Conducir

El peligro que entraña atropellar a un animal en la carretera

El 57% de los conductores se ha visto inmerso en una situación de riesgo por la presencia de un animal.

Atropellar animal

Las consecuencias para vehículo y ocupantes pueden ser muy graves.

Aumentan los animales en las carreteras y crecen los problemas para los conductores. Según un informe del Real Automóvil Club de España (RACE), los accidentes por el choque contra un animal han ido aumentando con el paso del tiempo. Si en 2015 se contabilizaron 495 siniestros con víctimas en vías interurbanas, en 2018 la cifra anual ascendió a 599, de los cuales 510 se registraron en carreteras convencionales, según datos de la DGT.

Aunque no hay cifras actualizadas, es posible que aumenten debido a las restricciones de movilidad derivadas de la crisis del coronavirus. Con un menor movimiento humano, muchos animales empezaron hace semanas a circular por zonas que antes evitaban, cruzando carreteras y causando situaciones de riesgo.

En relación con esta circunstancia, el RACE ha elaborado un informe –basado en los datos de Tráfico y en una encuesta propia– que refleja el peligro de los animales en la carretera. El 88% de los conductores admite haberse encontrado algún animal en la vía alguna vez, sobre todo especies salvajes.

Y, aún más significativo, el 57% afirma haber sufrido un accidente o haberse expuesto al riesgo por realizar una maniobra peligrosa. Entre estas, sobresalen los frenazos (mencionadas por un 73% de los casos), los volantazos (50%), la invasión del carril contrario (24%) o las salidas de la vía (4%).

Hay cinco especies que copan este tipo de accidentes, que suelen darse en carreteras secundarias, debido a condiciones como la peor iluminación y la mala visibilidad. El perro y el jabalí son los animales más habituales, seguidos por corzos, vacas y ciervos. Teniendo esto en cuenta, el RACE preparó un test de choque para ejemplificar lo que supone impactar contra un animal de 40 kilos de peso a una velocidad de 80 km/h.

Ante la aparición repentina de un animal en la carretera, además del propio choque el peligro reside en intentar esquivarlo dando un volantazo, lo que puede acarrear una pérdida de control del vehículo y acabar causando un accidente incluso más grave. La mejor manera de actuar es mantener el volante firme y aplicar una frenada potente, esperando que los asistentes de seguridad (ABS, control de estabilidad, asistente de frenada de emergencia) hagan su trabajo, para así evitar el impacto o, al menos, que se produzca a la menor velocidad posible.

Como se aprecia en el siguiente gráfico, si se dispone de una distancia de 60 metros antes de impactar con el obstáculo, es posible detener el coche si se circula a como mucho 80 km/h. A una velocidad superior el impacto es casi seguro:

atropellar a un animal

En caso de accidente con un animal que pertenezca a una especie cinegética, la Ley 6/2014, de 7 de abril, responsabiliza al conductor y le obliga a hacerse cargo de los bienes que se reclamen, solo con tres excepciones: que haya sido consecuencia directa de una acción de caza colectiva, que no se haya reparado la valla de un cerramiento en plazo o que no exista una señalización específica de animales sueltos.

En cambio, en caso de producirse con un animal doméstico el responsable es su dueño, según el artículo 1.905 del Código Civil: “El poseedor de un animal, o el que se sirve de él, es responsable de los perjuicios que causare, aunque se le escape o extravíe. Sólo cesará esta responsabilidad en el caso de que el daño proviniera de fuerza mayor o de culpa del que lo hubiese sufrido.”

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