En el último empujón de la legislatura, antes de que un hipotético cambio de Gobierno elimine las posibilidades, el Ministerio del Interior y la Dirección General de Tráfico (DGT) lo apuestan todo a la tolerancia cero del alcohol al volante.
Tras el tropiezo en el primer intento, el Pleno del Congreso debatirá y votará el próximo martes una proposición de ley registrada por el PSOE que plantea una tasa máxima de 0,2 gramos por litro de sangre o 0,10 miligramos por litro de aire espirado.
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De salir adelante, el límite será igual para todos, sin distinción para profesionales y noveles, cuyo máximo actual es de 0,30 gramos (0,15 miligramos en el alcoholímetro) frente a la tasa general de 0,50 gramos (0,25 miligramos).
Con el apoyo explícito de las asociaciones de víctimas de siniestros viales, el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, considera que la sociedad española está “madura” para abordar este asunto y rebajar la tasa a menos de la mitad. Con ello, España se sumaría a países punteros en seguridad vial como Noruega y Suecia.
La nueva iniciativa es casi idéntica a otra presentada por los socialistas en noviembre de 2024, con la salvedad de que no incluye prohibir los avisos de controles de alcohol y drogas entre los conductores a través de las redes sociales o plataformas de mensajería instantánea, según ha adelantado Servimedia y ha constatado EL MOTOR.
Aquel primer intento echó a andar hace dos años y quedó varado tras el periodo de presentación de enmiendas, en mayo de 2025. Después, estuvo en letargo varios meses ante las dificultades de encontrar apoyos parlamentarios, pese a los reiterados llamamientos públicos de Marlaska para que saliera adelante.
La presión de los ‘lobbies’
No se aprobó. La Comisión de Interior del Congreso la tumbó el pasado 18 de marzo con los votos en contra del PP, Vox, ERC y UPN, que argumentaron “improvisación”, “ligereza” o que “la mejor tasa es la 0,0” para no aceptar la propuesta.
“Ese no se sirve en copas que otros pagamos con sangre”, sentenció una semana después en la Cámara Baja el vicepresidente de Stop Accidentes, David Pérez de Landazábal.
Un mes después, Marlaska deslizó que los parlamentarios que votaron en contra de bajar la tasa de alcohol al volante “obedecieron los dictámenes de otros lobbies”, en alusión al sector empresarial del vino y la cerveza. “A mí, el único lobby que me implica en este ámbito es el de las asociaciones de víctimas de violencia vial”, aseguró.
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El director general de Tráfico, Pere Navarro, insistió este jueves, durante una jornada sobre la reforma del Reglamento General de Circulación (que entrará en vigor el próximo 1 de octubre), en la importancia de la medida. “España se convertiría en un referente europeo en el ámbito de la seguridad vial”, formalizó, si el Congreso aprueba bajar la tasa de alcohol al volante.
“Todos los expertos lo recomiendan, desde la Organización Mundial de la Salud a la Comisión Europea, y lo piden la Federación Española de Municipios y Provincias, ayuntamientos como Madrid y Barcelona y el conjunto de la sociedad civil”, enumeró Navarro.
“La sociedad lo pide, con lo cual no alcanzo a ver ninguna razón para que no salga”, añadió el director de Tráfico, que dejó ver su inquietud: “Me preocupa que primen los intereses particulares, partidistas o sectoriales sobre el público general, que es el que debe predominar en las políticas públicas”.
A su juicio, sacar adelante la medida supondría cerrar “el círculo de la política de alcohol y conducción”.
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Periodista especializado en seguridad vial. Editor y redactor de El Motor desde 2016. Empezó a escribir de fútbol en 1998 en Diario 16 y ha trabajado en varios proyectos de Prisa Media desde 2000. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Navarra, es autor de ‘Aquí no se rinde ni Dios’ (2020).
