Hay modelos cuya reputación termina trascendiendo las cifras de potencia, consumo o capacidad de carga. En el caso del Toyota Hilux, buena parte de su fama se ha construido alrededor de una resistencia casi legendaria y de su capacidad para continuar funcionando después de recibir un trato que acabaría con muchos otros vehículos.
Más de dos décadas después de una de las demostraciones televisivas que contribuyeron a alimentar esa imagen, Toyota ha decidido recuperar el experimento con una diferencia fundamental.
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El protagonista ya no utiliza únicamente un motor de combustión, sino una mecánica completamente eléctrica, una transformación que obligaba a comprobar si la fama de dureza también había sobrevivido al cambio tecnológico.
La inspiración se remonta a 2003, cuando Top Gear sometió a un viejo Hilux a una sucesión de pruebas extremas con la intención de destruirla. El vehículo fue sumergido en el mar, golpeado con una bola de demolición e incluso colocado sobre un edificio de 23 plantas que posteriormente fue demolido. Entre aquellas pruebas también figuraba la caída de una caravana.
Internet eligió el castigo
Para decidir cómo poner a prueba al nuevo Hilux BEV, Toyota trasladó la elección a los usuarios de Reddit en Reino Unido. Había dos posibilidades: golpear la pick-up repetidamente con una bola de demolición de una tonelada o recuperar precisamente la prueba de la caravana.
Después de cientos de votos, la segunda opción resultó vencedora. El escenario elegido fue el aeródromo de Bentwaters, en Suffolk, donde el equipo preparó todo lo necesario para comprobar hasta qué punto la nueva generación podía mantener la fama de sus antecesoras.
La caravana utilizada pesaba más de 760 kilos y fue elevada mediante una grúa hasta unos 30 pies, algo más de nueve metros, antes de ser liberada directamente sobre la cabina del vehículo.
El Hilux volvió a arrancar
Tras el impacto y una vez asentados los restos, los ingenieros se acercaron a inspeccionar los daños. Según Toyota, la carrocería presentaba desperfectos, pero el Hilux pudo encenderse inmediatamente y abandonar el escenario de la prueba circulando por sus propios medios.
El resultado cobra especial relevancia por tratarse del Hilux BEV, cuya arquitectura introduce componentes que aquella pick-up utilizada en televisión en 2003 evidentemente no tenía. La nueva generación incorpora la batería y todo el sistema de propulsión eléctrica, por lo que mantener la reputación de resistencia supone un reto diferente.
La marca asegura que durante el desarrollo de esta versión ha realizado otras pruebas exigentes, entre ellas circulación por aguas profundas, inmersión de la batería, conducción por terrenos extremos y ensayos de durabilidad e impacto. También se han incorporado medidas específicas para proteger la batería en condiciones de utilización especialmente exigentes.

Una historia que todavía no ha terminado
La caída de la caravana, de hecho, no parece ser el último castigo que deberá soportar esta unidad. Tras superar el primer desafío, Toyota ha entregado las llaves del Hilux eléctrico al canal de YouTube de Top Gear para continuar sometiéndola a nuevas pruebas.
El experimento sirve así como puente entre dos generaciones separadas por 23 años y por una transformación tecnológica enorme. El primer Hilux quedó asociado para siempre a aquellos extravagantes intentos televisivos por destruirla; la nueva pretende demostrar que sustituir el combustible por electricidad no implica necesariamente renunciar a esa resistencia. Por ahora el primer examen ha sido superado.

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