razón y en los bólidos ha pasado los mejores y los peores momentos de su vida. Fue campeón italiano y europeo de kárting, triunfó en la Fórmula 3 por delante de mitos como Michael Schumacher y alcanzó la Fórmula 1 en 1991, a los 25 años.

Sin embargo, sus victorias más importantes se produjeron en la ya desaparecida CART World Series estadounidense, donde obtuvo dos campeonatos. Precisamente, en una prueba de la CART en 2001, Zanardi sufrió un brutal accidente que estuvo a punto de costarle la vida y que obligó a que le fueran amputadas las dos piernas.

Pese a la gravedad de las lesiones, Zanardi no quiso renunciar a su pasión y dos años después estaba en la parrilla de salida del Campeonato Mundial de Turismos, al volante de un BMW adaptado, con el que logró varias victorias hasta 2009. A partir de entonces se tomó en serio otro de sus retos, la bicicleta de mano. Con ella consiguió dos oros en los Juegos Paralímpicos de Londres (2012) y un oro y una plata en los de Río de Janeiro (2016), demostrando que su fortaleza mental no tiene límites.

Zanardi

Alex Zanardi.

Niki Lauda, el piloto milagro

En 2016 se cumplieron 40 años de uno de los momentos más espeluznantes de la historia de la Fórmula 1. Fue en el circuito Nürburgring, en Alemania, cuando el Ferrari del entonces campeón y líder del Mundial, el austríaco Niki Lauda, se vio envuelto en llamas durante unos minutos que parecieron eternos. Lauda fue rescatado del monoplaza con un hilo de vida y quemaduras muy graves en su cabeza y cara. Sorprendentemente, con el rostro desfigurado, Niki Lauda volvió a competir solo seis semanas más tarde con el objetivo de retomar sus opciones en el Mundial. No logró aquel campeonato por un solo punto (ante James Hunt), básicamente por la decisión tomada en el último Gran Premio, en Japón, cuando abandonó debido a las peligrosas condiciones de la pista, inundada por la lluvia.

En la siguiente edición del Mundial de Fórmula 1 (1977), Lauda no tuvo rival y logró cómodamente su segundo campeonato. Y aún conseguiría un tercero, tras un paréntesis de varios años lejos de la competición. Fue en 1984, esta vez al volante de un McLaren, por solo medio punto de diferencia sobre su compañero de equipo, el francés Alain Prost. Tras su retirada definitiva en 1985, Lauda impulsó su carrera como empresario de éxito.

Doug Henry, el inquebrantable

A sus 47 años, este piloto de motocross es tan conocido por su destreza con las dos ruedas como por su capacidad para sobreponerse a las graves lesiones que ha sufrido en su carrera. Nacido y criado en una zona rural de Connecticut (Estados Unidos), donde forjó sus cualidades para pilotar en el campo, el nombre de Doug Henry comenzó a sonar con fuerza entre los aficionados al motocross cuando consiguió dos títulos consecutivos en la categoría de 125cc del Campeonato Nacional de Motocross (1993/94). Al año siguiente ascendió a 250cc y siguió demostrando su talento, aunque una espectacular caída en Budds Creek, desde más de 20 metros, le produjo una lesión en la espalda que le impidió acabar aquella temporada.

Tras luchar durante meses para volver a coger la forma necesaria, Doug Henry volvió a la competición en 1996 y en 1997 comenzó una nueva andadura en Supercross, cortada de nuevo de raíz tras otra caída en el mismo escenario de Budds Creek, aunque en esta ocasión solo se rompió las dos muñecas. En 1998, Henry volvió a la categoría de 250cc del campeonato nacional de motocross, dominando el calendario y obteniendo el título.

Después de este título probó otras competiciones, aunque logró brillar de nuevo al conseguir una medalla de oro y otra de bronce en los X-Games de 2005 y 2006. Al año siguiente, en Supermotard, Henry volvió a sufrir una fuerte lesión en su espalda, aunque esta vez se vio afectada la médula y quedó paralizado de cintura para abajo. Como en ocasiones precedentes, Doug no se vino abajo y estuvo una vez más en los X-Games de 2009, esta vez con una moto adaptada a sus necesidades. Su fuerza de voluntad, más aún que sus cuantiosos éxitos deportivos, lo ha convertido en una celebridad en su país.

Lella Lombardi, la precursora de la F1

Las grandes competiciones del deporte del motor siguen siendo un territorio dominado por los hombres, aunque las escasas excepciones de mujeres piloto que han entrado en los últimos años, tanto en los campeonatos mundiales de motociclismo como en la F1, nos hacen ver este hecho como algo más natural. No era así hace casi medio siglo, lo que otorga más valor a la figura de Maria Grazia Lombardi (conocida como Lella Lombardi), la única mujer que ha puntuado en el Mundial de Fórmula 1.

