Un BMW X1 más familiar

El nuevo todoterreno compacto de la marca alemana cambia su base mecánica para ganar espacio y cumplir mejor como coche único. Está disponible desde 29.300 euros

Un BMW X1 más familiar

Cambiar la mecánica para potenciar la funcionalidad. El nuevo X1 se suma a la revolución técnica iniciada por el monovolumen Active Tourer —primer BMW con tracción delantera— y adopta su chasis para poder colocar el motor en posición transversal. Esta solución, que es la habitual en la gran mayoría de las marcas, permite reducir las dimensiones del frontal y destinar el espacio liberado al habitáculo y el maletero, lo que refuerza las aptitudes familiares de este todoterreno compacto. Pero, a cambio, penaliza un poco el dinamismo, aspecto siempre clave en el ADN del fabricante.

La segunda entrega del BMW X1 ya está disponible desde 29.300 euros (con PIVE y descuentos) y sus mejoras le permiten competir mejor con los Audi Q3, Mercedes GLA y Range Rover Evoque.







ampliar foto

Salpicadero mejor rematado.




La disposición mecánica no es el único cambio importante del X1 2015. Y es que el diseño recoge también novedades. Para empezar, abandona el formato de ranchera con suspensión elevada que identifica al X1 actual y pasa a lucir una imagen más acorde con la de los todoterrenos: es más alto y ancho, y presenta una estampa con mayor volumen y robustez. En el interior se aplica la misma receta y los asientos se sitúan en una posición más alta para favorecer la visibilidad y remitir de nuevo a los todoterrenos. Además, el salpicadero tiene una presentación más vistosa y menos sobria que el modelo saliente, incluye materiales de mayor calidad y hay también huecos para objetos de mayor tamaño repartidos por la cabina.

Por el momento, el X1 está disponible con cuatro motores diésel y dos de gasolina. Los primeros cumplen ya la norma de emisiones Euro 6 y tienen un sonido más agradable y menos audible que en otros BMW. Y la mayoría de propulsores pueden incorporar sistemas avanzados como la suspensión electrónica DDC y un dispositivo que reúne control de velocidad inteligente y piloto semiautomático para atascos y retenciones.

La oferta arranca con la versión 16d (desde 29.300 euros), que tiene tres cilindros y 116 CV y gasta solo 3,9 litros de media oficial, aunque tampoco va sobrada de prestaciones y solo puede combinarse con tracción delantera (sDrive). Más equilibrada parece la versión 18d, que sube a 150 CV, corre más, sigue consumiendo poco (4,1 litros de media) y se ofrece con tracción delantera (32.400 euros) y 4×4 (xDrive; 35.900 euros). Y lo mismo se podría decir del 20d, con 190 CV, 4,8 litros y las dos alternativas de tracción (37.900 y 39.900, respectivamente). La gama culmina con la versión 25d de 231 CV (cinco litros y 44.400 euros), también de cuatro cilindros, que viene de fábrica siempre con cambio automático de ocho marchas (opcional en el resto de mecánicas) y tracción 4×4 xDrive.

En gasolina, las posibilidades son más limitadas: versión 18i, tricilíndrica de 136 CV (5,1 litros, tracción delantera y 31.900 euros), y 25i de 231 CV, de cuatro cilindros, que viene de origen con 4×4 y la caja automática (6,4 litros y 45.500 euros).



Cabina y maletero, ampliados




ampliar foto

Zona de carga mayor: 505 litros.


El cambio en la posición del motor, de longitudinal a transversal, permite acortar el morro y alargar la cabina y el maletero, que ahora son más amplios; la fila trasera puede acoger con desahogo a adultos de 1,85 metros de estatura (antes no), mientras que el maletero da un buen estirón y pasa de 420 a 505 litros. La mayor habitabilidad se completa con soluciones prácticas interesantes, algunas de serie, como los respaldos traseros abatibles en tres partes (40/20/40), en vez de las dos habituales, y otras opcionales, como la fila posterior deslizante, la butaca del copiloto abatible, las mesitas plegables tipo avión y el portón trasero de accionamiento eléctrico.



Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, Twitter o Instagram

Salir de la versión móvil