Los coches eléctricos se enfrentan en España a un fenómeno inesperado: los primeros carteles de “prohibido acceder” colocados a la entrada de aparcamientos privados de uso público y de algunos hospitales. La escena, que hasta hace poco parecía anecdótica, empieza a repetirse y abre un debate complejo en torno a la seguridad, los incendios de baterías y los límites del derecho de admisión. Todo, mientras la tecnología avanza, pero también lo hacen los temores sobre los riesgos reales y percibidos.
En pleno centro de Madrid, cerca de la plaza de Tirso de Molina, un aparcamiento colocó un aviso tan claro como contundente: “Ante los posibles riesgos de incendio que supone un coche 100% eléctrico, está prohibido el acceso de dichos vehículos en el garaje”.
El mensaje, fotografiado y difundido por los propios usuarios, marcó el inicio del debate público y situó el foco en una preocupación creciente de algunos gestores de aparcamientos.
La decisión se justifica en un argumento recurrente: aunque los incendios de vehículos eléctricos no son más frecuentes que los de combustión, pueden ser más difíciles de extinguir y requerir medios específicos. Su intensidad, duración y riesgo de reignición son factores que inquietan a operadores que gestionan instalaciones subterráneas, donde un fuego de estas características condiciona la intervención de los bomberos.
Los ‘parkings’ que se adelantan a la normativa
En algunos hospitales se han registrado casos similares: la gerencia ha optado por vetar temporalmente el acceso de coches eléctricos a determinadas plantas o aparcamientos cerrados, alegando criterios de seguridad y prevención frente a incendios de baterías.
Aunque no existe una normativa nacional que prohíba estacionar vehículos eléctricos en garajes, algunos gestores se amparan en el derecho de admisión, siempre que se invoque una causa técnica o de seguridad. Es una interpretación que no está exenta de polémica, pues el propietario de un vehículo eléctrico tiene el mismo derecho a circular y estacionar que el resto siempre que su coche esté homologado y cumpla la ley.
¿Riesgo real o miedo amplificado?
Las organizaciones profesionales de seguridad contra incendios matizan el problema. Rafael Moro, vicepresidente de ASELF (Asociación Española de Lucha Contra el Fuego), explicó recientemente que la solución no es prohibir, sino adaptar las instalaciones. Propone aparcamientos preparados específicamente para eléctricos, con recintos que se cierren automáticamente, sistemas de rociadores y sensores térmicos que permitan actuar antes de que el fuego afecte a la estructura o al resto de vehículos.
Los expertos recuerdan que los incendios de vehículos eléctricos son menos frecuentes, pero más complejos. Requieren grandes cantidades de agua, no siempre son accesibles en plantas profundas y pueden reactivarse tras horas de aparente extinción. En un escenario de riesgo, los responsables de los aparcamientos alegan que la prudencia debe prevalecer.
El caso de los hospitales: un entorno especialmente sensible
Frente a las prohibiciones aisladas, la Asociación Española de Garajes y Aparcamientos (Asesga) defiende una postura clara: los parkings tienen la obligación de habilitar puntos de recarga –hasta un 2,5 % de las plazas, según la normativa– y no pueden vetar el acceso sin un fundamento técnico sólido. Recuerdan, además, que alrededor de los incendios existe una gran cantidad de mitos, especialmente sobre su frecuencia real.
En los hospitales donde se han aplicado restricciones, las razones van más allá del incendio en sí. Los responsables insisten en que un fuego en un área sanitaria requiere desalojar rápidamente a pacientes, muchos de ellos dependientes o críticos. El riesgo no es solo material: la evacuación en un entorno clínico puede poner en peligro vidas. Por ello, algunos centros sanitarios optan por limitar la presencia de estos vehículos en zonas cerradas hasta disponer de medidas técnicas reforzadas.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, Twitter o Instagram
