Unai Simón, campeón del mundo, lleva ocho años con el mismo coche: “Hasta que el motor no diga basta”

El portero del Athletic se aleja de los excesos habituales entre las estrellas del fútbol y sorprende con su particular filosofía al volante.

Unai Simón coche

Ser campeón del mundo, convertirse en una de las piezas fundamentales de la selección española y competir al máximo nivel permite acceder prácticamente a cualquier coche. Sin embargo, Unai Simón parece tener otras prioridades. 

Mientras España vuelve a mirar hacia la Nations League, el guardameta del Athletic continúa manteniendo algunas costumbres de antes de acumular sus mayores éxitos. Una de ellas lleva ocho años acompañándole. 

De campeón del mundo a pelear por otra Nations League 

A sus 29 años, Unai Simón acumula un palmarés al alcance de muy pocos futbolistas. Con España ha conquistado la Nations League de 2023, la Eurocopa de 2024 y, este verano, el Mundial de 2026. 

Su actuación en este último torneo añadió además un reconocimiento individual. El guardameta recibió el Guante de Oro después de encajar únicamente un tanto durante toda la competición y enlazar 650 minutos sin recibir un gol. 

A estos éxitos se suman los conseguidos con el Athletic, donde ha levantado la Copa del Rey y la Supercopa de España. Ahora vuelve a estar centrado en los compromisos internacionales, con una nueva edición de la Nations League en el horizonte. 

Pese a todo lo que ha cambiado su carrera durante estos años, hay algo que permanece prácticamente intacto: su garaje. Según ha explicado en una entrevista concedida a ABC, continúa utilizando el mismo Range Rover desde hace ocho años. 

“Yo tengo un coche y hasta que el motor no diga basta, ahí voy a seguir. Es un Range Rover, llevo ocho años con él. Y si sigo con él ocho más, mejor. Con que arranque y me lleve a entrenar a Lezama, suficiente”.

El Range Rover con el que se ha visto a Unai Simón 

El futbolista no desvela en la entrevista el modelo concreto, aunque en alguna ocasión se le ha podido ver al volante de un Range Rover Velar. Un SUV prémium de grandes dimensiones y con un planteamiento bastante diferente al de los deportivos que suelen protagonizar los garajes de algunos futbolistas. 

Con alrededor de 4,80 metros de longitud, el Velar llegó para ocupar el espacio entre el Evoque y el Range Rover Sport. Su diseño, sin embargo, buscaba una personalidad propia, con una silueta más estilizada y superficies especialmente limpias para un todocamino de este tamaño. 

Una de sus señas de identidad estaba precisamente en las puertas. Los tiradores permanecían enrasados con la carrocería cuando no se utilizaban y emergían al desbloquear el vehículo, una solución mucho menos habitual cuando el modelo apareció en el mercado. 

Dos pantallas táctiles hace ocho años 

El interior también fue uno de los elementos con los que Range Rover quiso diferenciar al Velar. En una época en la que todavía abundaban los botones físicos, el modelo apostó por concentrar gran parte de sus funciones en el sistema Touch Pro Duo. 

Este recurría a dos pantallas táctiles de 10 pulgadas superpuestas en la consola central. La superior estaba destinada principalmente al sistema multimedia, mientras que desde la inferior se podían manejar funciones como la climatización o diferentes ajustes del vehículo. 

La dotación dependía considerablemente del acabado y de las opciones elegidas. Hace ocho años ya podía contar con tecnologías como cámaras periféricas, control de crucero adaptativo, vigilancia del ángulo muerto o suspensión neumática, aunque no todas estaban incluidas de serie. 

Por ello, no es posible determinar qué equipamiento lleva el vehículo de Simón. Tampoco se conoce públicamente el acabado ni la configuración exacta del Range Rover que utiliza el guardameta. 

Velar

Una gama con motores de hasta 380 CV 

El Velar que se comercializaba entonces ofrecía muchas más posibilidades mecánicas que el actual. La oferta incluía motores diésel y gasolina, con bloques de cuatro y seis cilindros y niveles de potencia muy diferentes. 

Entre las alternativas diésel se encontraban versiones de acceso de 180 CV, pero también opciones bastante más contundentes. El D300 utilizaba un V6 de tres litros que alcanzaba los 300 CV y entregaba 700 Nm de par máximo. 

En gasolina, uno de los escalones superiores lo ocupaba el P380. Su V6 de tres litros sobrealimentado desarrollaba 380 CV y permitía al SUV acelerar de 0 a 100 km/h en aproximadamente 5,7 segundos. 

Las versiones más equipadas podían añadir elementos como suspensión neumática, Head-Up Display, cámaras de visión periférica o diferentes asistentes a la conducción. Una larga lista de opciones que permitía elevar notablemente el precio final. 

Por dimensiones, potencia y posicionamiento, el Velar nunca fue precisamente un coche modesto. Su propuesta se movía de lleno en el terreno prémium, pero seguía una receta diferente a la de los Ferrari, Lamborghini o deportivos de altas prestaciones asociados habitualmente a algunos futbolistas. 

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