Nacida en Italia durante la Segunda Guerra Mundial en el seno de una familia humilde, aprendió a conducir con el camión de su padre hasta que comenzó a foguearse como piloto de monoplazas promocionales, consiguiendo varios títulos de marcas. Tras pasar con notable éxito varias pruebas de la Fórmula 3 y la Fórmula 5.000, Lella encuentra un hueco en la F1, conduciendo un viejo Brabham en el Gran Premio de Gran Bretaña de 1974, aunque no logra clasificarse para la carrera. En 1975 consigue un volante en March, un equipo privado modesto, con el que ya logra clasificarse para Sudáfrica. Pero fue en el polémico Gran Premio de España de ese año donde hizo historia. La carrera tuvo que suspenderse a la quinta vuelta cuando Lombardi iba sexta, lo que le otorgó medio punto, el único botín de una mujer en la F1. No fue su mejor carrera, ya que en Alemania terminó séptima tras disputar todas las vueltas y haciendo una actuación sobresaliente.

Mike Hailwood, el mito que volvió para ganar

Dicen que los campeones nunca dejan de serlo, que llevan el gen de la competición en su ADN y no pierden el hambre de victoria. Algo así debía pasarle al legendario piloto inglés Mike Hailwood, que se atrevió con casi todo lo que tenía que ver con motores y gasolina. El nombre de Hailwood está ligado sobre todo a las motos, no en vano el piloto de Oxfordshire ha sido uno de los más grandes de la historia con nueve títulos mundiales (cuatro en 500cc, dos en 350cc y tres en 250cc) entre 1961 y 1967, acumulando a lo largo de su carrera 76 victorias y 112 podios.

Aunque ahora parezca algo imposible, en medio de ese dominio aplastante en las dos ruedas, Haiwood se atrevió también con la Fórmula 1, de manera que compaginaba ambas competiciones. Aunque la F1 no se le dio tan bien, en los 50 grandes premios en los que participó consiguió dos podios y un total de 27 puntos.

Mike Hailwood

Mike Hailwood.

Philippe Croizon, todo corazón

El 5 de marzo de 1994, el francés Philippe Criozon subió al tejado de su casa para cambiar la antena de televisión. Al manipularla sufrió dos enormes descargas eléctricas que le causaron la amputación de sus cuatro extremidades. Para cualquier ser humano, reponerse psicológicamente de aquello y conseguir ser autónomo en sus movimientos hubiese sido ya una heroicidad. Pero Croizon siempre quiso más. Tendido en el hospital, convaleciente aún del desgraciado suceso, vio en la televisión un documental sobre travesías a nado y decidió que él también podría hacerlo. Tardó años en rehabilitarse, pero, con un duro entrenamiento, logró nadar solo con su tronco y los cuatro muñones. Así fue capaz de cubrir la distancia del Canal de la Mancha y completó el magnífico reto de unir a nado los cinco continentes.

Pero Croizon aún quiso más. Tanto como convertirse en el primer piloto en la historia del Dakar, el raid desértico más duro del mundo, en competir sin sus cuatro extremidades. Fue durante la edición de este año. Criozon reunió el dinero suficiente para construir un buggy ligero adaptado a su discapacidad. Para asombro de todos, consiguió llegar a la meta de Buenos Aires tras superar durísimas etapas de dunas, barro y altitud.

Louis Rosier, el héroe francés de Le Mans

Si algo define a las 24 Horas de Le Mans, desde su primera edición en 1923, es que todos los años suceden historias que la confirman como una prueba épica. Después de todo, el peculiar trazado de la Sarthe, la fatiga humana intrínseca a su desarrollo y la obligación de los fabricantes de construir vehículos tan fiables que puedan rodar un día entero sin parar, la convierten en una competición única y especial. Ni que decir tiene que su historia está llena de batallas contra todos los elementos presentes.

Una de las más recordadas, especialmente por el público francés, tuvo lugar en 1950. Su protagonista, Louis Rosier (1905-1956), pasó a ser héroe nacional cuando consiguió llevarse el triunfo tras completar la carrera sin apenas relevo (su hijo y compañero de equipo se retiró a las primeras de cambio). Además, tuvo que superar una avería mecánica que le hizo perder las siete vueltas que llevaba de ventaja e incluso la colisión de su Talbot con búho durante la noche, lo que provocó la rotura del parabrisas y de sus gafas. Nada impidió que adelantase a otros coches, sobre el papel, más sofisticados que el suyo, lo que alimentó aún más el orgullo patrio. Los franceses lloraron su muerte en 1956, tres semanas después de sufrir un gravísimo accidente durante una carrera en el circuito de Motlhéry, al sur de París.

Louis Rosier

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