Con millones de desplazamientos previstos por carretera durante las vacaciones estivales, la elección de unas gafas de sol adecuadas se convierte en un aspecto más de la seguridad al volante. Según los especialistas de Óptica & Audiología Universitaria, utilizar lentes inadecuadas puede aumentar los deslumbramientos, alterar la percepción de los colores y favorecer la fatiga visual durante la conducción.
Más información
La salud visual y los elementos que influyen directamente en la calidad de la visión siguen ocupando para muchos un segundo plano pese a su relevancia para la conducción. Durante los meses de verano, cuando la intensidad de la luz solar aumenta y los trayectos suelen ser más largos, disponer de unas gafas adecuadas puede marcar la diferencia en términos de confort visual y capacidad de reacción.
La protección frente a la radiación ultravioleta es uno de los factores más importantes a la hora de elegir unas gafas de sol. Los organismos especializados en salud ocular recomiendan lentes capaces de bloquear entre el 99% y el 100% de la radiación UVA y UVB. No obstante, para quienes pasan muchas horas al volante, la elección debe ir más allá de la mera protección frente al sol.
Categoría del filtro solar
Uno de los aspectos que más influye en la conducción es la categoría del filtro solar. Para los desplazamientos diurnos, las lentes de categoría 3 son las más recomendables, ya que ofrecen un equilibrio entre protección frente a la luminosidad y una correcta visibilidad del entorno. Este tipo de filtro absorbe alrededor del 80% de la luz y resulta especialmente adecuado para las condiciones habituales de circulación durante el verano.
Por el contrario, las lentes de categoría 4, diseñadas para entornos de luminosidad extrema como la alta montaña, no son adecuadas para conducir debido a la reducción de luz que llega al ojo. En el extremo opuesto, las de categoría 2 pueden quedarse cortas para afrontar las condiciones de elevada luminosidad que suelen registrarse durante los viajes estivales.
El color de la lente es otro elemento que puede condicionar la percepción del entorno viario. Las lentes grises figuran entre las opciones más recomendables porque permiten mantener una reproducción más fiel de los colores reales de la carretera, la señalización y el tráfico. Esta característica resulta especialmente importante cuando el conductor debe interpretar con rapidez la información visual que recibe durante la marcha.
Las lentes verdes también destacan por su capacidad para reducir el deslumbramiento sin modificar de forma significativa la percepción cromática. En cambio, las amarillas o anaranjadas, aunque pueden incrementar el contraste en determinadas circunstancias de baja visibilidad, no son la opción más recomendable como gafas de sol para la conducción diurna.
Polarización
A estos factores se suma la tecnología de polarización, cada vez más presente en el mercado. Las lentes polarizadas contribuyen a minimizar los reflejos generados por superficies como el asfalto, el parabrisas o la carrocería del vehículo. Esta reducción de reflejos mejora la nitidez de la visión y ayuda a disminuir la fatiga ocular durante los trayectos más prolongados.
Por lo tanto entre las recomendaciones de Óptica & Audiología Universitaria para conducir en verano destacan el uso de gafas con protección UV400, lentes de categoría 3 para la conducción diurna y modelos polarizados que ayuden a reducir los reflejos y el cansancio visual.
También se aconseja optar por lentes de colores que respeten la percepción natural de la señalización y adquirir siempre este tipo de productos en establecimientos especializados que garanticen unos estándares adecuados de calidad óptica.
Sigue toda la información de EL MOTOR desde Facebook, Twitter o Instagram
